Melania Ottaviano comparte algunas claves para implementar nuevas tecnologías en el aula.

Innovar es una palabra que se oye con frecuencia en distintos ámbitos, entre ellos, en el educativo. “Es tan necesaria y precisa la definición de innovación que le vino a poner nombre al momento que vivimos ahora”, asegura la especialista en Innovación Educativa Melania Ottaviano.

¿Por qué ir hacia allá? ¿Cómo implementar tecnologías en el aula? Según la UNESCO, la ciencia y la tecnología de innovación son centrales para el desarrollo de sociedades de conocimiento sostenible. “Innovar no sólo implica tecnología y computadoras, también es cambiar una estrategia metodológica: de ahí surge cómo puedo innovar el aula”, agrega la investigadora.

A veces, una decisión cambia la manera en que los estudiantes se vinculan con el aprendizaje.

“Cuando iba a la escuela yo pasaba más tiempo afuera que adentro del aula, en cada viaje escolar, cada acto, siempre levantaba la mano para anotarme. ¿Por qué era así? La escuela estaba dando cuenta de la necesidad de algunos cambios para las nuevas generaciones y hoy también está pasando eso: la escuela está expulsando porque se aburren, o se apagan, o no están motivados, o no les despertamos el deseo de aprender”.

En este sentido, el director de programa de educación CIPPEC, Axel Rivas, habla de una call to action (llamada a la acción) si queremos defender el derecho de aprendizaje en el Siglo XXI y el que viene. La situación que está atravesando la educación en nuestros días muestra docentes sin ganas de enseñar y estudiantes sin deseo de aprender. “Por ahí los docentes sienten que no tienen las herramientas para llevar adelante el cambio”, indica Ottaviano.

“A la escuela le cuesta mucho cambiar, aprender del afuera, del entorno y con otros. Por eso se habla del ecosistema de aprendizajes: que implica que la escuela esté conectada con lo que pasa afuera. Tiene que haber comunidad, conexión entre la secundaria y universidad, entre el primario y la secundaria. Hay que pensar cómo conectar este tipo de ecosistemas, cómo están preparando las materias para el futuro cercano”, explica.

El sentido del aprendizaje

Imaginemos que un estudiante y un docente pudieran conversar acerca de qué contenidos vale la pena aprender. “Si como docentes empezamos a pensar y darle sentido a lo que enseñamos, los alumnos también van a poder darle sentido a lo que aprenden. Muchos nos preguntamos y esto ¿para qué lo aprendo? Hoy nuestros alumnos no tienen problema en decir que algo no les interesa. Por lo que hay que cocrear las clases sin miedo”, señala la especialista.

Es común que los docentes estés reticentes a innovar por miedo a que los alumnos los superen en conocimientos: “¿Por qué no pensar que si los chicos son expertos en el uso de la tecnología, yo no necesito ser experto sino tener en tener claro el por qué y para qué de la materia. Y si no lo sé, le digo que no tengo idea y que nos sentemos juntos y lo busquemos”.

Frente a este contexto la figura del docente está más relacionada a la de un “facilitador”, que acompaña y construye con el otro, pero también con otros en red para no sentirse solo.

“Nuestros alumnos son prosumidores, están muy acostumbrados a involucrarse y ser parte”, explica Ottaviano. “Lo virtual se adapta al ritmo de cada alumno y ya sabemos que no aprendemos todos de la misma forma. Yo necesitaba moverme, circular, aprendí distinto. Se trata de respetar el tiempo de aprendizaje de cada uno, después sí hay tiempo de trabajo en grupo”.

Ottaviano sugiere empezar a introducir cambios en el aula de la mano de la planificación y evaluación de las herramientas que se pretenden utilizar. ¿Me animo a innovar? ¿En qué? ¿A corto, largo plazo? ¿Solo, con otros? Estos son algunos interrogantes antes de incorporar una nueva tecnología o estrategia metodológica. “Nos vamos a equivocar y mucho. Si no funcionaba cambiamos. Por eso hay que generar hipótesis, validarlas, hacer ajustes, hablar con otros para ver si funcionó y qué resultados dio”, aconseja.

“No es fácil saber para donde van las innovaciones. Yo creo que estamos viviendo un gran momento, tenemos tanto por hacer, por crear, por innovar. Estamos creando futuro. Las tecnologías nos ayudan a eso. Mi invitación es a que si tenemos miedo, que sigamos avanzando, que sigamos haciéndolo con otros”.

Algunas innovaciones que van sucediendo en el aula

  1. Aula invertida. Si los alumnos no tienen acceso a tecnología en la escuela, les pedimos que, por ejemplo, vean un video en sus casas y que asistan a clase con el material visto. Luego los docentes preparamos un material para reflexionar acerca de lo que vieron. “Hoy no aprendemos en un solo lugar (flipping clasroom) y vemos que hay un autoaprendizaje. Los alumnos suelen buscar en YouTube videos donde explican temas incluso para el ingreso a la universidad”. Algunos casos son: Khan AcademyEducatina, Mega study en Corea del Sur y Descomplica en Brasil.
  1. MOOCs. Usos masivos en línea o cursos virtuales que empezaron a generar universidades de Estados Unidos, Inglaterra, Chile, a los que cualquiera puede acceder sobre diferentes temas.
  1. Realidad virtual. “Se trata de crear entornos inmersivos, el como si…” Se puede descargar contenido al celular e incluso pedir a los alumnos que generen contenidos en realidad virtual. Ejemplo: Google expeditions.
  1. Campus globales. En los que se conectan profesores y alumnos de distintos países por plataformas de comunicación. Ejemplo: Minerva.
  1. Espacios de cocreación.
  1. Gamificación. Consiste en trasladar estrategias y mecánicas de la industria del video juego a la educación. Incorpora la noción de tiempo, niveles, desafíos que vamos teniendo.
  1. Duolingo. Permite aprender idiomas con un nativo de otro país.

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Melania Ottaviano será una de las oradoras en el Congreso de Innovación en Educación Innova Educa 21, que organiza la Universidad Siglo 21 el 3 de noviembre en el Complejo Alrío en Vicente López, Buenos Aires.