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Periodismo digital

by • 31 mayo, 2016 • Marketing y ComunicaciónComments (2)4159

El periodismo que nos gusta

Por Federico Giammaría. Coeditor de Mundo D y Profesor de Periodismo y Nuevas Tecnologías de la Lic. en Periodismo. Universidad Siglo 21.

“Nuestros mayores competidores en estos días no son The New York Times o la CNN. Son Netflix y cualquier otro lugar en el que un usuario puede pasar su tiempo libre”, afirma Julia Beizer, directora de “producto” del The Washington Post.

Beizer es, quizá, una de las personas que más conoce del proceso que Jeff Bezos ha llevado adelante en el centenario diario de Washington. Y por eso sabe de qué habla. No debe extrañarnos, como dice Beizer, que hoy los medios de información estén más preocupados por la competencia que le plantea una plataforma de video on demand que otro diario. Las condiciones han cambiado.

Lo que afirma Beizer es sencillo, pero complejo a la vez. Los medios ya no existen como tales. Hoy, son generadores de contenidos y ese contenido no depende sólo de la creatividad de sus periodistas. Hoy, no canalizan. Escuchan, crean, interactúan y se han convertido en un jugador más de la lucha por el tiempo libre.

Hoy, hay que escuchar a los lectores, invitarlos a la mesa de la redacción para encontrar, juntos, el rumbo del nuevo periodismo. El viejo modelo de emisor-receptor no sólo pasó a la historia. Hoy hasta se hace imposible entender cómo duró tanto tiempo.

Las nuevas tecnologías lo han cambiado todo.

washington postRepasemos: Bezos es el estadounidense que creó Amazon, es considerado uno de los hombres más ricos del mundo y es dueño de The Washington Post desde 2013. Su llegada a los medios abrió la esperanza de los diarios de papel, que llevan años viendo cómo su negocio va mutando hacia una nueva forma de comunicar y de conseguir el dinero para hacerlo.

En un primer momento, su estrategia abrió interrogantes. ¿Convertiría al diario en una especie de gran almacén para la venta de productos en línea? No. Su intención fue otra. Invirtió dinero para contratar a más periodistas, propuso más ofertas de video y apostó por las herramientas de última generación para la narración digital. Sus resultados sorprenden: en 2015, según la web Clases de Periodismo, el Post superó a The New York Times en visitantes únicos (UU). A fines de diciembre de 2015, obtuvo 76 millones de UU, según datos de ComScore. Impresionante.

“Bezos lo logró: The Washington Post es el nuevo periódico de referencia, y ofrece una gran oferta digital que incluye su web, las aplicaciones móviles, su estrategia en redes sociales, y las tabletas de Amazon”, agrega la web de periodismo.

Lo que está pasando en Washington ayuda, pero no alcanza. La apuesta parece ser la inversión para más desarrollo multimedia, con periodismo de calidad que trabaje pensando en la transversalidad y, sobre todo, escuchando a los lectores. Bezos lo sabe: ha llevado adelante una plataforma basada en lo que se conoce como el “Big Data”, que permite analizar el comportamiento de los usuarios con su producto (lleva el nombre de ARC y se está ofreciendo a otros diarios) y así avanzar.

En Argentina, la mayoría de los medios lo han entendido. Y hablamos sobre todo de los diarios de papel, que son los que están afrontando una realidad complicada. La caída en las ventas ha mantenido un ritmo constante en los últimos 10 años, aunque es menor que a nivel mundial. Pero no por ello la respuesta fue más lenta.

La transformación hacia lo digital es imparable y la conformación de redacciones en convergencia ya lleva años.

Ninguno de los grandes desconoce lo que está haciendo Bezos en Estados Unidos. Los resultados se están comenzando a ver. Estudios de televisión, periodismo de datos, aplicaciones para celulares y herramientas digitales son ya parte de la hipermedia que nos envuelve y nos interpela en nuestra tierra.

El dato es que nunca en la historia de la prensa hubo tantos lectores de nuestras producciones. Las plataformas digitales de los medios argentinos, por poner un ejemplo, suman millones (sí, millones de usuarios únicos que ven millones de páginas). Es decir: el futuro es prometedor y muy alentador para el periodismo.

Las aplicaciones para los teléfonos celulares son el gran paso delante de los diarios. El consumo que se produce desde los dispositivos móviles le da la razón a Beizer: la información es apenas una parte de lo que se consume diariamente en ese aparatito que se nos hizo inseparable. Como decíamos, la lucha es por el tiempo libre de las personas y allí la competencia es mucha y variada.

