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Agricultura

by • 22 abril, 2016 • General, Management y EmprendedurismoComments (3)5779

De la agricultura tradicional a una agricultura de organizaciones

Por Mgter. Esteban Papalini. Director de la Licenciatura en Administración Agraria de la Universidad Siglo 21.

Hace 9.000 años el hombre con unas pocas semillas, una hoz de madera, la canasta de mimbre y el arado produjo una de los cambios más grande de la humanidad: crearon la agricultura y con ella vinieron las civilizaciones  sedentarias y la ciudad permanentes.

Fue una revolución, quizás una de las mayores revoluciones de la historia. Al conjunto de técnicas necesarias para cultivar la tierra se las llamó agricultura y por consiguiente, se llamó agricultor a la persona que ejercía el oficio y poseía los saberes necesarios para realizarla.

Con el paso del tiempo la actividad agraria fue cada vez más importante y en nuestro tiempo es una de las grandes industrias del mundo moderno.

La Argentina  se convirtió en esos años en un país de avanzada en el uso de las tecnologías: la siembra directa, las semillas transgénicas, la agricultura de presión. El agro argentino es un referente para el mundo.

Si vemos para atrás, no digo remontarnos 9.000 años hasta los primeros agricultores, sino simplemente recordamos a nuestros abuelos campesinos, veremos que todo ha cambiado, mucho y rápido. Como dice Philip Kotler “el mundo ya no es lo que solía ser”. Y así como nadie puede manejar un auto mirando el espejo retrovisor, del mismo modo en un mundo en cambio, para orientarnos nos sirve más preguntarnos hacia dónde vamos, que tener las certezas de dónde venimos.

En la industria agraria hay dos preguntas que nos servirán para orientarnos ¿Qué va a consumir el mundo? y ¿Cómo vamos a producir? El agro abastece a muchas industrias, pero su demanda principal proviene de la industria alimenticia. Está claro que el mundo ha cambiado radicalmente su consumo de alimentos en el último siglo. No es solo cuestión de gustos, sino cambios más profundos que surgen desde nuevas realidades sociales y culturales que nos movilizan a alimentarnos diferentes. La urbanización de zonas rurales ha hecho que  millones de personas en Asia cambien su estilo de vida y por lo tanto su dieta, la expectativa de vida cada vez mayor  requiere alimentos para personas de edad muy avanzadas o las escuelas doble escolaridad  han llevado a que millones de niños tengan gran parte de su alimentación dentro de los centros educativos. El año pasado en la Expoalimentaria Peru 2015, empresas de todo el mundo presentaban alimentos adaptados a las nuevas realidades.

Los novel food, los super food, son términos que empiezan a existir en los mercados y generan operaciones comerciales cada vez más importantes.

Según las estadísticas 1.500 millones de personas dejarían de consumir harina de trigo, los mercados musulmanes y de otras religiones quieren productos que certifiquen procesos de producción que respete sus normas religiosas, como los alimentos Halal o kosher. Los países de altos ingresos quieren que sus niños consuman en las escuelas los super food: orgánicos, sin sal, sin azúcar, que su peso sea prácticamente proteína pura y por si fuera poco, que prácticamente sepan y luzcan igual que las golosinas comerciales. Son solo ejemplos, el cambio está en todo lugar que decidamos mirar.

Si tuviéramos que responder a la pregunta ¿Qué vamos a producir? Deberíamos responder que el campo tiene que producir para el supermercado y no para el puerto, deberíamos producir alimentos adaptados a nuestra nueva realidad.

Después de contestar la primera pregunta, nos interrogamos ¿Pero cómo vamos a producir estos nuevos productos que demanda el mercado? La respuesta es ya conocida para las personas del medio, la vamos a producir trabajando como organizaciones y respetando el medio ambiente. Actualmente una porción muy importante de la agricultura está en manos de organizaciones y no ya de agricultores. Durante miles de años los saberes relacionados con la naturaleza y la tierra nos aseguraban poder producir  en el sector agrícola. Mi abuelo, que era agricultor no tenía contador, ni cuenta bancaria, ni empleados que no fueran sus hijos. Pero hoy el propietario o arrendatario de un campo, tanto para hacer agricultura como ganadería, sabe que tiene la posibilidad de diversificar los riesgos operando en el mercado de futuros, que tiene que tomar dinero prestado y calcular que el costo de ese dinero sea inferior a la rentabilidad esperada, que los contratos que firma con las empresas que prestan servicios en su campo se rige por un derecho comercial que no puede desconocer, que manejar correctamente la legislación laboral le ahorrará muchos dolores de cabeza. En fin, su campo, aún ese mismo campo que trabajó por generaciones su familia, hoy es una organización compleja que está inserta en un mundo multidisciplinar.

El año 2014 fue declarado el año internacional de la Agricultura Familiar, donde todos los países se comprometieron a apoyar y acompañar aquellas familias que seguían trabajando la tierra con su mano de obra y su oficio de agricultor. Son una parte importante del tejido productivo, social y cultural del mundo que hay que proteger. Sin embargo, después de miles de años, la tendencia es que la agricultura esté en manos de organizaciones y no de agricultores. El agro no demanda el esfuerzo físico que requería décadas atrás y conocer los proceso biológico sigue siendo importante, pero ya no lo es todo.

Hoy el peso de los resultados económicos generales de las empresas agrícolas requiere un conjunto de saberes diversos que abarcan el management, las finanzas y la agricultura.

El otro gran cambio en nuestra forma de producir será la sustentabilidad ambiental. En el mundo y en nuestro país se baten un conjunto de leyes que modificarán sustancialmente la práctica agrícola asegurando que la misma vuelva a ser una industria no agresiva para el medio ambiente y el paisaje rural.

Es en este entorno y en este momento que el rol del Administrador agrario se vuelve importante para la industria. Es cada vez más necesario educar personas que teniendo vocación agraria y  entendiendo de los procesos biológicos ligados al campo, den un paso más y  puedan tener la formación necesaria para diseñar y gestionar las organizaciones agrarias sustentables que el mundo necesita.

 

 

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3 Responses to De la agricultura tradicional a una agricultura de organizaciones

  1. Nélida Bustos dice:

    Muy bueno el articulo. Seria necesario ampliarlo mas ya que me parece muy acotado.

  2. Emilio Goldenhersch dice:

    Muy buen articulo, detallado y animando a un futuro con expectativas de esperanza.
    Sin embargo, como critica constructiva y sin realmente tener la información necesaria para sustentar la misma (no se que hace la facultad al respecto), creo que hablar sobre educación ambiental, entender los procesos biológicos que están ligados al campo y crear una agricultura sustentable acorde a los requerimientos que el mundo necesita hoy no es suficiente si no son procesos que al transmitirlos se lo haga mediante la acción. La educación de estas generaciones necesita de la acción, y mas aun viniendo de una universidad como esta, con objetivos y metas ligadas a las organizaciones y a ideologías capitalistas como las que rigen el mundo en decadencia en el que vivimos.

    La entera curricula de agricultura debiera estar basada en sustentabilidad para una educación desde la cooperación con el planeta, para implementar desde lo local hasta lo nacional; no solo algunas materias que hablen al respecto.

    Agradezco el espacio para poder compartir, y con gusto abrir espacios para discutir.

  3. Juana dice:

    Muy buena la información , cuando termine la licenciatura en educación seguiré con la licenciatura agraria ya que soy agrónomo

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