Es común que en el ámbito empresarial se escuche que arriesgar es sinónimo de perder, y que el miedo de perderlo todo debe ser momentáneo para poder evitar dificultades. Sin embargo, Fernando Miller, director de la “Universidad Extrema” e invitado por el Centro de Emprendimiento e Innovación de la Universidad Siglo 21 a la charla EmprendeTalks + IdeasCafé, piensa que no hay que tener miedo a correr riesgos, ya que “decidir es arriesgar”. Por eso, para que situaciones riesgosas no lleven al fracaso, es necesario plantearse objetivos constantes en el tiempo y tomando riesgos para superar continuamente los límites de nuestra empresa o emprendimiento.

Con esta forma de manejar los negocios aparece el nuevo concepto de “Emprendedor Extremo”, que surge relacionado a los deportes extremos, pues los atletas de alto rendimiento están en contacto permanente con el peligro, esa sensación que conecta con el instinto humano.

Entonces el control del instinto extremo permite entender cómo prepararnos para situaciones de riesgo y poder sacar el mejor potencial de nosotros mismos.

La sociedad relaciona lo extremo con lo ilógico, pero realmente no es tan así. Un deportista o un Emprendedor Extremo pasa primero por un aprendizaje previo, para luego poder tener un parámetro de medición de riesgos. Por lo tanto, este maneja una variable de peligro más acotada que el resto. Pero “es imposible lograrlo sino se tienen en cuenta la pasión y la motivación de superarse a la hora de aplicarlo al entrenamiento o al estudio, este es el espíritu de todo Emprendedor Extremo”, sostiene Miller.

El mejor camino para poder escalar los límites que nos mantienen al margen de la competencia con otras empresas, consta de varias etapas. El primer paso antes de largarnos al desafío es el autoconocimiento de lo que queremos hacer, para generar una confianza y una autoeficacia que permita superarnos. Luego, aparece la creatividad de cada uno, ya que ésta ayuda a ser originales, imprimiéndole al emprendimiento nuestra personalidad. Ahora bien, si no podemos controlar nuestras emociones en el largo trayecto que nos lleve al objetivo deseado, todo se pondrá cuesta arriba. Es por eso que también son fundamentales para la gestión de la complejidad, la amplificación de los sentidos para poder así, sentir realmente, que a pesar de cualquier situación, tenemos todo bajo control.

“Lo que diferencia a un Emprendedor Extremo de cualquier otro, es su capacidad instintiva de leer la situación, comprenderla y por lo tanto, anticiparse a lo que se enfrenta”, afirma Fernando Miller.

Por eso, las ventajas de poder serlo son las facilidades para ser diferente, competitivo, original, tener un proceso más acelerado y por lo tanto aspirar a una calidad de vida única. Miller nos demuestra dónde está el secreto de esta profesión: “En los límites encontramos nuestro mayor potencial; entonces, hay que encontrar una pasión que te lleve a buscar esos límites”.