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Encuesta Telefónica

by • 7 junio, 2016 • GeneralComments (1)3638

Cómo darse cuenta si una encuesta telefónica es de calidad

Por Lic. Cristian Canziani, Director de Metódica RPO (Research Process Outsourcing) y Mgter. Carlos L. Spontón, Director del Observatorio de Tendencias Sociales y Empresariales de la Universidad Siglo 21.

Cuando hablamos sobre las encuestas, uno de los principales interrogantes que se presentan gira en torno a la validez y fiabilidad. Este interrogante muchas veces se focaliza primero en la técnica de recolección utilizada, y después en el diseño muestral u otros aspectos de la investigación.

Pero la validez y fiabilidad de una encuesta debe buscarse en el sentido inverso: primero en la clara definición del universo y en el diseño muestral. Luego en la técnica de recolección, el diseño del cuestionario, el entrenamiento de los encuestadores, los mecanismos de control, entre otros elementos.

Tenemos que tener claro que el método de recolección elegido siempre va a ser válido si tenemos bien definido el universo, la muestra y la validez del instrumento de recolección. Temas éstos en los que se invierte muchas horas de debate en los equipos de investigación.

Es cierto que, desde una perspectiva más superficial, la duda se instala primero en la técnica de recolección. Y en particular, se duda cuando se declara que la encuesta fue realizada telefónicamente, o a través de algún otro instrumento tecnológico.

¿Por qué algunas personas no confían en la encuesta telefónica?

Frente a esta pregunta, podemos decir en primer lugar que la mayoría de las veces se desconfía por falta de información. Las dudas sobre la validez de la encuesta no pueden basarse sólo en el hecho de que hayan sido realizadas telefónicamente. No debería haber cuestionamientos si el diseño metodológico está bien fundamentado y se garantiza la representatividad de la muestra.

Últimamente las encuestas sufren de cierta “mala prensa”, principalmente porque se convierten en “noticia” cuando no “predicen” con exactitud el resultado de una elección.

Pero no debemos incurrir en el error de pensar que el método no es válido solamente porque algunas pocas encuestas preelectorales hayan llegado a los medios de prensa y hayan sido refutadas en una elección. El sondeo preelectoral es sólo uno de los diversos usos que se da a esta herramienta. Podemos decir que la encuesta es una técnica “casi exclusiva” de la investigación social cuando requiere de datos primarios y cuantitativos.

Histórica y técnicamente la encuesta domiciliaria cara a cara es entendida como la más confiable. Esta es una afirmación válida, y entre todo lo que podemos decir a su favor nos quedamos con que es la técnica que mejor simula el proceso censal. No obstante, cuando un punto muestral es seleccionado en una manzana de un barrio cerrado, o en una zona con alta tasa de delito, el encuestador domiciliario (“de a pie”) no puede acceder a la unidad seleccionada, y el barrio puede quedar sin representatividad.

La encuesta telefónica, si bien tiene algunas limitaciones, en tanto que no todos los hogares cuentan con el servicio de línea, tiene la ventaja de que puede entrar a todos los barrios.

Por lo tanto, la opinión de los residentes en cualquier zona o punto muestral será relevada, porque sabemos que alguno de los hogares tendrá teléfono.

Toda encuesta poblacional pretende “ser representativa de la población” y para ello deberá seguir los procedimientos científicos que garantizan esta representatividad.

Las nuevas tecnologías, los mapas y bases de datos integrados, permiten distribuir muestras territoriales que con la ayuda de algunas variables de control como edad, género, nivel educativo, entre otras, garantizan altos niveles de representatividad.

