“Una de las cosas más importantes que puedo hacer después de la presidencia es apoyar, capacitar y conectar a las próximas generaciones de líderes”. Con estas palabras, Barack Obama sumó sus objetivos a los de la Cumbre de Economía Verde en el hotel Quorum de Córdoba, hablando a los 300 líderes que la fundación Advanced Leadership seleccionó entre 3.000 inscriptos y en la que la Universidad Siglo 21 participó como sponsor.

El viernes 6, para el cierre de la Cumbre, Obama dio un discurso conciso sobre el tema crítico del evento y central en su agenda: el cambio climático.

Dejó claro que la responsabilidad es conjunta entre gobiernos, individuos y empresas, así como entre naciones, y que el calentamiento global es una realidad urgente e ineludible.

Pero no abandonó al auditorio a la desesperación: con la seguridad de su pragmatismo, enumeró medidas que tienen que ver con una economía no reñida con el ambiente y con el compromiso de las comunidades.

“El cambio climático avanza cada vez más rápido, pero la buena noticia es que sabemos lo que tenemos que hacer para prevenir daños irreparables. Dejar de contaminar para evitar los impactos más fuertes, prever cuáles ya no se podrán evitar y como comunidad atacar estas amenazas globales. No podemos condenar a nuestros hijos ni a los hijos de nuestros hijos a un futuro más allá de su capacidad de reparación. Más aún, porque tenemos los medios para empezar a reparar el planeta hoy.”

Inversiones históricas en energía solar y eólica junto con los niveles más bajos de producción de carbono, alcanzados en las últimas dos décadas: Obama resumió los esfuerzos de su gestión presidencial, que marcó un hito y puso a Estados Unidos en un papel de liderazgo con el Acuerdo de París. El mismo del que Donald Trump anunció la retirada en junio.

Este retroceso en su logros no doblegó el optimismo del Nobel de la Paz: “Las buenas noticias son que Estados Unidos va a alcanzar las metas propuestas a pesar de esta nueva administración. Tanto de lo que hicimos está impactando en nuestra economía y en nuestra cultura; estados, ciudades, universidades y las empresas más grandes han dejado en claro que seguirán avanzado por el bien de nuestras futuras generaciones. Al mismo tiempo, el resto del mundo ha acordado seguir adelante con el acuerdo”. De este modo y desde Córdoba, Obama desafiaba a su sucesor: “Aunque Washington ya no sea de ayuda, desde las comunidades locales continuaremos por esas metas. Si un Estado como California -que representa la séptima economía mundial- dice: ‘Aún lo vamos a hacer’, eso marca una gran diferencia.”

Obama desarrolló con datos precisos la no-contradicción entre medio ambiente y crecimiento económico; citando, por ejemplo, los tres millones de empleos vinculados con la energía limpia que se crearon en Estados Unidos. Habló como presidente, como activista y como padre. Al finalizar su discurso, respondió preguntas de los participantes de la Cumbre, ampliando puntos y abriendo frentes.

Una revolución energética

“Hoy la gente tiene más control sobre cómo, cuánto y de qué forma consume energía. Durante décadas, ésta llegaba a las residencias y no la notábamos hasta que recibíamos las facturas. Pero todo esto ha comenzado a cambiar. Con los smart meters podemos saber cuánto estamos gastando y cambiar nuestros hábitos a un uso más eficiente. Además, también podemos generar energía. Instalar paneles solares en el techo de las casas y revender a la red para disminuir nuestro consumo. Realmente es increíble el poder que tenemos hoy. Ese es el futuro, ya está sucediendo. Es una revolución de la energía, del mismo tipo de la que llevó del telégrafo al smartphone: en muy poco tiempo y necesaria en todos los niveles.”

Un buen negocio

“Una de las razones por las cuales aún hacemos progresos en reducción de carbono, a pesar de la nueva administración en Estados Unidos, es porque muchas grandes empresas se dieron cuenta de que esto les da rentabilidad. Por ejemplo, en Wallmart o Google, parte de la forma en que evalúan a sus gerentes es preguntándoles cuánta energía van a ahorrar. Hace poco, dos grandes automotrices anunciaron que eventualmente mudarían toda su producción a la de autos eléctricos, dado que la visión que tienen, aún cuando el gobierno actual intentará cancelar los estándares de eficiencia que puso el mío, es que los consumidores en Estados Unidos, como en Europa, China o Latinoamérica, buscarán comprar autos más eficientes en el consumo de combustible. Entonces, hay una oportunidad de transformar el mundo de los negocios. Por decirlo de manera práctica: esto está bueno para tu empresa.

“Ahora tenemos evidencia de que el enfoque de las energías limpias es beneficioso para la economía. Se abarataron los costos y aumentó la capacidad. Se crean constantemente nuevas empresas, en las que hay personas formándose. También hay más usuarios y mayor porcentaje de uso. Es importante reconocer este incremento económico, para dialogar con países como la India, uno de los más difíciles de convencer para que formara parte del acuerdo de París. No porque no sea afectada o porque no crea en el problema, sino porque allí hay muchísimas personas que no tienen siquiera electricidad. No se puede generar una correlación fuerte para provocar ningún tipo de cambio si las necesidades básicas no están satisfechas”.

