La charla se renueva pero el punto de encuentro se mantiene. Con esta frase del poeta Fernando Pessoa abrió su clase para la Diplomatura en Marketing y Comunicación en moda, Ana Torrejón en su última visita a la Universidad Siglo 21. La editora de Harper’s Bazaar Argentina versó su clase sobre la relación entre la moda y el social media. “Un terreno que está en plena construcción, tan variable y vertiginoso.”

Ana tiene esa cosmovisión del mundo que ejercitan los periodistas y describe con claridad los entornos que la rodean. Charlamos con ella sobre las competencias que tiene que tener un periodista de moda en este siglo, nuevas plataformas digitales, entre otras cosas y fueron surgiendo estas ideas:

1. No hay especialización si antes no hubo formación. 

Ana: Uno no puede empezar una carrera profesional hablando justamente de un periodismo especializado. Existe una metodología del aprendizaje, tienen sus propias herramientas, hay que poder identificar las noticias, elaborar las construcciones mediáticas, saber utilizar de los géneros y luego, consecuencia de eso existen las especializaciones.

2. ¿Cuál es la principal diferencia entre un periodista de moda y un bloguer de moda?

Ana: Creo que estamos en un tiempo en el que las fronteras son porosas y los territorios son difusos. Un periodista se forma para poder comunicar noticias en distintos soportes, online como offline, y lo hace de acuerdo a ese registro profesional que tiene. Un bloguer es una decisión, es una persona que en primera persona, y conforme a su saberes e intereses, desarrolla una plataforma para compartirlos.

A veces se dan estas coincidencias: existen periodistas profesionales que también tienen sus blogs y son muy creativos. Los utilizan para ciertas inquietudes que no tienen lugar dentro de los medios tradicionales. Y también hay personas con formaciones bastante afines a la moda -sociólogos, guionistas, licenciados en letras- que logran una repercusión mediática importante y a posteriori se convierten en columnistas de medios porque tienen una visión criteriosa.

A propósito, la editora señala una diferencia contundente: “las personas tenemos el derecho de informarnos y los medios tenemos el deber de informar y si esa ecuación no se cumple existe el derecho a réplica, se puede ir a juicio, resarcimientos. (…) Pero quién chequea los datos que hay un blog; los periodistas, en cambio, tenemos que chequear la fuente.

3. Vivimos un fenómeno de hibridación entre el marketing y la noticia. En medio de un contexto donde reina el marketing y la publicidad referencial, Torrejón advierte que hay medios con una tendencia que mezcla formulas marketineras en sus construcciones mediáticas. La editora marca que la inquietud de esos espacios no ha sido convalidar un hecho sino replicar un hecho.

4. ¿Hacia dónde va el periodismo de moda?

Ana señala que la cuestión más profunda que estamos viviendo es la bidireccionalidad. Hay muchas personas todas juntas, en distintos lugares, que se están manifestando y quieren saber cosas en tiempo real. El feedback entre la gente y los medios quizá sea lo que defina el nuevo escenario comunicacional. “Es distinto el vínculo y el vínculo varía según el soporte”, señala la editora.

5. Hubo un cambio en las construcciones mediáticas

Ana: La manera de trabajar de los periodistas cambió ostensiblemente. Hoy un periodista con un teléfono inteligente ante una emergencia o un hecho noticioso lo puede grabar, lo puede fotografiar, lo puede editar, lo puede enviar y lo puede compartir en sus propias plataformas. Por eso siempre hablo del profesionalismo, hay que poder tomar decisiones. No se activan las distintas plataformas de igual manera, no se escribe una crónica de la misma forma para un medio impreso que para un medio online. Hay que aprender a escribir para la web, para un blog, para Twitter. Hay que desarrollar mayores saberes, es más pantanoso el territorio.

Hay que “saber expresar contenidos polimorfos porque no sólo son textos sino que hay lidiar con imágenes y en la edición de las imágenes se está revelando toda una ideología”.

