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Ocio y Desconexión

by • 28 julio, 2016 • GeneralComments (0)1015

Más de la mitad de los argentinos no logra desconectar luego de su jornada laboral

El 60 % de la población de nuestro país ve afectada su salud física y psíquica con actividades que requieren poco esfuerzo, como es ver televisión y estar pendiente de las redes sociales, favoreciendo el agotamiento en el trabajo.

No recuerdo que me haya cansado nunca trabajando, pero el ocio me deja completamente exhausto” afirmaba Sherlock Holmes y efectivamente, llevaba razón, sobre todo cuando hacemos referencia a que la mayor parte del tiempo de ocio no está destinado a actividades saludables, como juntarse con amigos o hacer deporte, según un reciente estudio del Observatorio Socio Empresarial de la Universidad Siglo 21, a cargo del Dr. Leonardo Medrano.

No es nada nuevo plantear que la calidad de vida está asociada un uso eficiente e inteligente del tiempo y sobre todo, si se lo asocia a un mejor funcionamiento psicológico. Sin embargo, no siempre se da de esa manera ya que, en nuestro país, más de la mitad de la población prefiere realizar actividades que demanden poco esfuerzo, como consumir medios de comunicación y redes sociales, afectando seriamente su bienestar personal, social y fundamentalmente, laboral.

El neurólogo, neurocientífico y divulgador de la ciencia, Facundo Manes, afirma incansablemente dos cuestiones fundamentales para mantener el cerebro joven y sano, la primera es realizar actividad física, ya que favorece nuevas conexiones cerebrales, evita la atrofia del hipocampo y genera su crecimiento. Sin embargo, este estudio sostiene que solo el 27,5 % de la nuestra población “siempre o casi siempre” lo cumple.

La segunda cuestión relevante que afirma Manes para alimentar el cerebro humano, es tener una vida social activa ya que somos seres sociables y esta actitud nos protegerá de morir 10 años antes y evitar el estrés.

Sin embargo, solo el 32,5 % de los encuestados prefiere reunirse con amigos o familiares como parte de su ocio activo.

En este sentido, aún cuando las actividades sociales sigue siendo la preferida de los argentinos, el uso de los medios de comunicación gana sentido a pesar de sus consecuencias sobre la calidad de vida, produciendo sensaciones de apatía o insatisfacción e impidiendo una verdadera desconexión.

La investigación destaca, además, que no es la actividad en sí misma o la cantidad de horas de trabajo lo que ayuda a la persona a recuperarse de una situación de estrés, sino el proceso psicológico que subyace.

En esta dirección, los estudios confirman que de nada sirve realizar actividades de ocio si no hay una desconexión que realmente disminuya el nivel de cansancio.

Sin embargo, si de actividades se trata, no todas generan el mismo nivel de recuperación ya que ver televisión o usar redes sociales son las que más agotamiento generan, al menos así lo afirman más del 40%. Esta cifra se reduce a un poco más de la mitad cuando se reúnen con amigos y a un poco menos aún, al realizar deportes, confirmando que estas dos últimas actividades son las que mejor ayudan a relajarse luego de la jornada laboral.

Para llevar a cabo la investigación, se utilizó un tipo de estudio Descriptivo- Correlacional, con una metodología cuantitativa. El método de muestreo utilizado fue el probabilístico, aleatorio sistemático y la técnica de recolección de datos fue la encuesta telefónica a unos 1050 casos de ambos sexos y residentes en las ciudades de Capital Federal, Córdoba, Rosario, Corrientes, San Miguel de Tucumán, Comodoro Rivadavia y Mendoza.

 

Ocio activo VS ocio pasivo luego del trabajo

La utilización eficiente del tiempo como recuso escaso del ser humano es clave para mejorar la calidad de vida. Diversos estudios se han centrado en los procesos de recuperación, como parte de la salud, que permitirá renovar energías y reponer fuerzas para enfrentar el día a día.

Sonnentag (2003) afirma que realizar actividades de ocio se relaciona con un mejor funcionamiento psicológico, mayor nivel de compromiso y proactividad. Por tanto, distinguió entre actividades que requieren poco esfuerzo y las actividades que demandan mucho esfuerzo. Esta clasificación la toma Csikszentmihalyi (2009) para distinguir entre ocio pasivo y ocio activo.

 

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