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Blog nota medrano

by • 19 mayo, 2016 • Management y EmprendedurismoComments (3)14869

Está comprobado: la felicidad depende de lo que hacemos para vivir

Por Leonardo Medrano, Secretario de Investigación de la Universidad Siglo 21.

Definir el concepto de felicidad puede ser tan complejo como imposible, teniendo en cuenta la diversidad de personas que habitamos el mundo y, por ende, la diversidad de percepciones que tenemos acerca de este término. Interrogantes del tipo “¿Sos feliz?” pueden ubicar al destinatario en cuestionamientos profundos sobre el sentido de la palabra y el sentimiento personal. Lo cierto es que parece ser un aspecto determinante en nuestra plenitud lo que hacemos todos los días para vivir.

La Universidad Siglo 21 también se planteó esta pregunta, ¿qué es la felicidad?, e intentó darle una respuesta asociándola a una de las actividades que tienen que ver con el cotidiano de las personas: el trabajo.

A través de un estudio llamado “Felicidad y trabajo”, se intentó responder cuáles son los factores que las personas asocian a la felicidad, a la satisfacción con la vida. Este último es el término científico que se utiliza para evaluar el nivel de “felicidad” de una persona.

Se analizó entonces en una muestra de más de 1000 trabajadores argentinos, qué era lo que asociaban a la satisfacción con la vida. Para esto se utilizó el test SWLS (Satisfaction with Life Scale), que fue desarrollado por el profesor Ed Diener de la Universidad de Minnesota.

Los resultados dieron de qué hablar.

Luego del análisis de las respuestas se arribó a la conclusión de que el 61 por ciento de los argentinos dicen sentirse muy conformes o totalmente conformes con sus vidas, mientras que el 56 por ciento siente que alcanzó las cosas más importantes que desea.

Sin embargo, una proporción importante de los argentinos, el 24 por ciento, dijo que no elegiría volver a vivir su vida si tuviese la oportunidad de hacerlo.

El test SWLS ha demostrado a lo largo de las investigaciones ser una medida válida y confiable para examinar los niveles de “bienestar psicológico” o “felicidad” de una persona. Lo que hace esta herramienta es evaluar el componente cognitivo de la felicidad, analizando los juicios que realiza una persona en relación a su propia vida. Qué es lo que piensa de ella, cómo se ve, qué critica y qué no.

El estudio arrojó como datos interesantes que el sexo y la edad no son factores asociados al nivel de felicidad, y que la conformidad con el dinero explica solamente un 7 por ciento de la satisfacción general con la vida.

Por el contrario, la experiencia subjetiva en el trabajo, que tiene que ver con el nivel de orgullo por el trabajo y el nivel de agotamiento que este genera, explica un 23 por ciento de la satisfacción con la vida. Sumado a ello, se pudo apreciar a través de las encuestas que la cantidad de horas de ocio no son un predictor significativo del nivel de satisfacción vital. Es decir, tener más horas de ocio no aumenta la felicidad, pero sentirse bien en el trabajo sí lo hace.

La relación producida entre los niveles de felicidad de una persona y su trabajo se explica a partir de la importancia que tiene el desarrollo personal en la vida de la gente. Esto quiere decir que la felicidad no implica solamente experimentar emociones positivas, o encontrarse alegre la mayor parte del tiempo posible. Sino que la felicidad se encuentra directamente a lo que hacemos, al fin por el cual nos levantamos todos los días, que tiene que ver con la autorrealización personal. En este escenario personal el trabajo cumple un rol central, indica el estudio, porque es allí donde se produce gran parte del crecimiento personal.

Otro dato relevante que surge del estudio es que el trabajo puede transformarse en fuente de infelicidad si obstaculiza la vida familiar.

Esto quiere decir que para ser más felices se recomienda elegir trabajos en los que la persona se sienta orgullosa, que brinde recursos para no agotarse y que no interfiera con la vida familiar.

Los resultados no fueron ajenos a la condición del género de las personas. No fue la misma la percepción de satisfacción entre hombres y mujeres, como tampoco entre personas con y sin hijos. En este sentido se arribó a la conclusión de que las mujeres tienden a reportar mayores niveles de agotamiento en relación con los hombres: el 32,2 por ciento de ellas señala que se encuentran muy agotadas al final de su jornada laboral, mientras que esta cifra se reduce a 25,8 por ciento en los hombres.

En otro orden, al comparar trabajadores con y sin hijos, se observó que aquellos que tienen hijos presentan niveles levemente más altos de agotamiento que los trabajadores sin hijos. No obstante, los trabajadores con hijos mostraron mayores niveles de orgullo por el trabajo y mayores niveles de satisfacción con la vida. Según estos resultados, tener hijos cansa más, pero se asocia a mayor orgullo y felicidad.

En Buenos Aires y Córdoba no estamos tan felices

Así lo determinó el estudio “Felicidad y Trabajo”. En orden de mayor a menor, se pudo analizar que en Capital Federal se observaron los valores más bajos de “orgullo por el trabajo”, como en Rosario, Mendoza y Córdoba; mientras que en Comodoro Rivadavia los más altos.

Además, Capital Federal y Córdoba fueron las ciudades que obtuvieron los puntajes más bajos en relación a la satisfacción con la vida. Es decir que ambas ciudades resultaron ser las “menos felices” del país.

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3 Responses to Está comprobado: la felicidad depende de lo que hacemos para vivir

  1. Parola tita dice:

    Yo me siento totalmente feliz ,,amo mi profesion trabajo con la gente muy bien ,y no cambiaria nads de lo que hago x mas dinero que me ofrecieran en otra actividad .me siento realizada laboralmente .gracias a Dios x el talento que me regaste mi señor.gracias.

  2. CECILIA dice:

    ESTOY TOTALMENTE DE ACUERDO EN LA RELACIÓN ORGULLO POR EL TRABAJO Y FELICIDAD YA QUE DESPUÉS E 15 AÑOS DE DOCENCIA POR VOCACIÓN Y MUCHO ORGULLO POR UN ERROR ADMINISTRATIVO EN ART ME RECALIFICAN PROFESIONALMENTE Y ME SACAN DEL GRADO, DE MI RELACIÓN CON GRUPOS DE JÓVENES Y ME OCASIONA UN GRAN PERJUICIO EMOCIONAL QUE INTERFIERE CON MI RELACIÓN CON EL TRABAJO, EL CUAL ME LLEVA A NEGARME DE TAL MANERA QUE ME ENFERME EN ESTOS 2 MESES QUE LLEVO EN ESTA SITUACIÓN LO QUE NO ME ENFERME EN 15 AÑOS. YA NO SIENTO MOTIVACIÓN PARA IR A TRABAJAR. SALUDOS.

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