Por Laura Londero, docente de la Licenciatura en Educación de la Universidad Siglo 21.

El creciente aumento de la demanda de Carreras de grado y Tecnicaturas de Nivel Superior y Universitario, tanto de gestión pública como de gestión privada que interactúan a la vez en todo el mundo, y la necesidad de flexibilizar los entornos virtuales en los sistemas educativos, hace que cada día surjan más ofertas dictadas en la modalidad a distancia, o también llamada educación e-learning, educación virtual, educación online o formación virtual entre otras denominaciones.

Esta modalidad forma parte de una de las características que posee la sociedad del conocimiento y la información en la era digital y que cobra relevante impacto en los procesos de enseñanza y aprendizaje a lo largo de toda la vida de un individuo, fortaleciendo, además, su formación permanente y la de diversos grupos sociales en sus roles profesionales.

El aprendizaje virtual, por su parte, ha inquietado los ámbitos universitarios que debieron adaptar su infraestructura y equipamiento a un proceso que no requiere solo de cambios curriculares a nivel pedagógico sino de capacidades económicas para afrontar este desafío. Las Universidades bajo esta modalidad afrontaron desarrollos organizacionales que la diferencian notablemente en la selección de los recursos humanos y materiales como por ejemplo: los técnicos – informáticos, tanto en el manejo de dispositivos hardware como software aplicativos que acompañan el proceso del aprendizaje y se convierten en el eje central de la formación e-learning.

Hoy, podemos señalar que se ha acortado la brecha para alcanzar el saber académico y superarse día a día.

En una sociedad abrumada por el incipiente avance de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, tenemos la posibilidad de acompañar el desarrollo tanto local como regional desde la formación profesional continua y la formación académica de quienes por diversas cuestiones económicas, de trabajo o familiares se veían imposibilitados de continuar con sus estudios superiores y someterse al desafío de la superación personal desde el lugar donde se encuentren y con el único requerimiento de contar con un ordenador.

Por este motivo, hablar de evaluación en los entornos virtuales, significa volver la mirada hacia puntos nodales que hacen al desempeño de los Docentes, las competencias adquiridas por los Alumnos, la utilización de dispositivos innovadores en el desarrollo curricular y la transferencia del aprendizaje a través de Módulos, diseñados y producidos a tal fin. Evidencias éstas que acompañan a la mejora constante de la calidad educativa y a la valoración del modelo educativo que ofrecen las Universidades bajo este formato educativo.

Es decir, que la Evaluación en el Aula Virtual nos posibilita medir el impacto, no solo de los Estudiantes sino del Centro Universitario que la imparte en sus diversas dimensiones.

La Evaluación educativa es un proceso que se inicia con el proceso mismo de aprendizaje y está presente a lo largo de todo el recorrido de un curso, una carrera, asignaturas o programas, nos posibilita conocer el lugar desde el que partimos (diagnóstico-evaluación inicial), formularnos metas a lograr u objetivos a alcanzar, evidenciar el proceso en sí, reajustar, tomar decisiones, determinar los avances o retrocesos, constatar, comparar bajo ciertas categorías predeterminadas o rúbricas pre-establecidas, con la finalidad de emitir juicios de valor que nos acompañen a una toma de decisiones criteriosa. Podríamos decir entonces, que se trata de un proceso sistemático y continuo que se nutre de un permanente feedback por parte de todos los integrantes del acto educativo y en el caso que nos ocupa por los insumos y productos que se ofrecen y sus consumidores.

En la educación online, más enriquecedor aún se presenta este proceso de evaluación formativa, ya sea que sigamos el Modelo Sistémico de Vann Slyke et.al.(1998), que se caracteriza por considerar las características del estudiante en relación al uso de los tiempos, al manejo de la las TICs y a la capacidad que presenta en la resolución de los problemas, es decir su autosuficiencia, el Modelo de los Cinco Niveles de Evaluación de Marshall and Shiver (en McArdle, 1999) o el Modelo de los cuatro Niveles de Kirkpatrick (1994), ambos se focalizan en asegurar el conocimiento y las competencias del estudiante virtual, mediante el monitoreo constante de cinco niveles de acción que suceden en el acto educativo, a saber: la evaluación de los Materiales, la evaluación del Diseño Curricular, la evaluación de los Módulos de Cursado, la evaluación en la Transferencia del Aprendizaje y la medición del Impacto. Se trata de tendencias evaluativas de enfoque global basadas en modelos y mediante la aplicación de técnicas estandarizadas y de cuantificación utilizadas a nivel mundial a fin de certificar la calidad del aprendizaje online.

Consultada la Ing. en Sistemas Rosaura Paladino del Depto. De Investigación e Divulgación Científica de la Universidad del Itsmo (Panamá) sobre el tema que nos convoca relata:

“ Pienso que en el aprendizaje e-learning hay que implementar todas las estrategias posibles e instrumentos claros como rúbricas y listas de cotejo, complementado con actividades sincrónicas  tales como videoconferencias por ejemplo por Skype. Considero que el feedback es de vital importancia para que el proceso de aprendizaje se dé, tal como la Universidad se lo ha propuesto”. Agrega además,” la evaluación en la versión que conozco, permite varios tipos de evaluación, exámenes, foros, entrega de trabajos, que pueden ser sumativas o formativas…”.

En conclusión, podemos decir que las Universidades que ofrecen educación online, necesitan enfrentarse a desafíos cotidianos en sus prácticas evaluativas con el objetivo de acompañar procesos innovadores en esta línea de acción.

Las plataformas que se utilizan pueden mostrarnos minuto a minuto la participación no solo de los estudiantes sino de los docentes-tutores en su acompañamiento. Se pueden tener visiones parciales y globales de la situación académica de todos y cada uno de los actores involucrados. Esto permite a los Departamentos de Coordinación y Dirección de Carreras, tomar decisiones de manera continua, sobre los procesos y visualizar tendencias en relación a la formación y promoción de los estudiantes. La información que proporcionan las herramientas informáticas es sin lugar a dudas, el elemento fundante o sustentable de la educación virtual.

No obstante, la innovación debe estar presente en las evaluaciones online, como una cuestión sostenible y motivante, que vaya más allá del resultado (evaluación final y sumativa) y que plasme en su acción formativa las evidencias propias del saber, del saber hacer y del saber ser de quienes se están formando. Para ello es importante que los profesores – tutores elaboren propuestas de evaluación del desempeño profesional, que se caracterizan por situarse en aprendizajes o saberes complejos, que requieren de miradas multidimensionales para alcanzar su resolución, y de la puesta en práctica de habilidades y destrezas específicas en contextos tanto reales como creados desde la virtualidad. Actividades como creación de productos a partir de consignas por parte de los docentes, posibilitarán acciones de construcción y reconstrucción donde se ponen en juego las competencias profesionales previstas en el programa de cursado o bien mediante la utilización de diversas herramientas tales como la creación de blogs, videos, Prezi, juegos interactivos, padlet, etc. Pueden ser técnicas evaluativas que evidencien el proceso desde una mirada cualitativa y cuantitativa del proceso de enseñanza y aprendizaje del aula virtual.

Al igual que la educación tradicional, la educación virtual que se caracteriza por acortar los tiempos y las distancias se unen con un único objetivo: la producción de conocimiento, pero deben ambas adaptarse a la flexibilidad que las nuevas tecnologías de la información y la comunicación nos proporcionan en la era digital.