Por Federico Miguel. Tutor de Escribanía en Universidad Siglo 21.

Pese a que el nuevo Código Civil y Comercial de la Nación rige desde hace más de un año y medio en nuestro país, aún no parece haber dado siquiera sus primeros pasos. Desde que entró en vigencia ya sufrió dos reformas y se encuentra en proyecto una tercera o más. Ni siquiera los niños tardan tanto tiempo en comenzar a caminar.

En Argentina la ley 27.271 establece la creación de las UVIS: Unidades de Vivienda. El objetivo de estas es captar el ahorro de las personas físicas y jurídicas, o del sector público con el fin de destinarlo a financiar viviendas. De esta forma las UVIS permiten adquirir, construir y ampliar hogares en nuestro país.

Además de crear las Unidades de Vivienda, la ley mencionada modifica dos artículos del Código Civil y Comercial: el 2.189 y el 2.210. Y aquí surgen algunas cuestiones a analizar.

Se puede presuponer que los autores de la ley consideraron que el artículo 2.189 del Código Civil y Comercial no era claro en su redacción original en cuanto a la especialidad del crédito. Por eso al momento de modificarlo aclaran que debe individualizarse en la constitución de derechos reales de garantía, sujeto, objeto y causa.

Esta aclaración sobreabunda y resulta innecesaria, ya que, si dicho instrumento no tuviera sujeto, objeto y causa, no se daría la relación jurídica. Difícil de comprender.

El artículo en cuestión, el 2.189, no menciona el carácter quirografario del excedente, como sí lo hacía la norma anterior. La misma aclaraba que “el gravamen constituye el máximo de la garantía real por todo concepto, de modo que cualquier suma excedente es quirografaria, sea por capital, intereses, costas, multas, u otros conceptos”.

Eliminando esta calificación podríamos considerar que el privilegio también alcanza a “cualquier excedente” y aquí dejamos planteada una hipótesis que será resuelta por la jurisprudencia oportunamente.

Por último, esta ley también modificó las hipotecas, aumentando la duración de la inscripción y sus efectos, extendiéndola de 20 a 35 años[ii], lo cual tiene por fin último y, positivo en este caso, la posibilidad de que los créditos sean por ese plazo, siempre que el mercado y las tasas acompañen.

Hablar de la ley puede resultar complejo para quienes no trabajan en esto, pero entender de qué se trata implica comprender cómo funcionan las leyes en nuestra vida cotidiana.

Las sociedades comerciales también sufrieron un gran cambio con la posibilidad de que se formen sociedades de tipo unipersonal. Es una contradicción en sí misma la palabra “sociedad de uno”. Esto llevó a la doctrina a entender que en realidad no estamos ante una sociedad con un contrato, sino a una manifestación unilateral de voluntad[iii], rompiendo con la pluralidad de partes que tradicionalmente rigió en nuestro país.

Con los ojos aún cansados de leer doctrina extranjera, jurisprudencia y en un ejercicio abstracto de buscarles una utilidad práctica a este nuevo tipo societario, nos dimos en octubre de 2016 con una nueva reforma del mismo.

Ahora la administración puede estar a cargo de “uno o más directores, designados por la asamblea de accionistas o el consejo de vigilancia, en su caso.”[iv]

El texto agrega: “En las sociedades anónimas del artículo 299, salvo en las previstas en el inciso 7), el directorio se integrará por lo menos con tres directores” [v] y continúa: “Si se faculta a la asamblea de accionistas para determinar el número de directores, el estatuto especificará el número mínimo y máximo permitido.”[vi]. Estas son sólo algunas de las modificaciones. Ahora bien, pensemos casos, emprendimientos, negocios que encontrarían su marco en este tipo societario: la primera es la de una empresa extranjera que quiera invertir en nuestro país, puede encontrar en este tipo societario una interesante respuesta o también porque no un gran productor agropecuario (unipersonal) que ya tiene una estructura contable- financiera aceitada para su actividad. Ahora bien, si pensamos en microemprendimientos, o Pymes, nos vamos a dar con que prácticamente sería antieconómico,  sería como ponerles un traje importado, muy caro y que les queda grande.

Si bien el derecho debe ser dinámico, acorde a los tiempos que corren, parecería que el mundo jurídico-político o bien ha detectado supuestas lagunas del derecho, lo que repercutiría en un verdadero cambio positivo, o en el peor escenario se supone que el cuerpo normativo presenta errores doctrinales, falta de uniformidad y de una misma visión del derecho.

Quizás hubiera sido interesante dejar que este código diera sus primeros pasos entre los 12 y 14 meses, al igual que un niño, al cual no se le puede exigir que corra si aún no ha aprendido a gatear, pararse, sostenerse y luego transitar el camino, ese que desandaremos los distintos operadores del derecho, con normas claras que den seguridad jurídica y estabilidad a los ciudadanos y también “para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino.”


[ii] Art. 2.210 CCCN

[iii] López y Porras, J. G. (03 de 06 de 2015). Deforest Abogados. Recuperado de Deforest.me.

[iv] Ley 27.271

[v] Ley 27.271

[vi] Ley 27.271