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by • 2 febrero, 2015 • Derecho y Política, GeneralComments (2)4807

Perspectivas y escenario político y electoral 2015

* Por Carlos Fara. Consultor político.

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner (CFK) concluye su segundo mandato y no puede ser reelegida por mandato constitucional. Con ella concluirá una continuidad de 12 años de un proyecto político que comenzó en 2003 con el mandato de su esposo Néstor Kirchner. Esta continuidad es un hecho inédito en la Argentina, ya que será el proyecto político más extenso en su permanencia en el poder post nacimiento del peronismo en 1945.

Faltándole a CFK 10 meses de mandato parece no sufrir el síndrome de “pato rengo”. Todo lo contrario, está bastante fortalecida tanto políticamente como en la opinión pública. Más allá de la diferencia de las circunstancias, está concluyendo su ciclo político mucho mejor que Carlos Menem.

Existe un amplio consenso respecto a que el país tiene serios problemas económicos (inflación, recesión y creciente desempleo) y de seguridad (la sociedad dixit), energéticos y de relaciones exteriores, y que lo más probable es que el candidato oficialista para presidente -sea quien sea- no podría imponerse en la próxima elección. ¿Cómo se conjugan ambas situaciones? ¿Cómo puede estar bien en aprobación luego de 7 años de gobierno (y casi 12 de proyecto político) siendo que el electorado la califica mal en relación a su desempeño con las principales preocupaciones ciudadanas, y con un pesimismo dominante sobre el futuro? Veamos algunos datos de nuestra última encuesta nacional:

• La gestión se mantiene en una meseta del 44 / 46 % en los últimos meses;
• el 34 % asegura que el país va por el mal camino;
• el 43 % está en desacuerdo con los que dicen que el gobierno quiere meter jueces en la Corte Suprema para garantizarse impunidad después de 2015; el 32 % está de acuerdo y el 24 % no sabe;
• el 52 % cree que los problemas de la economía se deben a la incompetencia del gobierno nacional, pero el 36 % considera que se debe a una conspiración de los fondos buitres, las corporaciones, etc.
• el 59 % piensa que el gobierno va a terminar arreglando con los buitres;
• el 42 % le echa la culpa de la inflación al gobierno, pero el 33 % pone la mira en los empresarios y el 20 % en los comerciantes;
• el 46 % dice que como el gobierno no puede solucionar los problemas económicos ahora persigue a los empresarios;
• el 84 % está de acuerdo con expulsar a los delincuentes que delinquen;
• sólo el 28 % cree que puede haber saqueos en diciembre;
• y del mismo modo, sólo el 23 % cree que puede haber levantamientos policiales a fin de año.

Este no es un mal cuadro para el gobierno. Sin embargo, la mayoría sigue prefiriendo más cambio que continuidad desde hace más de 2 años, y eso es difícil que se modifique de acá a octubre, cuando se celebre la primera vuelta de la elección presidencial. La mayoría está cansada del kirchnerismo, sin embargo no quiere un cambio radical, sino moderado.

Volvemos entonces a las preguntas iniciales: ¿por qué si las cosas no van bien, el gobierno no está tan mal?

1. El gobierno mantiene la iniciativa política llevando a la oposición a discutir lo que quiere, poniéndolos a la defensiva, o de comentaristas de los hechos del oficialismo.
2. Todo el tiempo el debate es sobré qué hace o no hace el kirchnerismo: sigue siendo el único relato articulado en la Argentina, al menos en la percepción popular.
3. El relato kirchnerista -más allá de sus eventuales contradicciones- sigue teniendo una pregnancia simbólico – afectiva para un tercio de la población. Eso lo blinda frente a cualquier discurso opositor.
4. El gobierno habla a través de hechos, gusten o no, y los mismos sintonizan con algunos sentimientos de la sociedad. Como se puede ver en los datos presentados, la cuestión de expulsar extranjeros es bien vista; la inflación es un problema pero no solo es responsabilidad del gobierno. Por otro lado, no todo es negativo (i.e. las reformas a la ley de medios).
5. La situación económica no es positiva y la gente está pesimista, pero claramente no quiere empezar de cero otra vez, y no desea que le recuerden que la Argentina está en problemas (ya lo sabe y con eso basta). Por eso no hay espacio para los discursos tremendistas.
6. Vale recordar que la sociedad no aprueba o desaprueba una gestión solo por cómo vayan las cosas en la actualidad, sino también poniendo en la balanza el pasado, y para muchos el saldo sigue siendo favorable.