6. En lo que refiere a la comunicación de moda se dan dos fenómenos: el de la generalidad y el de la particularidad. El primero, no es necesario estar en el lugar de los hechos para poder tener información sobre los hechos. Se puede tener contactos globales, formar parte de hechos que antes eran sólo para unas minorías -como la alta costura- y a la vez, se pueden dar opiniones sin ser censurados. El segundo, tiene que ver con este último punto y con ejercitar la mirada local hacia el diseño propio de cada comunidad.

7. “¿Qué son los periodistas o qué son los medios? Curadores”, responde Ana a un debate que subyace en el rol del periodismo en el siglo 21. La editora reflexiona sobre el recorte de la realidad que hacen los medios y cómo esta visión los define. Expresa que la verdadera inquietud pasa por cómo se puede gerenciar a un medio de comunicación en una época de transmedia.

8. Al principio, ser multitasking puede resultar agobiante pero cuando las herramientas formacionales son sólidas, son increíbles capacidades expresivas. Pero te aclaro, ¡experimento!

9. ¿Crees que el discurso de la moda se está volviendo cada vez más sintético, icónico? Dejando de lado otros discursos como el texto escrito.

Ana: No, para nada. Pero hay opiniones encontradas. A mí me parece que hay veces en los que uno necesita aferrarse a un lenguaje sintético, icónico para explicar lo que está viendo y lo que está pasando; y otros momentos que necesita adentrarse a un pensamiento y el pensamiento requiere sí o sí un desarrollo.

El punto es que podemos acceder a montones de fuentes de información en Internet, lo que tratamos de generar los periodistas y las instituciones académicas es consenso, herramientas y aptitudes para que las personas encuentren la mejor fuente, puedan decriptar si es fidedigna y la puedan reprocesar. El texto no ha muerto (…) Hay momentos en donde querés la información aquí y ahora y elegís.

10. La etiqueta es para armar una memoria. En un momento de hibridación y experimentación dentro del social media, con Facebook como rey indiscutible de audiencia, el panorama no deja de mutar. Instagram ha cobrado relevancia para muchas comunidades, y se posiciona como una de las plataforma predilecta para la comunicación de moda por su lenguaje altamente estetizado. A propósito de las reglas de la plataforma, la editora se refiere a la cultura de taguear e infiere que “esa cultura de etiquetas en lo particular no conduce a nada, más que a explicar una imagen que debería explicarse sola”. Pero destaca su función de registro histórico más que de nomenclatura o viralización. “No es necesario tanta etiqueta para poder ser fichado en algo, es más aspiracional que otra cosa”.

3 blogs recomendados por madame Torrejón
La editora de Harper’s Bazaar Argentina afirma que es difícil “encontrar medios que estén increíblemente bien editados, con imágenes maravillosas”, sobre todo teniendo en cuenta el acceso a las plataformas de blogging en la actualidad. “Me gustan esos registros donde hay una poesía y donde una marca autoral que no son tan volubles en tiempo y espacio”, y destacó los siguientes blogs:
  • El blog de Santiago O’Donnell. Santiago es periodista argentino, trabajó para policiales en Estados Unidos y de hecho, su blog fue tomado como fuente para el caso del fiscal Nisman.
  • Blog Couture, un proyecto liderado por Mónica Zanocchi y Natalia Jinchuk. Empezó como un blog de moda colaborativo en 2011 en Montevideo, y hoy deriva en un estudio de creatividad. Se destaca por sus contenidos de alta calidad y es uno de los referentes de moda y diseño en Uruguay.
  • A Shaded View on Fashion, alias Asvof, es el blog de la famosa coolhunter Diane Pernet. Mientras ella viaja por todo el mundo buscando nuevos talentos. “Es clásico, es francés; ella me parece fabulosa” afirma Ana. Pero con el ingenio de Pernet, el blog derivó en un festival de cine itinerante (Asvoff) donde, por supuesto, el subgénero estrella es el fashion film.

En materia de libros, Simon de Beauvoir fue una figura muy importante durante la formación profesional de Ana y rescata  “Una muerte muy dulce”, el libro que la autora escribe sobre la decadencia y la la muerte de su madre. Tiene la cuota de historia de amor y es el retrato de toda una generación; “emocionalmente, me significó mucho”, dice la editora.

 

Artículo publicado originalmente en Musa Argentina: http://bit.ly/1WMRot7