Un compromiso de todos

“Los gobiernos pueden firmar acuerdos, fijar metas, pero todos tenemos que hacer nuestra parte. Apoyar el acuerdo de París no va a resolver la crisis climática de por sí, sino que va a ayudar a reparar las consecuencias y mejorar la situación. Cuando alcancemos las metas no llegaremos a donde necesitamos estar, sino que vamos a tener que fijar mayores metas. Y entonces las fijaremos también para los científicos, ellos van a tener que liberar su potencial a escalas que no hemos visto. Necesitamos ingenieros para que desarrollen nuevas energías y emprendedores para que puedan venderlas. Vamos a necesitar trabajadores para las líneas de montaje, constructores, más personas, más agentes. También vamos a necesitar de ciudadanos que se paren y digan: esto es importante.”

A los indiferentes

“Fuimos capaces de crear un sistema de gobierno llamado Democracia en el que, en teoría, las voces individuales importan. Muy a menudo damos ese poder a otros, porque no participamos, somos cínicos o creemos que no nos escuchan. Y aún así, vemos una y otra vez que cuando la gente común se reúne y moviliza por una visión, eso puede cambiar.”

“Movilizar la opinión pública es absolutamente crítico, aunque no es fácil convencer a la gente de que el cambio climático es una prioridad. Si la temperatura sube un grado, algunos pueden gustar del calor. Pero hay gente que vive las consecuencias de la falta de acción en muchos países. Sequías extremas históricas están provocando migraciones en América Central, lo que ha sido destructivo para economías ya frágiles. En las calles de Miami, aún en los días soleados pueden verse charcos de agua: es el océano que sube.”

A los escépticos

“No hay atajos posibles en un tema como el cambio climático. El primer punto y el más crítico es la educación. Si bien Internet nos da cada vez más conocimientos, lo que también hace es dividir fuentes de información. Cada vez más personas sólo miran, escuchan o leen lo que quieren escuchar y lo que ya está de acuerdo con sus opiniones preexistentes. En Estados Unidos, muchas personas no creen en el cambio climático, y eso es un problema.
Entonces, antes de discutir qué podemos hacer, es necesario ponernos de acuerdo en algunos hechos básicos. No hay mucho margen, un 99,9% de los científicos que estudian el planeta acuerdan que se está volviendo más caluroso. Los hielos se derriten en la Antártida como en Groenlandia o en el Polo Norte. Suben los océanos, hay huracanes más fuertes, sequías, incendios forestales, inundaciones. Todo esto tiene un impacto enorme en la vida. Una vez que pongamos estos hechos en una lista podemos empezar a hablar de qué hacer. Algunos dicen que nada: mudarnos a regiones metropolitanas, zonas más altas, construir paredes de contención. Aunque no esté de acuerdo con ellos, al menos estaremos hablando con gente que acepta los hechos.”

A los líderes

“Cuando tenía 25 y era un activista comunitario en Chicago, aprendí muchas cosas que me sirvieron en mi carrera posterior y una de esas fue a escuchar, en lugar de decirle a la gente qué pensar, como es la norma en el mundo político.”

“Lo primero que le digo a los jóvenes que quieren movilizar a sus comunidades es que dediquen un mes escuchando a la gente: sus vínculos, sus temores, sus sueños, sus esperanzas para sus hijos. Hay que confiar y darle el poder a la gente común de participar y comprometerse. Muy a menudo pensamos que solamente un profesional puede resolver un problema complicado. Aunque creo muchísimo en las buenas políticas y en el conocimiento técnico, lo que descubrí como presidente es que podés tener los mejores planes, hablar con ingenieros, economistas, hacer presentaciones, publicaciones, elaborar planes de desarrollo. Pero, a menos que la gente participe de esos planes, nada tiene sentido.”

“Uno de los errores que cometen muchos activistas es pensar que pueden traer cambios sin comprometerse con los gobiernos. Yo también fui así de joven, no confiaba en los políticos, no quería lidiar con ese mundo. Pero la verdad es que siempre que un cambio social logró perdurar fue porque hubo gente dispuesta a involucrarse en política y buscar formas de traducir una visión más grande en soluciones prácticas.

Es necesario que haya quienes estén dispuestos a comprometerse, a ir a las raíces en las comunidades.

Empresas preocupadas no sólo por la rentabilidad, sino con una visión a largo plazo. Una clase política que entienda que su trabajo es responder a las necesidades y esperanzas de la gente. Cuando logramos esa combinación es cuando las cosas empiezan a suceder realmente.”

“La lucha contra el cambio climático no será una clara victoria, llevará décadas, en un progreso que se va a medir a veces a partir del sufrimiento ya provocado y la belleza de lo que se ha conservado en ciertos lugares, como por ejemplo aquí en Argentina”. Con esta mezcla de lucidez y optimismo puede resumirse el sentimiento que transmitió Obama en su segunda visita a nuestro país. Para cerrar la interacción con el auditorio, eligió una cita de JFK: “No hay problema generado por el hombre que no lo pueda resolver el mismo hombre”. Hemos creado este problema, asumamos esta responsabilidad.