Por Mgter. Andrés Pallaro. Vicerrector de Innovación, Investigación y Posgrado en Universidad Siglo 21.

Si un emprendedor tiene delante de sí un mundo de oportunidades es un debate que tiene larga data y la pregunta que muchos se hacen es ¿Se trata de una habilidad especial de algunos o de un campo de posibilidades más amplio en el que sobresalen aquellos que tienen sueños y perseverancia?

Muchos años de registro de actividad emprendedora se encargaron de responder con contundencia que es un espacio cada vez más generoso, donde más personas pueden protagonizar proyectos con el calificativo de emprendedor. Por eso, en nuestro país y en el mundo entero, las economías se van configurando cada vez más en torno a la dinámica de la actividad independiente de miles de trabajadores, como las PYMES. Tanto los casos de éxito, como así también los fracasos, se suceden de forma continua, dejando mucho material para el análisis y el aprendizaje en la materia.

Sin pretensión de ser taxativos, en este descubrir posibilidades y características de la actividad emprendedora, proponemos algunos consejos que entendemos válidos para emprender con mayores posibilidades de éxito, más allá del sector de la industria y las condiciones económicas de cada momento.

En primer lugar, el problema o necesidad que queremos resolver con un producto o servicio debe ser casi una obsesión, porque allí están los cimientos sólidos de un nuevo negocio.

Es importante haber entendido y decodificado con esmero y precisión de qué se trata esa ecuación de necesidad latente o manifiesta, la cual motivará a mucha gente a intentar resolverla con nuestra oferta.

Además, en un mundo de sobreofertas de productos y servicios en todos los sectores, el valor estará en la capa de riqueza que hemos sido capaces de idear y poner en nuestra propuesta. Por ello, es determinante asumir el rol de arquitectos de una oferta de valor original, en la que tamaños, colores, formatos, prestaciones, instrucciones, opciones, etc., constituyen un mundo de posibilidades para ofrecer al mercado algo distinto y elegible.

También la venta debe ser temprana y requiere de un plan agresivo. Un negocio sobrevive sólo si vende, sin embargo, muchas veces los emprendedores lo olvidan enamorados de sus creaciones. Pero, al final del día, todo se revalida con lo que indiquen los registros de ventas. Entonces, definir cómo y dónde vender debe ser un foco en las etapas tempranas de todo proyecto, llevándose una buena parte del tiempo de los fundadores y de los recursos comerciales que puedan destinarse a tal fin.

Otro consejo fundamental es asumir que el equipo es el responsable de que las cosas pasen.

Podrá haber contextos más o menos favorables y competidores más o menos fuertes, pero frente a cualquier situación, la principal defensa de un emprendedor es su equipo. Es decir que, aunque sean tres personas, ya se encuentra en el terreno de la dinámica grupal, donde el sentido de misión compartida, la motivación para lograr los objetivos y las habilidades siempre en desarrollo, son claves.

Por último, los costos importan y pueden llevar a la quiebra. La capacidad de decir que no a múltiples ítems y priorizar aquello que es fundamental para el inicio de un negocio, suele ser decisiva en el desafío de superar las primeras temporadas de un emprendimiento, en las cuales la caja no es lo que abunda, la inversión inicial se va agotando y las ventas siempre tienen su curva de maduración. En ese sentido, ser estratégicos con los costos, desde una cultura de la austeridad, debe ser una premisa constante.

Por supuesto que la lista de consejos es más extensa, no obstante estas sugerencias ayudarán, sin lugar a dudas, a que tu proyecto viva, para luego aspirar a crecer y ser rentable.