Por el Economista Sebastián Nader. Secretaría Nacional de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación, Universidad Central del Ecuador.

Existe una amplia experiencia por parte de los gobiernos de la región en la promoción de acciones que apoyan el sector de las PYME. Estas incluyen el marco legal, regulaciones, incentivos fiscales, acceso al crédito, tasas preferenciales, promociones de exportación, asistencia técnica, transferencia de tecnología, etc, y entienden que el mercado no garantiza las condiciones necesarias para el desarrollo de una industria local.

Por este motivo, se han desarrollado en la región programas y herramientas para suplir la falta de capital, destinados a la puesta en marcha de emprendimientos, su consolidación y crecimiento. Sin embargo, también es necesario que los gobiernos presten atención al desajuste que existe entre la oferta de fondos y los demandandantes de esos fondos, principalmente respecto al tipo de empresas que se desean financiar. En este sentido las incubadoras son un actor fundamental para difundir las características de los instrumentos disponibles y fomentar la creación y consolidación de nuevas empresas, requeridas para satisfacer esos fondos.

Por este motivo, algunas iniciativas como el programa INCUBAR del PACC SEPYMEyDR, han fomentado la creación y fortalecimiento de incubadoras de empresas en todo el territorio nacional. En esta línea se han diseñado esquemas de incentivos en pos de contribuir a las finanzas de aquellas, aunque no son suficientes para garantizar su sostenibilidad.

En países con mayor grado de avance en la temática como Inglaterra, el apoyo del Estado es mucho mayor. Por caso, SETSquared, la incubadora universitaria número #1 de Europa según el UBI Index, compuesta por las universidades de Bath, Bristol, Exeter, Southampton y Surrey, se fundó y operó gracias al aporte de fondos del sector público. Pasados más de 10 años desde su fundación, más del 50% de sus ingresos aún provienen de programas y fondos públicos.

La fuerte inversión del Estado inglés en este tipo de iniciativas tiene una razón y una justificación. La razón es que las incubadoras facilitan la creación empleos y valor agregado en las comunidades donde se asientan. La justificación es que éstas no pueden apropiarse de dichas externalidades y es por este motivo que resulta coherente que sea el Estado quien apoye su funcionamiento, en vistas de que es el único actor que puede captar los beneficios derivados del funcionamiento de una incubadora de empresas en una comunidad. Para el caso del SETSquared, los beneficios que aportó a la sociedad hasta el presente incluyen la creación de 9.000 puestos de trabajo y £3.800 millones en valor agregado.

Sin embargo, el aporte del Estado no es la única fuente de ingresos disponibles para una incubadora de empresas amén de ser de la más importante.

 

MODELOS DE NEGOCIO

Según un informe encargado por la Comisión Europea sobre el desempeño de incubadoras, se concluyó que tienen más probabilidades de tener éxito cuando son apoyadas por una alianza de patrocinadores del sector público y privado. Asimismo determinó que, sobre todo en las etapas iniciales, la financiación del sector público es fundamental para garantizar que las incubadoras entren en funcionamiento.

Una vez que las incubadoras se establecen, el apoyo externo puede disminuir o cesar, por lo que tienen la tarea de identificar fuentes de ingresos sostenibles para sus organizaciones de modo que les permita sobrevivir y realizar el fin para el cual fueron creadas de forma eficiente.

En la realidad contamos con muy pocos ejemplos de incubadoras que alcanzan la sostenibilidad financiera. En las economías sudamericanas, la mayoría de las incubadoras no están en condiciones de cubrir todos los costos operativos con los ingresos obtenidos o de retorno de la inversión del cliente en el corto plazo.

En su mayoría, a nivel mundial, las incubadoras de empresas se sustentan de un modelo mixto de ingresos provenientes de subsidios públicos combinados con ingresos de su capital accionario en startups, consultoría, capacitación, etc. La combinación de este mix da la posibilidad de elegir diferentes modelos de negocio y combinarlos para asegurar su operatividad.

 

HACIA UN MODELO REGIONAL

Las incubadoras de empresas han demostrado ser aliados indispensables para la difusión y ejecución de INCUBAR. Estos espacios proveen acompañamiento técnico y administrativo a los emprendedores y a las carteras de estado para aplicar y ejecutar los fondos disponibles en tiempo y forma. Adicionalmente refuerzan las acciones comunicacionales con los medios y comunidades de influencia para dar a conocer los beneficios disponibles por los programas.