Por supuesto que el periodismo de calidad siempre hará la diferencia. Pero hoy las redes sociales, en especial Facebook que en Argentina tiene unos 23 millones de usuarios, son las ventanas de acceso hacia los medios. Allí, entre fotos de perros de nuestros amigos, postales de vacaciones de alguna tía y videos de bloopers, se inscriben las (nuestras) noticias (el 78 por ciento de los usuarios en Argentina ve Facebook desde su teléfono o su tablet).

Si tenemos en cuenta que los argentinos pasan unas 9 horas mensuales en Facebook, tendremos una radiografía de lo que sucede.

like

La competencia es diferente y novedosa. Soleio Cuervo parece habernos enseñado algo a todos. ¿Cómo que quién es Cuervo? Es el inventor del ícono de “Like” en Facebook. No es periodista, pero su idea es, en definitiva, la que marcó un antes y un después en el conocimiento de lo que producen nuestros contenidos.

Luchamos, al final de cuentas, por conseguir un click en ese ícono del pulgar arriba. Nuestras audiencias están allí, pasando su tiempo libre entre miles de informaciones de todo tipo. No hay duda: el periodismo ha renacido. Dentro de poco, cuando esa nueva criatura haya crecido lo suficiente, sabremos que nos ha tocado en suerte.

PD: recuerden: The Washington Post fue el diario del Watergate.

 

 

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2 Responses to El periodismo que nos gusta

  1. Marianela Dominutti dice:

    Todo cambio produce reticencia. Es indudable que el mundo cambió y que los medios tradicionales de comunicación han quedado en desuso. Se han PERDIDO; y, como somos hijos de una cultura que no se atreve a ver las cosas sino del modo en que nos han sido enseñadas, jamás aceptaríamos que perder está bien. Entendemos las pérdidas como una disminución del ser; dado que, en una sociedad donde estamos determinados por lo que tenemos y no por lo que somos, donde nos define cuánto hemos acumulado, ¿cómo podríamos permitirnos creer positivo no tener?. Entendemos que CAMBIAR Y PERDER ESTA MAL.
    Sin embargo, y como plantea Giammaría, es inentendible cómo se esperó tanto tiempo para optar por las nuevas tecnologías como medios de comunicación. Cómo los dueños de los medios tradicionales, opusieron tanta resistencia a un cambio inevitable -aterrador, sí- pero inevitable. A. Espinosa en su libro “El mundo amarillo” expone: “A veces las pérdidas serán pequeñas, otras veces las pérdidas serán grandes, pero si te acostumbras a entenderlas, a enfrentarte a ellas, al final te darás cuenta de que no existen como tal. Cualquier pérdida es una ganancia.”. PERDER PARA CRECER, CAMBIAR PARA CREAR.
    La astucia está en poder adaptarse a esos nuevos cambios, teniendo en cuenta las preferencias de los lectores, pero sin olvidarnos de lo esencial que resulta la profesión periodística para la democracia de los pueblos. Y es aquí donde veo el verdadero problema de estos tiempos. No lo es la digitalización ni la fugacidad de las noticias, sino el desinterés universal que existe de mantenerse informados y actualizados. Es alarmante el bajísimo porcentaje de la población que decide consumir material periodístico diariamente. Desaparece la necesidad de conocer qué pasa fuera de nuestras burbujas y con ello emerge una tendencia a la desinformación voluntaria. Tal vez inconciente. A lo mejor la realidad se torna tan díficil de procesar que se prefiere mantenerse alejado de la misma.
    Al ser indiferentes a los medios de comunicación, se niega la función del periodista como mediador encargado de divulgar la actualidad, y se produce la desarticulación entre nuestra realidad individual y la general. LA REALIDAD SE FRACTURA EN MINUSCULAS REALIDADES INDIVIDUALES, que – a prima facie- nada tienen que ver entre sí, porque están lejos y -mal creemos- no nos atañen.
    Es por ello que quizás el desafío más importante que nos compete como periodistas (o futuros profesionales del rubro), es el de re-instaurar ese apetito por enterarse qué está sucediendo “al otro lado del charco”, el lograr concientizar sobre la importancia de los medios de comunicación en una sociedad, como intermediarios de la verdad. Dejar de elegir vivir aislados y ver más allá de nuestras narices. Porque lo que le pasa a uno, le pasa a todos “…nunca hagas preguntar por quién doblan las campanas: doblan por ti.”(John Donne).-

    Marianela Dominutti- Estudiante de 1er. año Lic. en Periodismo, Siglo 21.
    Concepción del Uruguay, Entre Ríos.-

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