Franco Tamagnone ya es parte de la historia del deporte universitario argentino. Él es tenista y junto con otros 251 atletas conforma la delegación más grande de los últimos tiempos que representantá al país en las Olimpíadas universitarias. Desde el 19 al 31 de agosto próximo se realiza en Taipéi, la capital de Taiwán,  la 29° Universidada con participantes de todo el mundo.

Tamagnone nació hace 28 años en Río Tercero, Córdoba, y es un flamante Contador Público recibido de la Universidad Siglo 21. Precisamente, ser alumno regular de una carrera de cualquier universidad del país, ya se pública o privada, o egresado del último año, son parte de los requisitos a cumplir para poder ser seleccionado.

Luego de un selectivo realizado en cuatro ciudades del país, fue elegido con otros tres jóvenes de Buenos Aires como parte el equipo de tenis.

Se trata de una pareja de dobles y dos singlistas, él es uno de ellos. “Es una experiencia nueva representar al país junto con otros deportistas. No es lo mismo que representarlo de manera individual, y pienso que eso es lo lindo de estos juegos, poder compartir con diferentes deportes la misma representación”, cuenta el joven sobre su pasaje a los juegos mundiales. Además, cuenta que el nivel es muy bueno, ya que “el último campeón de estas Olimpiadas disputadas en 2015, actualmente está 60 en el ranking mundial de la ATP.

En cuanto a resultados no me planteo ninguna expectativa, solamente espero poder adaptarme de la mejor manera posible a la superficie y estar tranquilo sin ningún tipo de presión”, agrega.

Asegura que ser atleta y universitario son deseos difíciles de combinar en el país, pues “lamentablemente en Argentina se llega un punto que tenés que decidir si seguir en el deporte de manera profesional o dedicarte exclusivamente al estudio, ya que no se cuenta con ningún tipo de apoyo a los deportistas. Sin embargo, la mayoría de los países tienen sistemas que permiten a sus alumnos seguir paralelamente el estudio y el deporte”, explica.

El Contador Público comenzó a jugar al tenis a los 6 años en el Club Sportivo 9 de Julio de su ciudad natal y confiesa que lo eligió por ser un deporte individual, “y que además de exigir aptitudes técnicas y físicas, es un juego donde el 70% es mental y en cada partido se presentan muchas variables diferentes”. Su entrenamiento comienza a la mañana en el gimnasio, luego un entrenamiento en cancha y por la tarde nuevamente se entrena en cancha y después trabajos físicos. No obstante sostiene que el entrenamiento además de la cancha o el gimnasio debe ser psicológico, y encuentra en el deporte herramientas que puede trasladarse al día a día. “El tenis, semana a semana te da la posibilidad de una revancha ante una derrota, pienso que la vida es similar en este sentido y, el tenis de cierta forma te acostumbra a hacerte fuerte ante resultados negativos o que uno no espera”; comenta.

Para Franco jugar al tenis es una especie de cable a tierra, por eso cuando aterrice en Taipéi, cada partido será un Match Point, porque dejará todo dentro de la cancha, pero también hace que la experiencia que se aproxima sea de por sí un triunfo. Gane o pierda, seguramente al regresar a su casa después de la competencia, guardará la raqueta con la jugó como la mejor postal de tan significativo hecho.