Emiliano Bossio estudió Licenciatura en Comercio Internacional. Su infancia estuvo marcada por un fuerte interés por conocer el mundo, y hoy es gerente de una empresa de origen europeo del sector ad-tech.

Para Emiliano Bossio decidir su carrera universitaria no fue una tarea difícil. Desde pequeño siempre fue curioso y apasionado por lo que sucedía a su alrededor. “Me gustaba conocer sobre mi origen, mis raíces, aunque no sabía que todo eso estaba enmarcado en un contexto mucho mayor”, reflexiona.

Aquellas primeras inquietudes y el gusto por leer, conocer historias, idiomas, el hombre, la naturaleza y la realidad misma fueron creciendo y se tornaron cada vez más grandes.

“Decidí entonces estudiar Comercio Internacional porque me pareció que era el vehículo más apropiado para alimentar eso que quería”, recuerda.

Su primera experiencia laboral fue a los 24 años, cuando estaba a punto de graduarse. Trabajó entonces como asistente de compras en una multinacional estadounidense con filial en Córdoba.

Hoy su profesión se parece mucho a aquello que imaginó desde pequeño. Emiliano es gerente de cuentas en una empresa mediana de origen europeo, del sector ad-tech. Su tarea es ser un nexo operacional entre el hub latinoamericano que se encuentra en Brasil y las oficinas en otros países de la región.

Su presente fue fruto de una decisión tomada con adrenalina. Hace tres años Emiliano hizo lo que muchos jóvenes se proponen hacer a su edad: vivir una experiencia nueva con sólo una mochila en su espalda. Ya graduado de su carrera, decidió hacer un viaje y conocer un poco del mundo exterior. Su destino elegido fue Brasil, lugar donde hoy reside y trabaja.

“Laboral y profesionalmente siempre había estado vinculado. Y siempre me desvelaron sus costumbres, la música, el folclore popular”, dice.

Para él la carrera universitaria fue una caja de herramientas a la que sigue acudiendo todos los días. “Cada herramienta me ayuda un poquito a desenmarañar esa gran madeja de personas, situaciones, países, realidades que le dan cuerda a mi curiosidad e imaginación”, dice.

Uno de los mayores aprendizajes que Emiliano se llevó de su paso por la Universidad fue el conocimiento de saber que él mismo es el constructor de su propio destino.

“Aprendí que todas las circunstancias pueden cambiar, que las personas que hoy están a nuestro lado tal vez no lo estarán mañana, que podemos aprender y cambiar pero los valores son irrenunciables, que el conocimiento es útil cuando contribuye a mejorar y facilitar la vida de las personas, que tengo responsabilidades por haber tenido el privilegio de acceder al conocimiento”, reflexiona hoy.

Emiliano piensa en los estudiantes y se recuerda a sí mismo a los veinte años. “Estudiar una carrera y comenzar a pensar en el futuro es nada más que la largada del camino. Hay que elegir lo que nos hace felices y saber que han sido beneficiados por la vida al poder prepararse y estudiar lo que ellos quieren”.