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Séance pleinière de la COP21 pour l’adoption de l’accord de Paris (Salle Seine - Le Bourget)

by • 16 diciembre, 2015 • SustentabilidadComments (0)643

“Acuerdo de París”: un nuevo horizonte frente al cambio climático

Por el Lic. Patricio G. Roulier Pazos, graduado de la Universidad Siglo 21 y Founder de iE.CO

Daban las siete horas de la tarde en París y el mundo ya disponía de un nuevo Acuerdo Climático Global. Entre vivas y hurras, aplausos y lágrimas, las 195 partes reunidas en la COP21 (Vigésimo primera Conferencia de las Partes en Cambio Climático) dieron nacimiento a un acuerdo internacional que reemplazará al Protocolo de Kyoto a partir del 2020. Con 31 páginas en inglés (Próximamente en los 6 idiomas oficiales de ONU), es el resultado de un proceso de negociación iniciado hace cuatro años en Durban (COP 17) que concluyó en Francia el pasado fin de semana luego de intensas negociaciones a lo largo del año.

Esas famosas páginas cuentan con dos partes: una que tiene unas 12 páginas y es el “Acuerdo de Paris” que debe ser ratificado por los países entre abril de 2016 y 2017 y otra con aproximadamente 19 páginas que establece los trabajos que los países deberán llevar adelante.

Lo destacado del acuerdo global

23119403233_d245d3a72b_oObjetivo de la temperatura global: muy por debajo de los 2°C y apuntando para limitar ese aumento de la temperatura a 1,5 ºC.

Así mismo, respecto a mitigación, busca llegar al pico lo más rápido posible y conseguir un equilibrio entre emisiones y sumideros de carbono en la segunda mitad del siglo, lo cual es poco firme.

Se ha logrado que los propósitos se realicen de acuerdo a las responsabilidades comunes pero diferenciadas, esto quiere decir que los países tienen que comprometerse con la mitigación y adaptación pero de acuerdo a la diferenciación.

Las contribuciones nacionalmente determinadas, INDC por sus siglas en inglés, deben comunicarse cada 5 años en cuanto a la reducción de emisiones de Gas de Efecto Invernadero (GEI).

La implementación de construcción de capacidades establece que serán revisadas cada año y así nace el Comité de París para la creación de capacidades. Así mismo, respecto a la transparencia y revisión, los países en desarrollo se ven obligados a comunicar bienalmente sus inventarios de emisiones y captura de GEI mientras que aquellos en camino al desarrollo pueden hacerlo voluntariamente.

Se destinarán más de 100.000 millones de dólares anuales a los países en vías de desarrollo en forma equilibrada para mitigación y adaptación pero sin embargo la naturaleza de los fondos aún no es clara.

Las poblaciones indígenas han sido mencionadas en cinco oportunidades en el texto reconociendo la importancia de sus conocimientos en la lucha contra la crisis climática y en su consideración de vulnerabilidad ante este.

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No obstante

Muchas voces, sobre todo de varias organizaciones de la sociedad civil y la comunidad de científicos, expresaron su descontento y su no conformidad con el “Acuerdo de París” por varias razones. En primer lugar, los derechos humanos fueron solo mencionados en lo preambular y han sido excluidos del artículo 2, por lo tanto dificulta su implementación, ya que el preámbulo no es vinculante. Sólo se han incorporado términos de “género” en la adaptación y fortalecimiento de capacidades. Estos han sido puntos clave de la queja de las ONG.

Por otra parte se criticó la ausencia del término “combustibles fósiles”, teniendo en cuenta que estamos en vías de descarbonizar la economía del planeta, algo necesario para lograr un desarrollo bajo en emisiones de carbono.

Otra de las críticas fue la exclusión de la juventud y la importancia de su participación, y más siendo los jóvenes quienes también tendremos que participar de la puesta en acción de este acuerdo.

Respecto a las acciones pre-2020, no existe un mapa totalmente definido sobre cuáles son los pasos a seguir, sólo insta a los países a redoblar sus esfuerzos para reducir sus emisiones y sobre todo teniendo en cuenta que con los actuales INDC (180 países los han presentado) la temperatura se elevaría en 2.7°.

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Los latinos

Siempre nos caracterizamos por ir a negociar con posiciones diferentes. Argentina (LMDG) por un lado enlazada a los grupos de negociación con países como Arabia Saudita (OPEC) cuyas posturas se vinculan al apoyo del carbón y el petróleo. Por el otro, grupos de negociación como AILAC donde participa, por ejemplo, Costa Rica, que ha sido líder en las conversaciones climáticas en nuestro continente por sus posturas orientadas a una desarrollo más limpio y basado en recursos renovables.

No obstante, con los nuevos cambios políticos en nuestro país se espera una alineación junto a los demás países latinoamericanos que buscan enfrentar al cambio climático haciendo hincapié en la adaptación, ya que somos tan vulnerables como las islas y los países africanos.

En una de las plenarias, la delegación Argentina expresó: “Argentina busca la erradicación de la pobreza y generar empleo para miles de personas. Esperamos que esta nueva fase de desarrollo sea compatible con el cambio climático”.

“El acuerdo no es un fin, es un principio”

El presidente de Francia, François Hollande, entre medio de los vítores y alegría por tener un nuevo acuerdo afirmó: “Nos adentramos a la época del bajo carbono. Se han presentado iniciativas que van a revolucionar el mundo. El acuerdo no es un fin, es un principio. Francia hará todo lo posible para acelerar el movimiento”.

Queda mucho por trabajar, mucho por esforzarse y sobre todo muchas mentes que aún tienen que hacer un “click” por promover desde las acciones individuales la reducción del impacto en el ambiente.

Christiana Figueres, Secretaria de la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático expresó: “Es una llamada inequívoca al mundo. Cerramos con una nueva esperanza al mundo“.

La esperanza es lo último que solemos perder los humanos. Por lo tanto, miembros de organizaciones civiles, individuos, organismos 23502012302_a5a10a7b28_ointernacionales, comunidad científica, políticos y negociadores continuarán trabajando año a año, y sobre todo se espera un trabajo en el nivel nacional, con acciones concretas para reducir el cambio climático y tener una calidad de vida superior. No se trata del ambiente, se trata de nuestros derechos y sobre todo de nuestra dignidad.

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