Por Lic. Fabiana Renault.* Directora de CREA – Diplomatura en Creatividad e Innovación. Escuela de Negocios de la Universidad Siglo 21

La mala noticia es que en efecto hay que agregar una nueva actividad a nuestra agenda. La buena, es que esa tarea es fascinante: hay que INNOVAR. Innovar es encontrar una nueva solución a un problema ya conocido.

Lo cierto es que toda gestión funcionaría mejor si le agregamos una cuota diaria de cuestionamiento de statu quo. A menudo pensamos que innovar es asunto sólo de “genios talentosos”, y acá traigo otra buena noticia: todos tenemos capacidad innovadora. Pero, cierto es también que a ese “genio adormecido” que todos llevamos dentro hoy se vuelve imprescindible despertarlo.

No importa qué hagamos en el día a día, si somos plomeros, odontólogos o comunicadores; hoy la innovación es un valor agregado que nuestros clientes esperan de nosotros.

Veamos el caso del restaurante vegetariano de Tucumán, Muña Muña, caso que en estos días a dado vueltas en las redes sociales.

“Hace dos meses, pusieron un contenedor de basura frente al local, de esos grandes. Una noche estábamos mirándolo, pensando en toda la comida que iba a parar ahí, cuando llegó una familia tirando un carro y el papá metió al nene a buscar comida“. Así recuerda Fernando Ríos el momento en que decidió ignorar los consejos de su abogado y lanzarse a la tarea de poner en pie la primera heladera social de Tucumán.

Fernando Ríos tuvo una idea, que en rigor no es una idea de él, pues ya existía en España, pero el tuvo el coraje de desafiar a todos los “NO” de abogados  y stakeholders que sentenciaban: es peligroso, alguien puede intoxicarse, habrá vandalismos, etc, etc, etc.

Heladera Social

Innovar tiene más que ver con atreverse que con ser creativo. Tiene que ver con tener un plan y llevarlo a cabo.

Lo primero que deberemos aprender, es a reformular creativamente un problema. En este caso sería, por ejemplo: Hay hambre en Tucumán, o será que se tira mucha comida que pudiera alimentar a muchas familias?

 Siempre se ha dicho que en el problema está la solución y en términos de innovación, la premisa aplica a la perfección.

Luego de reformular el problema, comienza la etapa de observaciones. Tal como plantea el dueño de Muña Muña, el “observó” a la gente revolviendo la basura y allí generó una asociación: lo que yo tiro día a día podría alimentar a esta familia.

Me gusta hablar de “observasociaciones”, un concepto que tiene que ver con neuroplasticidad, o la capacidad para buscar nuevas rutas en nuestro pensamiento. Porque el cerebro es vago y tenderá a ir siempre por el mismo camino… vencer esa inercia será el siguiente desafío.

Veamos, por ejemplo, todo el plástico que se genera solo si consideramos el uso de cubiertos descartables. Cuánto se ha dicho al respecto? Finalmente alguien reformuló el problema y en vez de hablar de “no comprar cubiertos descartables” se preguntó cómo podrían evitarse.

Cuchara comestibleAsí, Narayana Peesapathy, un investigador de aguas subterráneas hindú, tras descubrir que tan sólo en India cada año se tiran a la basura 120 billones de cubiertos desechables, decidió crear utensilios desechables ‘comestibles’.

Estos cubiertos se fabrican con mijo, sorgo, arroz y trigo, sin conservadores; además, para su producción no se requiere mucha agua. Se realizan casi artesanalmente, se prepara la ‘masa’, se cortan las cucharas y se hornean. A pesar de ello, tienen una duración de tres años. Y un período de descomposición, tras su uso, de cuatro a cinco días.

El problema sigue siendo que el plástico no se degrada, pero la solución que Narayana plantea, nos ubica en el mismo escenario, pero con otra perspectiva.

 

Like an artistFinalmente, es preciso comprender que la innovación es colaborativa. Que tal como plantea Austin Kleon, autor del best seller “Steal like an artista” (roba como un artista) en su segundo  libro “Show your work”, las ideas crecen cuando se comparten. Cuando evolucionamos nuestros hallazgos a partir del feedback que recibimos, nuestras ideas se potencian gracias a la multiplicidad de miradas.

Es cierto, entonces, que a nuestra rutina diaria tendremos que agregarle una gran dosis de innovación. Pero el desafío es maravilloso.

Habrá que estar preparado para reformular paradigmas; la innovación como valor de época nos obliga a amigarnos con el error, a ejercitar la tolerancia a la frustración.

Ser innovador pre supone que sin dudas nos equivocaremos, pero habrá valido la pena. No existirían las bombillas eléctricas hogareñas si Thomas Alba Edison no se hubiera equivocado 999 veces.

Esta es entonces la verdad más absoluta en términos de innovación: todos tenemos la habilidad, pero la suerte favorecerá a aquellos que estén dispuestos a entrenarla.

 

*Fabiana es Licenciada en Publicidad, formada en neurociencias y Design Thinking. Creativa Publicitaria hace casi tres décadas, actualmente desde su propia consultora Creativos Extramuros. Directora de CREA – Diplomatura en Creatividad e Innovación. Escuela de Negocios de la Universidad Siglo 21.