Son jugadores de rugby del club Urú Curé de Río Cuarto y tienen tres prioridades: jugar, estudiar y trabajar. Si en algo se parecen la Universidad y el deporte es que te enseñan dos grande valores: el esfuerzo constante y no aflojar nunca.

El club riocuartense de rugby es uno de los ocho protagonistas de los cuartos de final del campeonato Nacional de Clubes, a disputarse el próximo 20 de mayo, frente a Belgrano. Es la tercera vez que participan de la competencia y la primera, que obtienen esta clasificación.

En el plantel de jugadores hay un grupo de estudiantes de la Universidad Siglo 21, en la sede Río Cuarto. Ser estudiantes les enseña a organizar los horarios y acomodarse de acuerdo a las actividades, mientras que su experiencia como jugadores les facilita el trabajo en equipo y vencer los nervios antes de un examen.

Los chicos saben que con esfuerzo se pueden cumplir los objetivos, tanto en el deporte como en la vida estudiantil.

“Estamos viviendo un sueño y por ahí no nos damos cuenta”, dice Diego Galetto. El plantel está compuesto por una generación de jóvenes que vio al equipo llegar a los podios más altos. “Formar parte de Urú implica estar más tiempo en el club que en casa, compartir viajes, charlas, salidas y entrenamientos con compañeros que son amigos”, asegura el jugador que empezó a jugar a los 8 y hoy tiene 24.

El resto del tiempo los jugadores lo aprovechan para estudiar y trabajar. Lautaro Casado estudia abogacía y sabe bien cómo aprovechar al máximo el día: Todas las mañanas se las dedica a su profesión, mientras que las siestas son sus aliadas para sentarse a estudiar. Cuando el reloj marca las siete es la hora de ir a entrenar.

Lautaro empezó a trabajar antes de ingresar a la facu, por lo que se demoró en la carrera. “Yo sin la posibilidad de no ir a cursar, no podría hacer la carrera universitaria. Algunos lo toman como que es más fácil pero en realidad hay que estar estudiando sin cursar, todo depende de vos”.

Pedro Bazán eligió la Licenciatura en Administración. Le quedan 6 materias para recibirse. “El esfuerzo da sus frutos, uno se siente bien cuando rinde bien, cuando saca una materia difícil, creo que es importante y que se aplica a todos los ámbitos de la vida: ser aplicado, saber que con esfuerzo se llega a los objetivos, tanto en el deporte como en la vida estudiantil”, dice.

La rutina de estudio le enseñó a organizar los horarios y acomodarse para poder cumplir con todas las actividades.

Además, encontró apoyo en la Universidad, tanto en la justificación de faltas por los viajes y con los entrenamientos.

De la cancha al aula

“Amistad, compañerismo, trabajo en equipo es lo más rescatable del rugby y se aplica todos los ámbitos de tu vida. Estas pensando quizás más en el otro que en vos mismo. El rugby lo que más me enseñó es a compartir la felicidad. No sabría cómo hacer un deporte individual”, cuenta Lautaro Casado.

Los jóvenes consideran que además esta disciplina los ayuda a tener buenas relaciones en clase y a trabajar en equipo en el aula: “Sin dudas te ayuda a confiar en los demás cuando hacés trabajos en grupo, o a generar vínculo con profes y los demás compañeros”, explica Diego Galetto, inscripto en la carrera Martillero y Corredor Público.

Si adentro de la cancha no se sufre, frente a un examen tampoco. “Cuando estamos jugando no estamos nerviosos, o no nos damos cuenta”, dice Agustín Orsatto. “Es cuestión de cada uno. Yo nervioso no me pongo pero sí ansioso”.

En el examen pasa algo similar: aunque estés preparado, se trata de una situación estresante. “En un partido te pueden ir a ver 2000 ó 3000 personas. Pero por ahí es más fácil jugar al frente de la tribuna que venir a rendir. Por ahí hablo con amigos que se dedican solo a estudiar y sufren mucho, nosotros tenemos una gimnasia para enfrentar los nervios”.

“En cada etapa de la vida hay prioridades”, afirma Axel Elowson. Hoy las suyas son jugar al rugby y la facultad. Cuando se reciba van a ser otras. “El deporte te forma como buena persona a lo largo de tu vida. El club es como una gran familia”.