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by • 5 mayo, 2016 • Educación, GeneralComments (0)5528

Claves para pensar la Universidad en la Sociedad Red

Por Eugenia Scocco. Directora de la Licenciatura en Educación. Universidad Siglo 21.

La Sociedad Red tiene lugar cuando aquella del Conocimiento y la Información da paso a un nuevo momento en el que la tecnología informática y digital moldea nuestras definiciones y prácticas sociales, a la vez que opera cambios en la cultura, desde la misma manera en la que nos relacionamos. El ciberespacio no sólo nos provee de un sinnúmero de funciones y modalidades de acceso a la información, sino que determina modos de acción diferentes a los conocidos. Según Castells (1999), las redes constituyen una nueva morfología social. La Sociedad Red es la forma en la que se constituye nuestra socialización actual.

Nos encontramos en una confluencia en la que todos los sistemas –el político, el económico, el cultural- interactúan desde la lógica informática de la Sociedad Red. Signado por la masificación de Internet y las redes sociales, el momento que vivimos también ve modificarse las concepciones sobre ciencia, saber y aprendizaje.

En este entramado, las Universidades ya no pueden funcionar como entes aislados, sin tomar parte activa desde las mismas políticas que implementan en sus proyectos educativos. Para ello, desarrollan estrategias desde la flexibilización, la interconexión constante y el establecimiento de alianzas productivas. A continuación, se explicitan algunos aspectos fundamentales para plantear el papel de la Universidad en una sociedad en la que la producción del conocimiento no es lineal, la información circula de manera vertiginosa y la nueva sinergia entre sujetos, estructuras e instituciones aún está por ser completamente aprovechada.

Sistemas complejos que requieren abordajes múltiples

En la Sociedad Red, el Paradigma de la Complejidad en la investigación científica y la educación implica que las disciplinas y sus modalidades son sólo instrumentos para un análisis de los sistemas. Éstos, articulados por redes, requieren mayor profundidad en sus abordajes; buscan una mirada múltiple, enriquecida, recursiva.

La transdisciplina y la conformación de comunidades se presentan como la manera adecuada de abordar las múltiples realidades que pueden volverse objeto de estudio. Desde allí, se sostiene el conocer para hacer, innovar y repensar lo ya construido; según una dinámica de enlaces y no de fragmentaciones.

Este paradigma implica que las acciones de conocimiento no pueden ser concebidas fuera del contexto de producción, ni tampoco sin considerar el alcance de los sujetos que intervienen en ella.

La ciencia, así considerada, se construye desde la humanidad de quien la genera y en relación con los ámbitos donde se desarrolla. A su vez, la investigación no es una tarea individual, se compone de acciones que demandan el encuentro y la reunión de los investigadores y las universidades. Es ahí donde surgen los enlaces positivos con otros sujetos, contextos, que enriquecen la producción y sinergizan los aportes científicos para que permeen al entramado social.

La construcción social del conocimiento pone el acento en el alumno

Todo parece posible, mientras haya ideas que se compartan en un sistema interconectado de manera constante y recurrente. Esta realidad nos atraviesa y modifica. Un individualismo acentuado convive con la formación de comunidades virtuales, el trabajo ocupa cada vez más lugar, a la vez que “contamina” otros momentos de la vida diaria. Los hogares son espacios de descanso y trabajo, recreación y aprendizaje.

Al cambiar nuestra manera de relacionarnos, el aprendizaje también se transformó.

De un modelo receptivo -centrado en los contenidos, la temporalidad como condicionante, el análisis pautado y la linealidad de la construcción- a un aprendizaje significativo, centrado en el alumno, en un contexto en el que la información circula, los roles se flexibilizan y los accesos a múltiples saberes se reproducen vertiginosamente. La comunicación es el principio fundamental que define y caracteriza a una Sociedad Red, y el más valorado por quienes la comparten.

Tiempos y espacios confluyen en la red, en un sinfín de interconexiones que los sujetos proponen, aceptan y comparten en función de necesidades e intereses múltiples. La Universidad, aún un espacio de saber legitimado, es un nodo más en esa continua construcción de conocimientos en la que el individuo traza su propio camino en interacción con otros.

