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Argentina

by • 7 julio, 2016 • General, NoticiasComments (0)4836

Acta de Identidades argentinas

La sociedad está viviendo vientos de cambio donde los valores, los pensamientos y sobre todo, las identidades de los argentinos, están mirando, como nunca, hacia afuera. Sin embargo, si observamos por dentro, nos encontramos con “buena gente”.

Soplan vientos del norte y siempre que soplan, anuncian cambios de tiempo. Tal es el caso de Argentina que está festejando sus 200 años de Independencia de la corona española con giros políticos, sociales, económicos y hasta personales. Nuestra gente, a lo largo de todo este período, fue cambiando sus maneras de pensar, sentir y de afianzarse como lo que somos, argentinos, con señales claras de una necesidad de constituirnos como sociedad.

Así nos describe el Acta de Declaración de Independencia del 9 de julio de 1816: “Nos los representantes de las Provincias Unidas en Sud América, reunidos en Congreso General, invocando al Eterno que preside al universo, en el nombre y por la autoridad de los pueblos que representamos (…) declaramos solemnemente a la faz de la tierra, que es voluntad unánime e indudable de estas provincias romper los violentos vínculos que las ligaban a los reyes de España (…).”.

En aquel entonces queríamos construir un proyecto propio de éxito y para hacerlo, debíamos concebirlo en base a rasgos culturales, sociales y políticos sólidos y creíbles, pero por sobre todas las cosas, nacionalista. Precisamente en 1816, hubo hombres que sacaron las banderas para luchar a favor de la independencia y en contra de los vínculos que nos ligaban a la Península Ibérica para que, de esa Declaración, surja un Estado Nacional con la necesidad de permanencia, consolidación y anclaje a una sociedad argentina con ansias de enarbolar la bandera y defender los intereses patrios.

Hoy, a 200 años de aquel hecho que marcó la vida de esta sociedad, nuestra identidad, nuestros valores y estilo de pensamiento ya no es el mismo, así lo revela una nueva investigación que realizó el Observatorio de Tendencias Sociales y Empresariales de la Universidad Siglo 21 bajo la dirección del Dr. Leonardo Medrano. Este estudio afirma que, aunque la mayoría de los argentinos prefiere quedarse en su país, curiosamente, la otra mitad sostiene que si tuviera la oportunidad, se iría al extranjero.

Es un dato curioso pensar que hace tantos años soñábamos con desvincularnos de toda relación con Europa, continente con el cual hoy nos sentimos identificados casi un 30% de los 1050 encuestados en siete provincias de nuestro país, seguido de otro porcentaje mayor con respecto a América Latina.

Tal vez será porque nuestros abuelos y padres, un buen día, poblaron nuestras tierras y tanto les gusto que hasta renunciaron a la suya para buscar nuevos horizontes y por sobre todo, nuevas identidades.

Hoy en día somos hijos y nietos de aquellos inmigrantes, pero, por sobre todas las cosas, somos “buena gente”, ya que en dicho estudio se observó que los argentinos se auto-describen como personas amables, cálidas, solidarias, hospitalarias, colaboradores, y trabajadores.

Otra de las identidades que nos caracterizan es la sociabilidad y la creatividad si tenemos que definir un estilo de pensamiento predominante. De hecho, el estudio arroja que a más del 60 % de los argentinos, nos gusta intercambiar ideas con los demás y casi en igual proporción, ejecutar tareas prácticas donde se puedan evaluar diferentes puntos de vista. Asimismo, casi la mitad afirma que le gusta cuestionar viejas formas de hacer las cosas, pero siempre desde cierto gregarismo, típico de nuestra cultura.

Por tanto y teniendo en cuenta el año que festejamos, tendríamos que replantearnos la definición de nación como comunidad con miembros que, a pesar de lo heterogéneos que somos, tenemos un proyecto en común, compartimos mitos, costumbres y hasta un gran imaginario colectivo que tiene que ver con que “todos deben gozar de las mismas oportunidades”, al menos así lo afirman más del 80 % de los consultados, pensamiento seguido de “lo importante que es responder a las necesidades de los otros”.

Por lo tanto, pertenecer a una nación es ubicarse en un momento y lugar de la historia: tal es el caso de América Latina que tuvo que transcurrir muchos fenómenos para poder entender su soberanía y, particularmente en nuestro caso, debimos superar lo que nos proponía la monarquía española.

Tal es así, que decidimos liberarnos bajo el principio de igualdad y reescribir nuestra propia trayectoria. Esto fue crucial para constituirnos como Estado desde 1880.

Cuando decidimos tener independencia hubo una razón de mucho peso: construir nuestra identidad nacional plasmada de cultura, costumbres, estilos de pensamiento y hasta la peculiar forma de definirnos como “vivos” o “avivados” que, mediante la astucia, logramos beneficios del trabajo duro, sin realizar el esfuerzo que ello implica, tal como nos describe esta investigación.

Hoy en día tenemos un acta de identidades argentinas sobre la que sobrevuelan vientos de cambio y sobre la que necesitamos definirnos más independientes de lo éramos al comienzo del bicentenario, para reinventarnos como sociedad y preguntarnos: ¿Cómo somos los argentinos? Quizás la respuesta se encuentra en nuestro núcleo más profundo ligado a la memoria colectiva y a la historia de nuestro querido país.

 

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