La constancia, la formación y la voluntad son tres elementos claves a la hora de empezar un emprendimiento personal, desarrollarlo y ponerlo en el mercado.

Verónica Bueno, flamante egresada de la carrera de Diseño de Indumentaria y Textil de la Universidad Empresarial Siglo 21, ideó y puso en marcha su propia marca de ropa bajo el nombre de WÜN, no sin antes profundizar conocimientos adquiridos en el transcurso de su carrera académica y desarrollar nuevas competencias que la ayudaron a emprender este camino.

Entrevistamos a Verónica para que nos cuente un poco más sobre su marca, sus motivaciones, y la fuente de inspiración para sus creaciones.

¿En qué momento nació WÜN?

Verónica Bueno (V.B): “Nació en el 2010, cuando me recibí. Me había recibido a fines de 2010, en octubre, y como justo venía el verano decidí hacer mallas. Fue una colección muy chiquita, fueron solo bikinis. Los años siguientes también fueron pensados más apuntando a la ropa de playa. Incorporé mallas enterizas, algunas trikinis y bueno, ya los últimos dos años empecé a hacer ropa con una impronta más bien deportiva. No es ropa para hacer deporte, pero sí es trendy para el día o para estar cómoda, con cierta estética deportiva”.

¿Cuál es el significado de WÜN?

V.B: “Fue el nombre que le puse a la tesis cuando me recibí. En realidad la tesis no tenía nada que ver con esto. Significa “alba”, yo había hecho una tesis con una colección de productos orgánicos, entonces tenía mucho que ver con lo orgánico, lo mapuche del sur (que es de donde soy) y quedó así. Quedó el nombre para cuando empecé con las bikinis, lo había registrado así que ya está, quedó ese nombre”.

¿Cómo fue el proceso para hacer realidad tu emprendimiento?

V.B: “Arranqué con las bikinis y empecé a hacer moldes. Fui probando cuáles funcionan, cuáles no. Después, trabajé con una modelista que hacía los moldes en computadora. Aprendí a usar ese programa, y ahora hago todos los moldes en la compu. Una vez que ya sabés hacer la moldería es más fácil. Obviamente, necesitás contar con un capital inicial. Al principio mis padres me ayudaron mucho para poder arrancar. Yo recién recibida no había trabajado nunca, entonces no tenía el capital inicial como para hacer algo”.

¿Cómo empezar un emprendimiento sin haber tenido experiencia en una empresa?

V.B: “La verdad yo trabajé tres meses en una empresa, Panther, que justo se estaban iniciando en la parte de ropa, entonces más o menos entendí cómo empezar. Había que hacer una planificación, invertir, ver cuántas prendas van a salir, a cuánto vamos a vender cada prenda, cuál va a ser la rentabilidad y bueno, esas cosas que no tenía tan claras, con el sólo hecho de haber trabajado ahí me sirvió como para verlas y aprenderlas. En realidad año a año esas cosas van cambiando, nunca se repite lo del año anterior, pero me sirvió para arrancar y lo tomé más como un trabajo de la facu. A nosotros nos daban una pauta, por decirte ‘reciclaje o reutilización’ y en base a eso armar una colección que sería -en este caso- pensar un concepto o una idea y plasmarlo en una colección con distintas estampas en telas y estilo de ropa. Yo a lo de las mallas ni lo pensé. Ya llegaba el verano y dije “hago mallas” pero después las fui pensando un poco más, fui haciendo fotos más profesionales y después fue mejorando todo”.

¿Qué sentís que fue imprescindible para lograr tus objetivos?

V.B: “Imprescindible fue mi familia que me bancó. No solo económicamente sino que me apoyó en hacer lo que quisiera. Yo siempre tuve la posibilidad de hacerlo. Ellos siempre me dijeron que haga lo que yo quisiera, que de alguna forma u otra la plata estaba aunque sea como para iniciarme. Entonces yo podía elegir el nombre de marca que yo quisiera y eso está buenísimo. Después, el hecho de la formación de la facu. Me sirvió mucho por el hecho también de seguir formándome en cosas. En fotografía, en cursos que me sirven, comunicación y marketing de moda, en hacer páginas web, maquillaje… Todo sirve. Me fui a hacer un curso a Londres de ‘fashion bussines’ con Alejandra Simonetta, siempre estoy haciendo cosas, cursos. Aunque no sepa hacer todo yo, toda esa formación me sirve para saber guiar, delegar cosas, entenderme y saber qué tipo de maquillaje quiero, entender cómo hacerlo. Lo mismo con la web, las redes sociales, cómo administrarlas, esas cosas. Básicamente la formación y la familia”.

