Por nuestro alumno Patricio G. Roulier Pazos, Founder de iE.CO

¿Cuándo los países del G7 se han reunido para generar acuerdos frente al cambio climático? ¿Cuándo China y Estados Unidos han realizado compromisos para reducir sus emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI)? ¿Cuándo el líder de una institución religiosa como el Papa Francisco pronunció su voz respecto al cambio climático y la problemática ambiental?

Sin dudas el 2015 es un año crucial para actuar frente al cambio climático, pues los líderes mundiales están sentando las bases para promover políticas que luchen contra el cambio climático. ¿Por qué es un año tan importante? Es el año en el que todos los países deben suscribir el Acuerdo Global que propicie que la temperatura no supere los 2° centígrados.

Según la Tercera Comunicación Nacional sobre Cambio Climático, Argentina produce el 0,88% de los GEI a nivel mundial y sus mayores emisiones provienen del sector energético (42%). Conociendo estos datos, nuestro país, debe elaborar una propuesta para presentar ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático como propuesta de las Contribuciones Nacionalmente Determinadas (INDC) para auxiliar a reducir las emisiones globales y alcanzar el objetivo de los 2°.

Argentina no solo requiere de liderazgo nacional para impulsar acción frente al cambio climático sino que requiere de liderazgo a nivel local. Las ciudades se convierten en los principales focos de polución, y sus líderes son responsables por establecer agendas  que incluyan políticas públicas de mitigación y adaptación del cambio climático.

¿Cuáles personalidades son responsables? Los líderes de todos los sectores: Público, Privado, Asociativo y Ciudadano. Todos con su capacidad de visión y planeamiento se convertirnos en líderes frente a la crisis climática.

Las universidades como líderes frente al cambio climático

¿Hablamos de lo mismo cuando nos referimos a cambio climático y a calentamiento global? Claro que no. Cuando se refiere a cambio climático, se hace alusión a un conjunto de fenómenos: temperatura, humedad, lluvia, vientos, desastres ecológicos. Pero cuando se habla de calentamiento global, tan solo alude a un elevamiento en la temperatura del planeta, que puede ser por causas naturales como algunas teorías afirman o como muchas otras dicen que se produce por el aumento del dióxido de carbono en la atmósfera.

En esta instancia de debate, es donde las universidades adquieren su rol de liderazgo: ser el ágora que propicie el debate entre los actores sociales involucrados y con experiencia en cambio climático.

Jóvenes cómo líderes frente al cambio climático

Con un 95% de certeza fuimos los seres humanos los causantes del cambio climático, así lo informó el IPCC en su cuarto informe en 2014.

Según las Naciones Unidas, es la primera vez que el mundo habitan más de 1800 millones de jóvenes y siendo tantos podemos convertirnos en los seres humanos que provean la acción, el talento y sobre todo las acciones que generen la inspiración para cambiar aquello que nuestro accionar causara la crisis climática. ¡Es el momento de convertirnos en líderes!

Los jóvenes nos caracterizamos por ser retadores, emprendedores y sobre todo defensores, pues defendemos aquellas causas por las cuales nos sentimos tan preocupados. Es nuestro momentum, es la hora, que seamos los líderes que tejemos redes en nuestros países, empresas, universidades, y sobre todo en la sociedad para enfrentar una crisis que nos golpea pero que somos los responsables de realizar acciones para enfrentarlas.

Hace unos meses entrevistaba al Director General del PNUMA, Achim Steiner, sobre el rol de los jóvenes en las negociaciones internacionales sobre cambio climático (COP) y su mensaje para los jóvenes fue: “No es que solo es tu futuro y debes estar preocupado, tú tienes el poder de marcar la diferencia. Y este es el poder de uno que se convierte en dos, se convierte en cinco y en un millón”.

Líderes interactuando

No solo es indispensable formar líderes para propiciar el cambio en nuestros patrones y paradigmas sociales, es necesario que interactúen. Trabajar todos en un mismo lugar no permite que alcancemos los objetivos frente al cambio climático, si que cada líder desde su espacio de acción ejecute estrategias que favorezcan una calidad de vida superior, pues actuar frente al cambio climático es una cuestión de vida.

Asociaciones público-privadas, asociaciones entre entes públicos, asociaciones sociales, aportan siempre que sus esfuerzos estén coordinados y estos: son indispensables para propiciar un espacio de acción frente al cambio climático.