Por Walter Torre. Docente Dirección de Recursos Humanos de la Maestría en Administración de Empresas de la Universidad Siglo 21.

Quienes han aprendido a innovar resolviendo situaciones problemáticas y conflictivas, han sido en general, personas exitosas. Euclides, Da Vinci, Napoleón, Mozart, Eratóstenes, han sido entre otros, prueba viviente de ello. Sin dudas, esa capacidad que desarrollaron para abordar problemas y conflictos fue lo que hizo, en ellos, explotar sus talentos no comunes y extraordinarios, que de hecho es sólo reservado para unos pocos.

 ¿Por qué alcanzar resultados depende en muchos casos de la capacidad y constancia en resolver problemas y conflictos?, ¿Por qué sabiendo cómo resolver problemas y conflictos, detenemos o desaceleramos los procesos de cambio? ¿Por qué el ritmo de aprendizaje parece opuesto a la capacidad de brindar soluciones oportunas?

¿Por qué sentimos muchas veces que trabajamos en organizaciones poco racionales?

Algunas de estas y otras preguntas son las que habitualmente realizamos en nuestros puestos de trabajo. Quedarnos donde estamos, sólo nos llevaría a seguir venerando aquellas propias cadenas que nos atan. Buscar alternativas que nos ayuden a reflexionar, parece al menos un buen inicio. Un inicio que nos aventure a generar horizontes móviles que atraviesen los límites de nuestro conocimiento; horizontes móviles que no son otra cosa, que la definición precisa de los resultados que queremos alcanzar. Resultados que, como cualquier idea nueva, muchas veces revisten el carácter de absurdos en su concepción.

Más allá de cuál fuese el adjetivo que pudiéremos darle a los resultados, lo importante es comprender que ellos son el eje que define nuestras situaciones problemáticas.

Si el resultado no está bien definido y no alcanza a generar en nuestra gente la creencia de que es posible, la voluntad y la constancia necesaria para alcanzarlo se disipará.

La comprensión entonces, se convierte en confusión, al darnos cuenta que nuestras acciones están vinculadas a la nada. Y de la nada, solo se puede obtener nada. ¿A qué podemos llamar nada? A todo aquello que se encuentra fuera de un marco que alinee los resultados, los valores y las acciones. Fuera de ello, existe solo un sinsentido. Una ansiedad que agita y no un talento que mueve. Los problemas y conflictos desarrollan talento. La ansiedad solo excusas.

La Maestría en Administración de Empresas (MBA) es un posgrado que orienta a formar a los gerentes y emprendedores del mundo y para el mundo. Se potencia el liderazgo, la responsabilidad social, la sustentabilidad y el trabajo en equipo. La Universidad Siglo 21 ofrece la posibilidad de cursar este programa de manera presencial o 100% virtual.