¿Dónde encontrás tu inspiración?

V.B: “Siempre estoy mirando cosas de afuera. Principalmente en los viajes que hago. Viajo bastante con mi familia y estoy con mi cámara sacando fotos de todo lo que veo. De la arquitectura, del arte, de marcas de afuera, de desfiles, de todo lo que tenga que ver con la moda, me encanta. Lo que tiene que ver con materias más artísticas, también. De viajar, más que nada. De viajar y mirar mucho lo que pasa afuera en internet, ¡y Pinterest!”.

¿Algún diseñador o artista que te guste mucho?

V.B: “Me gusta mucho Margiela. Martin Margiela y Alexander Wang son los que más me gustan, tienen un estilo parecido. No al mío pero a mí me gustaría que lo mío sea parecido, del estilo de ellos. Igualmente ellos trabajan mucho la moldería. Yo estoy aprendiendo a hacerla y mis referentes son ellos”.

Contanos un poco acerca de tu última colección…

V.B: “Se llama Bliss, que significa “dicha” en inglés. Lo quise relacionar con la dicha de tener una hermana, por eso las fotos de la campaña son dos hermanas. Es como la gratitud que siente una por la otra, de tenerla, y de la admiración mutua. Entonces quise reflejar eso en las fotos, incluso yendo a lo primario, como son los colores, que fueron los que usamos en la campaña: el amarillo, el rojo y el azul como la energía primaria que las une y la unión entre ellas. Esa fue la idea de la campaña y bueno, las telas siguen esta guía de lo deportivo pero ahora también más aplicado a la noche, la idea es hacer un diseño multi-ocasional que sirva tanto para el día como para la noche”.

¿Cómo ves el futuro de WÜN?

V.B: “Me encantaría poder tener más locales. Apuntar al comercio minorista, no tanto revender a otros locales. Me gusta la idea de tener un local con un estilo propio y que esté en Bariloche, en Buenos Aires, todos con el mismo diseño. Además, mi familia vive allá (Bariloche) así que la idea a futuro es abrir un local y producir en escalas más grandes. Al ser pequeño productor, los costos son muy elevados y por ahí poner un precio caro no me interesa. Me interesa hacer un producto más accesible y que tenga una buena relación precio-calidad. Esa es mi idea, y trato más o menos de conseguirlo. Y si se puede ir a otros países, sería óptimo”.

Si tuvieras que darle un consejo a la Vero de la facu, o a quienes se están por recibir, ¿cuál sería?

V.B: “El consejo es empezar por algo, no quedarse en ideas. Porque yo arranqué con bikinis, siendo que en realidad no era lo que quería. Pero por lo menos sirvió para crear el nombre, practicar los moldes, para empezar a estar en el ambiente, conocer proveedores, conocer quién te hace cada cosa… entonces aunque sea arrancar con algo chico, pero arrancar. También me parece que está bueno aprender de la experiencia de trabajar para alguien, pero si está la posibilidad de lanzarse a hacer algo solos, mucho mejor”.

¿Por qué?

V.B: “Porque estás haciendo lo que te gusta. Trabajar para uno es gratificante y es tu tiempo, lo más valioso que tenés. Para mí el tiempo es fundamental y no me gustaría invertirlo en algo que no es lo que a mí me gusta. Si estás trabajando para otro y te encanta, fantástico, ¿no? Eso es otra cosa. Si hacés algo vos, por más que sea chiquito, es tu tiempo, es tu trabajo y por lo menos estás haciendo lo que te gusta. Quién sabe cuánto vamos a vivir para no hacer lo que nos gusta. La clave es esa. No quedarse en las ideas, hacerlas”.

Los logros de cada uno de nuestros graduados inspiran, motivan y nos ponen orgullosos. Estamos seguros de que pronto tendremos más novedades sobre este emprendimiento y que Verónica será una fuente de inspiración para futuros profesionales.