FRUTO es un novedoso emprendimiento, que consiste en la creación de originales joyas y objetos. Un proyecto que, además de ofrecer un diseño innovador, rescata el significado y la esencia de las cosas. 

Constanza Nolé es egresada de la Licenciatura en Diseño Industrial de la Universidad Siglo 21 y, desde hace algunos años, viene desarrollando FRUTO, una marca de objetos y piezas de joyería contemporánea. Su proyecto tiene una característica particular, que lo distingue de cualquier otra iniciativa de este campo profesional: busca recuperar y transmitir el significado de cada pieza de diseño. “Nuestro objetivo es ampliar el horizonte significativo de los objetos y la capacidad evocativa de los materiales. Materializamos ideas complejas en objetos simples. En FRUTO, diseñamos con mente, manos y corazón”, explica Constanza.

La creadora destaca los pilares y valores fundamentales sobre los construyó esta iniciativa: innovación, sustentabilidad, excelencia, simplicidad y, fundamentalmente, pasión. “El proyecto surge principalmente de mi pasión por el hacer y el deseo de que el usuario se vuelva a conectar con las cosas sencillas de la vida”.

Así se fue gestando esta idea que alcanzó reconocimientos en concursos, muestras y certificaciones de diseño a nivel nacional. Después de un largo proceso, FRUTO es también una marca registrada por el INPI. Actualmente, Constanza está trabajando en el desarrollo de las estrategias más convenientes para organizar la producción y dar comienzo a la comercialización.

Fruto del esfuerzo

El nombre de este proyecto, FRUTO, representa el producto de un largo camino de esfuerzo, compromiso y perseverancia. Para Constanza “significa el resultado de la maduración de un proceso de exploración y transformación interno, y el comienzo de una experiencia en el usuario. Me atrajo la dicotomía final – comienzo. Una palabra simple que le da identidad tanto al objeto como a la joya”.

En ese recorrido, su formación académica en la Universidad Siglo 21 tuvo una gran influencia. “La Facultad es parte de mi construcción, sobre todo por el capital humano que la representa: profesores que me transmitieron la pasión por el diseño, optimistas, entusiastas y con vocación, que siempre me acompañaron en el desarrollo de proyectos durante la carrera y siguen estando presentes para colaborar en otras ideas que trascienden lo académico. Además, valoro muchísimo la constante actualización y el apoyo al emprededorismo de los graduados”, resalta Constanza. Su proceso de crecimiento, también se vio fortalecido por otros trayectos de formación que realizó sobre técnicas de joyería y exploración de materiales, por su entorno y por valiosos vínculos sociales y familiares. “En definitiva, estamos atravesados por infinidad de mundos interrelacionados que nos van moldeando”, afirma.

La creadora señala que para llevar adelante un proyecto de este tipo, es necesario tomar la iniciativa: “Yo en particular soy idealista, soñadora y sigo la vocación que siempre tuve: el diseño. Hay que animarse a creer en proyectos propios. Yo disfruto lo que hago, me hace feliz”. Además, destaca que emprender siempre representa una importante experiencia de aprendizaje: “De los caminos que recorro siempre aprendo. Aunque no llegue a destino respecto a la meta planteada, el balance me sigue dando positivo”.