Formadores en formación constante

Para los docentes, la Sociedad Red implica un desafío que muta en demandas de capacitación y revisión de saberes, una continua reformulación de sus prácticas profesionales y el aprendizaje de construir y sostener comunidades virtuales; con especial énfasis en comunidades de aprendizaje con y para docentes que se profesionalizan desde la investigación y la construcción social de conocimiento.

Cobra especial importancia la puesta en común de los saberes construidos, el compartir resultados y ponerlos a prueba frente a otros y en la resolución de problemas.

Un docente no sólo necesita capacitarse; si su experiencia no se conoce, se autoexcluye de la comunidad educativa. Esto es así porque una red se retroalimenta de las experiencias compartidas.

Universidad/es y profesores revisan sus concepciones, tensionan los supuestos de las practicas académicas que hasta ahora se realizaban, revisan las necesidades en los nuevos escenarios educativos y, ante los diferentes perfiles de alumnos, comparten experiencias y vuelven a aprender.

La internacionalización como estrategia para la calidad educativa

La virtualidad permite un sinnúmero de acciones antes impensadas. La realidad de un país vecino se presenta como problemática asequible y demandante de intervenciones, a la vez que la convivencia y articulación de saberes puede permitir la redefinición de prácticas en el país de origen.

Para las universidades en la Sociedad Red, la internacionalización surge no como un fin sino como una decisión política estratégica. Su valor no reside en la cantidad de países en relación, sino en la calidad de la producción que generen en estos intercambios.

Una Universidad internacionalizada necesita claridad sobre cuáles son sus áreas de especialización y en qué aspectos sinergizará con otras entidades educativas. Es aquella que dicta programas para extranjeros, realiza intercambios de alumnos y profesores, da curso a investigaciones en equipos multiculturales y toma formaciones de otras universidades.

Los programas pedagógicos híbridos, por otra parte, implican profesores que circulan por una red de universidades, de distintos continentes e idiomas, impartiendo conocimiento y generando acciones académicas que, en paralelo o a posteriori, se sostienen mediante los circuitos tecnológicos que la misma red contiene. A su vez, la cooperación y coparticipación global en investigación dan como resultado mayores producciones, diversificación de miradas e intervenciones, multiculturalismo y optimización de recursos en el modelo de aprendizaje colaborativo que conlleva como definición institucional.

Apuesta a la educación a distancia

La educación a distancia, en sus distintas modalidades, sigue avanzando con el fin de acortar brechas digitales y democratizar la educación para distintas poblaciones. Sea que las instituciones generen sus propias plataformas y al mismo tiempo construyan sus encuadres pedagógicos-didácticos ad hoc, o importen formatos que le permiten cierta adecuación a sus necesidades, los cursos virtuales han abandonado su papel periférico en los modelos pedagógicos.

Aún el uso de las redes sociales con fines académicos se hace cada vez más presente, ya que permite recuperar instancias de aprendizaje informal y articularlas con aprendizajes formales.

Vale aclarar que el simple acceso a la red o el uso de tecnologías informáticas no suponen necesariamente un trabajo académico o científico. Las comunidades de aprendizaje se transforman en académicas y hacen academia cuando investigan. Son especialmente importantes las capacitaciones en línea con temáticas que responden a necesidades de la institución y pueden ser compartidas por otras Universidades, socializando las experiencias en sus formatos tanto como en sus contenidos.

Inserta en una Sociedad Red, la Universidad no sólo asume sus funciones estructurales como productora, validadora y articuladora de saberes altamente significativos para el entorno, sino que es la encargada de brindar los contextos necesarios para que los usos de las tecnologías informáticas se pongan al servicio de aprendizajes significativos. Toma el compromiso de formar en las competencias múltiples de flexibilidad, colaboración, saber hacer, problematizar, seleccionar e intercambiar información críticamente; aquellas que acompañarán los logros de una Universidad que aprende para enseñar y construir una Sociedad mejor.

 

Referencias:

Castells, M. (1999): La era de la Información. Vol I, La Sociedad Red. Alianza Editorial. Madrid.

 

 

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