Estas incubadoras de empresas no necesariamente, y en la mayoría de los casos, no responden a las definiciones, modelos y estructuras de las incubadoras de empresas mayormente difundidas por el mainstream del emprendedorismo. Es decir, en su mayoría no cuentan con grandes y modernos espacios con decorados coloridos, juegos y fablabs. Sin embargo, sí cumplen con el objetivo principal de aquellas, que es el fortalecimiento y desarrollo de emprendedores y nuevas empresas, ofreciendo acompañamiento técnico, administrativo y espacio físico.

Para asegurar la existencia de incubadoras en todo el territorio, es necesario flexibilizar o mejor dicho repensar los criterios de evaluación normalmente aceptados respecto de qué es una incubadora de empresas. En este sentido una de las variables más críticas es el espacio físico. Por ejemplo, la incubadora de Tunuyán en Argentina se circunscribe a una oficina de 30 metros cuadrados donde se encuentran tres escritorios: el del Director de Desarrollo del Municipio y dos asistentes, más una humilde mesa de reuniones. Sin embargo esto no fue impedimento para que Tunuyán presente buenos emprendimientos ya que no requieren que se les facilite un espacio físico. Este no es el problema en Tunuyán como sí lo es la falta de acompañamiento técnico. En consecuencia, los 30 metros cuadrados pocas veces se encuentran ocupados, ya que los asistentes del Director se encuentran en el territorio, trabajando con los emprendedores.

Incubadoras como la citada presentan problemas más estructurales para dar respuesta a la demanda de los emprendedores locales y generalmente tienen que ver con la cantidad, calidad y disponibilidad de recursos humanos para llevar procesos de incubación. La falta de estos recursos conlleva a proyectos rechazados por la baja calidad en su presentación y el desistimiento del emprendedor por no tener las aptitudes o recursos para asegurar los procesos de ejecución de los subsidios.

Desde el momento de la acreditación, con el transcurso del tiempo, es posible que los compromisos asumidos por las incubadoras se modifiquen por cambios de autoridades, problemas presupuestarios, coyuntura, etc. Por este motivo, más importante que la acreditación de las incubadoras, es la medición de su desempeño para detectar irregularidades a tiempo y tomar las acciones correctivas necesarias como el fortalecimiento institucional o en el peor de los casos la desacreditación de la institución.

En conclusión, previo a la definición del modelo de negocios, cabe preguntarnos y debatir respecto a qué es considerado una incubadora de empresas en nuestra región. De esta forma será más sencillo determinar cuáles pueden ser de mayor viabilidad para garantizar un modelo de negocios sustentable en el tiempo.

 

CONCLUSIONES Y REGIONALIZACIÓN

  1. Es importante entender a las incubadoras de empresas como un bien público ya que brindan un servicio meritorio. En este sentido, el servicio puede ser provisto por el Estado o por el sector privado pero su provisión debe garantizarse en todo el territorio. Las incubadoras de empresas generan empleo y valor agregado a nivel local pero ellas no son capaces de captar todas las externalidades que generan, por lo cual el Estado es el único que puede captar estos beneficios y en consecuencia es esperable que ayude a la sostenibilidad de las mismas.
  2. Las incubadoras de empresas suelen concentrarse en las regiones de mayor población. El mercado por sí mismo no tiene la capacidad de asegurar la inclusión de toda la población en los procesos de incubación. Es fundamental aquí el apoyo del estado para garantizar servicios de calidad para toda la población.
  3. Es meritorio definir qué entendemos por una incubadora de empresas en nuestra región y cuáles son los requisitos mínimos que deben cumplir.
  4. Los Registros Nacionales de Incubadoras son fundamentales para garantizar lo anterior, asegurando estándares mínimos pero, sobre todo, realizando un seguimiento continuo con indicadores de desempeño que permitan detectar fallas del servicio a tiempo.
  5. La regionalización de estos registros, así como los bancos de proyectos es punto pendiente y necesario para optimizar los recursos invertidos en la temática. Esto permitiría el intercambio de conocimiento, facilitaría el comercio y brindaría información de calidad para la toma de decisiones.
  6. Teniendo una definición consensuada respecto de los puntos anteriores es momento de estudiar qué modelos de negocios aplican con mayor efectividad a nuestras incubadoras a los fines de garantizar sus sostenibilidad brindando un servicio eficiente, es decir, asegurando que posibiliten la creación de empresas y consecuentemente empleos, generando valor en sus comunidades de influencia.

*Trabajo realizado en base al “Global Practice in Incubation Policy Development and Implementation” del Banco Mundial y lecciones aprendidas durante el diseño, puesta en marcha y ejecución del Programa INCUB.