Por Lic. Ariel Fuentes. Docente de la Tecnicatura en Investigación de la Escena del Crimen de la Universidad Siglo 21.

Es común que escuchemos en las series televisivas o en los programas documentales de investigación criminal, el término “forense”. Y quizás nunca nos preguntamos en realidad que significa este término o realmente a qué viene asociado.

El origen de esta palabra se refiere a lo relativo o perteneciente al “foro”, y de ahí conocemos que el foro, se define como el sitio donde los tribunales oyen y determinan las causas*. Nótese que esta definición en realidad nada tiene que ver con la investigación científica del delito, pero resultó que con el paso del tiempo, los primeros en exponer sus argumentos técnicos en relación a un hecho judicial, fueron los médicos. En virtud a ello, los “médicos forenses” fueron los pioneros en aplicar esta terminología a la práctica criminalística.

Con el paso del tiempo, se empezó a aplicar de manera cotidiana (y también acertada) para de alguna manera especificar que una determinada ciencia, cuando hacía su aporte hacia una causa judicial, se convertía en “forense”. De ahí que en la actualidad, la química forense, o la medicina forense, o la balística forense entre otras, se refieren justamente a una rama de la disciplina troncal que se dedica a aplicar sus técnicas, y métodos aplicados al análisis de la investigación criminal científica.

Indudablemente que con el caso de la antropología sucede lo mismo. Pero para entender a que nos referimos con esta ciencia, debemos primero definir justamente el concepto de antropología.

La Antropología, es la ciencia que tiene por objeto de estudio diferentes cuestiones del ser humano. Se vale de conceptos aportados por las ciencias biológicas y sociales, para poder comprender cómo evolucionaron las distintas culturas, como así también sus costumbres, razas, modos de vida y las diferentes expresiones culturales y lingüísticas que caracterizan a la raza humana.

Entendiendo el concepto raíz, la aplicación forense justamente se aplica a que la antropología aporte a los investigadores de un hecho criminal, los factores tan importantes como la forma de muerte del cadáver, edad, razgos o cicatrices presentes en vida por el individuo, tales como fracturas, enfermedades, patologías congénitas o adquiridas, como así también sus prendas o elementos típicos de uso y costumbre de ese individuo (cadenas, anillos, adornos, etc.). Además, la posición final del cadáver (ya sea individual o en fosas comunes) permite dilucidar la dinámica de cómo sucedieron los hechos, aclarando muchas veces la línea investigativa de hipótesis.

Indudablemente que el antropólogo forense, debe conocer no sólo de antropología, sino además de distintas ciencias y disciplinas que aportan información crucial al proceso de investigación judicial, como la balística, la papiloscopía, la medicina, y la entomología forense, entre otras.

Evidentemente el conocimiento adquirido como así también la experiencia de campo del antropólogo forense resulta ser fundamental para obtener resultados significativos y serios.

En el mes de julio del año 2016 y gracias al constante apoyo e incentivo por parte de la Universidad Siglo 21, a través del programa de “Movilidad Docente”, tuve la oportunidad de actualizarme en esta tan importante ciencia que junto a la Criminalística, permite al investigador aportar todos los indicios científicos posibles para esclarecer un hecho criminal. Dicho evento tuvo lugar en la ciudad de Valencia, España y fue llevado a cabo en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, evento que fue disertado por la Dra. Anabel Amores (antropóloga forense) y por el reconocido criminólogo español, el Dr. Vicente Garrido.

En el mencionado curso, se pudo conocer el aporte de esta importante ciencia a las investigaciones sobre la guerra civil española (aún vigentes) y además conocer el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Valencia. Conocimos acerca de la importancia de la papiloscopía, además de realizar ejercicios prácticos de campo, en relación a las medidas a tomar para realizar una correcta fijación del lugar (fotografía y planimetría) y los pasos establecidos por protocolo para llevar a cabo una excavación exitosa.

Es indudable que la antropología forense aporta información de suma importancia para el investigador criminal y evidentemente quien debe ser partícipe de dicha investigación no debe dejar de conocer las técnicas básicas e indispensables que aporta esta importante ciencia al momento de poder recurrir a ella para esclarecer un hecho criminis.

Claro está que los conocimientos que debe tener un “Técnico en Investigación de la Escena del Crimen”, no escapan a esta realidad, ya que los hechos históricos nos han demostrado que es altamente posible encontrarnos con personas fallecidas y enterradas en fosas comunes, lo que será primordial el aporte de esta ciencia para esclarecer esos atroces hechos.

 

*Definición de la Real Academia Española en relación a la palabra “foro”.