En el marco del novedoso seminario “Perfilación y Análisis del Comportamiento Criminal”, el especialista vasco Juan Ángel Anta explicó cómo las señales que envía el cuerpo permiten detectar si una persona miente y si, en su caso, ha sido autora de un crimen.

Una sonrisa, una mueca de enfado o de nervios, unos ojos abiertos sorpresivamente, el movimiento de los hombros y la cabeza, las comisuras de los labios, la apertura de las fosas nasales, la tonalidad con la que se pronuncian ciertas palabras, los suspiros. Cada una de las señales que el cuerpo humano comunica a través del lenguaje verbal y no verbal son objeto de estudio de criminólogo Juan Ángel Anta, especialista –junto a su equipo de trabajo– en Análisis Verbo Corporal y Detección de Engaño.

El experto estuvo presente junto a otros colegas dedicados a la criminología en el primer seminario presencial de “Perfilación y Análisis del Comportamiento Criminal” que el 6 y 7 de septiembre tuvo lugar en la Universidad Siglo 21. La novedosa jornada fue organizada en conjunto con la Asociación Argentina de Psicología Jurídica y Forense (AAPJyF).

En un auditorio colmado de estudiantes y personas de distintas profesiones interesadas por el tema, el criminólogo graduado por la Universidad de Gerona y cofundador de la reconocida empresa Grupo Detecta dialogó con el público y presentó cómo es el trabajo que desde hace años lleva adelante junto a un grupo de expertos en el sector.

“Partimos de la premisa de que la comunicación es global, implica el lenguaje verbal y no verbal”, aclara antes de comenzar la disertación.

Junto a su equipo, Anta se especializa en el trabajo con la Justicia, los cuerpos y fuerzas policiales, empresas y sectores de la educación, para aportar un perfil criminológico de la persona señalada como presunta autora de un crimen. El perfil puede fallar o no, puede ayudar a atrapar a un criminal o no, pero se convierte en un elemento clave para la investigación con un enfoque multidisciplinar.

El lenguaje corporal es entonces una faceta clave para detectar si una persona miente o no. En este sentido –explica Anta– cobra mayor envergadura cómo se dice un mensaje, que el contenido del mismo. El experto vasco asegura sobre este punto que sólo el 7 por ciento de lo que comunica una persona globalmente corresponde al mensaje verbal; el resto tiene que ver con las emociones y la comunicación y señales que emite el cuerpo y que sin un estudio puntilloso a veces son imperceptibles por el ciudadano común y corriente.

La especificidad de este tipo de estudios de investigación permite, por ejemplo, detectar las denominadas “incongruencias emocionales”: “Es importante la sincronización entre la gestualidad y las emociones. Hay puntos clave como las expresiones faciales. ¿Qué se dice?, ¿cómo se dice?, ¿qué hace su cara y su cuerpo? Si una emoción dura mucho en lo gestual, ya no es verdad”.

En una jornada interactiva que contó con la participación y preguntas de los asistentes, Anta mostró a través de videos de casos reales de asesinos y psicópatas cómo el lenguaje del cuerpo y la cara emite mensajes que en muchos casos tornan evidente que la persona está mintiendo.

El objetivo de quienes participaron en el seminario fue justamente abordar cómo a lo largo de los años se fueron incorporando al trabajo de criminología las lecturas de otras disciplinas de investigación.