Por Lic. Milena Rabbat. Equidad de Género. Decanato de Ciencias Humanas y Sociales.

Hoy, como hace 42 años, se conmemora el Día Internacional de las Mujeres, a partir de que la ONU en el año 1975 determinara que el 8 de marzo será el día en el que se reivindiquen las luchas de los movimientos de mujeres por conseguir el acceso pleno a los derechos.

El hito fundante por el cual se establece esa fecha es el reconocido caso de las mujeres obreras de la fábrica textil “Cotton Textile Factory”, quienes se animaron a proclamar, de manera inédita en su época, por sus derechos y por equipararlos a los ya adquiridos por sus pares varones.

Fue gracias a los movimientos de mujeres que se logró visibilizar, entre otras reivindicaciones, que las tareas domésticas y de cuidado no son inherentes a la condición de mujer, sino que históricamente han sido y continúan siendo trabajo no remunerado. El avance llegó hasta la reglamentación de la Ley 26.844 de Trabajadoras de Casas Particulares, que facilitó la comprensión de que esas tareas invisibilizadas, son en realidad trabajo. En Argentina no existen estadísticas actuales, pero a nivel Internacional se estipula que el trabajo doméstico no remunerado impacta en un 20% del PBI.

Aun así, las mujeres cobran un 27% menos que sus pares varones, consierando que trabajan 3 horas extra en el hogar.

Son los estereotipos de género, culturalmente fundados durante años de exclusión y opresión, los que operan como limitantes. Es por eso que, socialmente, aún no está lograda la paridad por no estar equiparadas las tareas. Mercedes D´Alessandro en su libro “Economía Feminista” se pregunta “¿Te imaginas si los hombres trabajaran en la fábrica gratis solo porque es lo propio de los hombres?

Equilibrar las cargas que recaen sobre la mujer para romper el techo de cristal no depende solo de compartir las tareas del hogar. También es imprescindible equiparar las licencias maternopaternales ya que estas responsabilidades son y deben ser compartidas. A nivel legislación laboral, las licencias equiparadas impedirían que la proyección familiar sea un factor de influencia en la contratación y el ascenso laboral de las mujeres. Ocupar puestos de poder y toma de decisión, políticos, privados, o públicos aún es un desafío a gran escala.

Las estadísticas en Argentina muestran que 5 de cada 10 mujeres con hijos trabajan de manera precarizada, lo que se traduce en la ausencia de los derechos básicos reconocidos a través de las leyes laborales y en disparidad respecto al trabajo fuera del hogar. En las familias con más de dos hijos la brecha alcanza hasta un 33%.

Estas problemáticas que parecen netamente laborales en realidad impactan transversalmente en la vida de las mujeres: la precarización laboral, el “techo de cristal” y la violencia patrimonial generan una situación de dependencia económica que obstaculiza la autonomía.

Y, en los casos de mayor vulnerabilidad, imposibilita la salida de hogares configurados bajo las violencias de género.

En el año 2009, la situación de emergencia por las violencias de género, obligaron a sancionar la Ley de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra Las Mujeres que tipifica todas las formas de violencia que sufren. Por el avance en materia legislativa, ya no sólo hablamos de violencia física sino también nombramos la violencia institucional, mediática, obstétrica, y contra la salud sexual y reproductiva.

Aún así, las estadísticas por femicidios son alarmantes: en el año 2016, una mujer moría víctima de la violencia machista cada 30 horas, lo que dejó a 401 hijos sin su madre, de los cuales más de la mitad son menores de edad. En el año 2017, los números son aun más estremecedores. Solo en los primeros cuarenta días hubo 57 femicidios, lo que empeoró la estadística, dejando un saldo de mujeres asesinadas cada 18 horas.

Es urgente transformar los patrones culturales que naturalizan la violencia de género y reproducen la desigualdad entre varones y mujeres. Es por esto que la Universidad Siglo 21 asume un fuerte compromiso con la coyuntura y propone, entre otros lineamientos, la creación de la materia electiva “Introducción a los Estudios de Género para la Formación Profesional”, ya que se hace responsable y considera a cada estudiante como futuras y futuros profesionales que contribuirán en la construcción de una sociedad equitativa, respetuosa y empática a la diversidad.

Hoy el momento histórico refleja el protagonismo político de los movimientos de mujeres y el desarrollo de las teorías de género que crece a nivel académico, laboral, cultural, social, barrial, artístico, etc. Con la incorporación de esta materia, Siglo 21 pretende introducir a [email protected] estudiantes en los debates políticos y conceptuales del género y las sexualidades. A través de un recorrido histórico por los distintos modos de concebir tanto a la femineidad como a la masculinidad busca que cada estudiante, además de aprender, pueda repensar la sociedad actual y reflexionar cómo contribuir a la igualdad.

La inscripción está abierta y disponible para todas las carreras, por el momento sólo con modalidad presencial, pero pronto será habilitada para el cursado de manera virtual.