En un asado de cualquier casa de Argentina, en una mesa con diez personas, sólo una de ellas tiene una imagen positiva de los políticos locales. Esta imagen se repite, con porcentajes similares, en relación a lo que piensan los argentinos sobre las instituciones, las políticas públicas y el accionar de los funcionarios.

Aunque en algunas sobremesas esté prohibido, de política se habla y la Secretaría de Investigación de la Universidad Siglo 21 realizó una investigación acerca del nivel de credibilidad de los argentinos en los políticos y las instituciones. Del estudio participaron 1050 ciudadanos de ambos sexos, entre los 18 y los 65 años de edad, de diferentes ciudades del país: Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Comodoro Rivadavia, Córdoba, Corrientes, Mendoza, Rosario y San Miguel de Tucumán.

Los resultados muestran que en el país crece la falta de confianza en la política y que los políticos son valorados negativamente por la ciudadanía.

Por ejemplo, la investigación arrojó que el 60,5% de los encuestados consideró que los políticos no cumplen sus promesas de campaña. En la misma línea, el 70,1% considera que están involucrados en hechos de corrupción y el 72,1% que responden mayoritariamente a intereses propios en vez de buscar el interés general. Además, el 40% los considera incapaces de cumplir sus deberes de funcionarios.

Otra de las dimensiones analizadas es el rendimiento de las políticas de Estado y para los encuestados, la mayoría de ellas no son capaces de alcanzar sus objetivos. En ese sentido, fueron calificadas con mayores índices de ineficacia la lucha contra la delincuencia (58,7%), la reducción del narcotráfico (55,4%), la reducción de la corrupción (54,5%) y la reducción de la contaminación ambiental (45,7%). La seguridad aparece como la dimensión menos cuidada en cuanto a la prestación de los servicios básicos del Estado, ya que sólo un 1,7% la evalúo como positiva, en cambio un 59,8% lo hicieron negativamente.

La economía tampoco se salva y al ser consultados sobre el año anterior, el 42,5% consideró que la situación económica era mejor en 2015, mientras un 30,5% la percibe igual y el 24,4% peor. Lo que no se pierde en los argentinos es el optimismo, ya que más de la mitad (58,4%) consideran que para 2017 la economía mejorará. La corrupción es mala palabra en el país y para 1 de 4 personas consultadas, en Argentina los niveles son superiores al resto de la Latinoamérica. Al comprarlo con Europa, esta percepción aumenta hasta alcanzar al 67% de los argentinos.

Con buenos ojos son vistas la Organización Mundial de la Salud como la institución más confiable del ámbito internacional y las universidades argentinas en la órbita nacional. Por el contrario, la Asociación del Fútbol Argentino, actualmente conducida por la “comisión normalizadora”, entró en la bolsa de los malos: Es la que genera el mayor nivel de desconfianza institucional entre los argentinos. Corren la misma suerte, las agrupaciones políticas, el poder judicial y la policía que se ubican entre las instituciones con mayor desconfianza por parte de la población.

Las cifras dan sobradas cuentas que la mayoría de los argentinos no cree en sus representantes, ni tampoco en las instituciones de la democracia. Son los resultados de un estudio que desafía a pensar cómo recuperar la confianza perdida.