Por: M.S.C. María Alejandra Tuma Borgonovo, Tutora de la Lic. en Gestión Ambiental de la Universidad Siglo 21, Dra. María Elisa Sabre Universidad Siglo 21 y Dra. María Del Carmen Silva Menoni Universidad de la República / USAL

 

La preocupación por el medioambiente está cobrando cada vez más importancia en todos los ámbitos de la sociedad. Problemas como el calentamiento global, la crisis energética y la contaminación, entre otros, exigen importantes esfuerzos tecnológicos y financieros por parte de gobiernos y empresas, pero también requieren la colaboración activa de los ciudadanos.

Es importante que los seres humanos entendamos que somos parte del ambiente que nos rodea, que el medio en que habitamos es una compleja red de relaciones que nos conectan con todos los demás seres vivos.

Los individuos y las instituciones de todo el mundo debemos comenzar a reconocer los límites ecológicos, para que sean eje de los procesos de toma de decisiones y para que contribuyan a la innovación y a la búsqueda de nuevas maneras de vivir de manera sustentable. Entendiendo por Desarrollo sustentable como aquel que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades. En definitiva, más que un modelo definido, el desarrollo sustentable se presenta como un proceso de cambio y transición hacia nuevas fórmulas de producir y consumir, pero también hacia nuevas formas de ser, estar y conocer. Si queremos ser una sociedad sustentable debemos cubrir nuestras necesidades básicas de manera justa, es decir, sin agotar o degradar los recursos naturales.

En este contexto, la Educación Ambiental se convierte en elemento clave para desarrollar en las personas un mayor sentido de responsabilidad y aumentar la conciencia sobre las consecuencias de sus acciones, al tiempo que promueve una cultura que contribuye a superar la falta generalizada de conciencia ambiental, una de las principales causas de los cambios ambientales adversos . Un programa efectivo de educación ambiental no sólo debe presentar información, sino debe intentar que los receptores elaboren esa información sobre el medioambiente y sus problemas, desarrollen actitudes positivas hacia él y adquieran las competencias necesarias para actuar de manera relevante y responsable (Monroe, Day y Grieser, 2000).

En la actualidad, se considera que la educación ambiental es una disciplina con unos planteamientos cada vez más amplios e interdisciplinares ya que la propia temática ambiental se caracteriza por ser totalmente transversal, atraviesa a todas las disciplinas del saber científico. En este contexto, creemos que los programas de ecuación ambiental deben valerse de todas las herramientas a disposición para poder transmitir de la mejor manera los aspectos claves que pueden tener impacto sobre el medioambiente y las responsabilidades colectivas necesarias para el desarrollo sustentable y para ello es necesario profundizar en la investigación sobre estos temas.

En este sentido, recientemente hemos llevado a cabo un trabajo de investigación destinado a comparar los niveles de conocimiento ambiental en tres países (Argentina, España y Uruguay), donde se encuestó a 900 estudiantes universitarios. El conocimiento se refiere al nivel de información y comprensión que una persona tiene en relación a cuestiones relacionadas con el medioambiente, a hechos, conceptos, tendencias, innovaciones, problemas y relaciones concernientes al ambiente natural y sus principales ecosistemas (Sudarmadi et al., 2001).

Los resultados obtenidos nos han permitido elaborar un diagnóstico sobre lo que los estudiantes saben acerca del medioambiente y hemos observado datos que nos parecen relevantes para la elaboración de programas específicos de educación ambiental. En ese sentido, uno de los datos que nos gustaría resaltar es que sólo un 12,2% de la muestra respondió correctamente a la pregunta sobre cuál es la mejor manera de combatir el problema de los residuos sólidos urbanos, cuya respuesta correcta es “reducir”. Esta respuesta tiene que ver con el modelo de las 3R (Reducir, Reciclar y Reutilizar). De acuerdo a lo planteado por la UNEP (2010) y otros organismos e instituciones que estudian la problemática ambiental, la manera más eficaz de minimizar los residuos es la reducción del consumo, tanto energético como de bienes materiales, de modo que pueda disminuir también el gasto de recursos naturales y el aporte de CO2 a la atmósfera. Sin embargo, la encuesta realizada nos permite afirmar que los estudiantes universitarios evidentemente confunden el reciclaje, la reutilización y la reducción de residuos.

Los datos recogidos en este trabajo tienen el potencial de asistir a quienes lleven a cabo programas de educación ambiental que tengan como meta principal la sustentabilidad. Creemos que es necesario avanzar en la investigación sobre estos temas, para que los hallazgos puedan ser incorporados en el desarrollo de estrategias apropiadas para producir influencias en la sociedad que harán que el mundo sea un lugar más saludable para todos.