Pocas veces se habla de la exhaustividad con la que se trabaja un muestreo telefónico. Es allí donde se pone la mayor atención para cumplir con el objetivo de validez científica y representatividad de la población. Inicialmente, una vez definidas las zonas y/o puntos muestrales, se realiza una selección aleatoria de los teléfonos en guía. Y en una etapa final se ajusta la muestra según cuotas de género y edad, conforme la pirámide poblacional local. También pueden realizarse otros ajustes con otras variables, como nivel de actividad del encuestado, nivel de ingreso, etc. Todas variables que tienen su respaldo censal, permitiéndonos validar la representatividad de la misma.

Particularmente, éste ha sido el método de muestreo que utiliza el Observatorio de Tendencias Sociales y Empresariales en las investigaciones que estuvimos realizando junto con Universidad Siglo 21 durante el mes de abril, entendiendo que para estos estudios se requiere de la máxima rigurosidad científica. No sólo en el muestreo sino también en el manejo de los instrumentos de recolección, y el profesionalismo de los encuestadores.

Cabe destacar que las encuestas telefónicas cuentan con otras ventajas de mucho valor para los investigadores:

  • Los encuestadores están todo el tiempo en las oficinas de campo; esto permite interrumpir y corregir desviaciones o posibles errores “no muestrales” en el manejo del cuestionario.
  • Se graba el 100% de las encuestas, lo cual permite refuerzos en capacitación, escuchando casos concretos. Esto elimina posibles sesgos en la lectura, y se minimizan vicios de inducción en las respuestas.
  • También se garantiza la realización del 100% de las encuestas, sin posibilidad de que alguna encuesta se termine con datos apócrifos.
  • Los sistemas de CATI (Computer-Assisted Telephone Interviewing) permiten rotación de bloques de cuestionarios y de opciones de respuestas, evitando sesgos no muestrales.
  • Los costos de campo se reducen considerablemente sin bajar validez científica.
  • El mundo entero utiliza estas metodologías y garantizan la confianza.
  • Las nuevas tecnologías también permiten combinar técnicas de recolección en una misma muestra, utilizando encuesta telefónica para algunas zonas, y para otras las domiciliarias.

Finalmente existe otro elemento que muchas veces aporta duda sobre una encuesta. Nos referimos al producto final, al informe, a lo que se publica. Allí vemos cuadros estadísticos, distribuciones de frecuencias, gráficos, cruces de variables, proyecciones, indicadores varios, etc. Pero, ¿cómo hacemos para identificar la validez y seriedad de un estudio o investigación en la que se utilizaron encuestas? Veamos algunos tips que nos ayudarán:

  • Los informes siempre tienen que tener una “ficha técnica” (cantidad de casos, diseño muestral, fecha de realización del campo etc.). Este es uno de los principales elementos que garantizan seriedad. Si no la tiene o es una “ficha técnica” muy reducida, se puede empezar a dudar.
  • Siempre es importante que se presenten o se indique cómo fueron formuladas las preguntas. Cuándo una respuesta fue espontánea, y cuándo asistida con lectura de opciones por parte del encuestador.
  • Siempre debemos conocer la base absoluta de casos que acompañan una distribución porcentual o cruce de variables.
  • Es de gran importancia que el informe refleje las características de la población encuestada, como distribución por género, edad, nivel educativo, activad del encuestado, zona de residencia, entre otras. Esto permite dar validez a la representatividad de la muestra.

Esperamos que estas recomendaciones colaboren para comprender la complejidad de los procesos de investigación social y el lugar preponderante que la encuesta ocupa en dicho proceso, así como valorar las diferentes herramientas que las nuevas tecnologías ponen a disposición para una eficaz recolección de datos.

 

 

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One Response to Cómo darse cuenta si una encuesta telefónica es de calidad

  1. Fabio dice:

    Buenas Noches
    Excelente publicación.
    Mi pregunta es: como corregir posibles desviaciones o como reconocer la pertinencia de la muestra según el objetivo?
    No hay que desconocer que el publico se siente invadido por la gran cantidad de encuestas que al no tener información sobre su destino, predisponen a participar solo cuando experimentan extremos en su satisfacción subjetiva.
    Saludos!

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