Visto y considerando lo analizado, es probable que el gobierno ya no baje su actual nivel de aprobación desde aquí al final de su mandato. Porque además el kirchnerismo en campaña sabe tensar la cuerda y recuperar indecisos / indiferentes. Tendría que haber una catástrofe económica para que el apoyo decaiga de estos niveles. Pero ni el más pesimista de los economistas la pronostica.

¿Qué tipo de cambio demanda la sociedad mirando hacia 2015?

¿Cuánto quiere la sociedad derogar de lo que hicieron Néstor y Cristina Kirchner? ¿Y cuánto quiere dejar? Esa es la clave de la próxima elección. Es un error medir que la gente quiere sencillamente “cambio”, porque hay muy pocos argentinos que no lo quieran, incluso la mayoría de los votantes kirchneristas. Por lo tanto el cambio hay que medirlo respecto al balance que el electorado hace del legado de CFK. Veamos algunas tendencias:

• Desde hace 2 años y medio que la sociedad quiere más cambio que continuidad: más allá de las oscilaciones se puede decir que la proporción en promedio es de 6 a 4.
• Dentro del cambio, la mayoría quiere un cambio moderado: “mantener algunas cosas y cambiar la mayoría” de lo que hizo Cristina siempre está bastante por encima de “hacer algo totalmente distinto” (un cambio radical).
• En términos cualitativos la gran mayoría no quiere volver a la década del ´90 (cuando gobernó Carlos Menem), pero tampoco los excesos de intervención económica de la era de los Kirchner.
• En los últimos 2 años la mayoría indica que el Estado interviene demasiado en la economía.
• En la misma línea la sociedad suele expresar fastidio por el cepo cambiario (tenga o no la posibilidad de comprar dólares), la limitación de importaciones porque frena a la industria y la presión impositiva.
• En su momento rechazó ampliamente la expansión del voto a los 16 años, así como hubiera repudiado por una inmensa mayoría el proyecto de extender la obligación de manutención de los hijos hasta los 25 años.
• Amplio rechazo a la eliminación de los aplazos en las escuelas primarias de la provincia de Buenos Aires: 73 %.
• Fuerte crítica al exceso de planes sociales, incluso dentro del público objetivo beneficiario.

Conceptualmente, la “sociedad de derechos” que le planteó el kirchnerismo a la Argentina en los últimos 11 años, hace 2 años que tocó su techo y empezó a haber un retroceso hacia un punto de equilibrio entre derechos y obligaciones. Es recurrente la primacía de un discurso social que remarca la necesidad de premios y castigos, de recuperar la cultura del trabajo y el esfuerzo. El próximo presidente será quien mejor pueda sintonizar con este “justo medio”, diría Aristóteles.

Escenarios electorales 2015

La sociedad argentina pone en discusión 2 grandes coordenadas: el estilo de liderazgo -al que desea más dialoguista y consensuador, o menos confrontativo que el que caracterizó a los Kirchner- y un modelo socioeconómico que equilibre el papel del Estado y el mercado. En ese marco se inscribe la tendencia de cambio que ya se describió.

Si se miran los 31 años de democracia transcurridos, una vez que se instaló una tendencia semejante jamás se modificó. Así ocurrió en 1989 y 1999. En ambas situaciones el oficialismo de turno perdió las elecciones, lo cual vuelve poco probable que el oficialismo conserve el poder luego de 2015. Sumado a esto, es importante destacar que, durante los últimos 31 años, nunca se dio un resultado contrario a lo que deseaba la mayoría de la sociedad.

Otro de los elementos interesantes para 2015, está relacionado a la expectativa respecto a la realización de las elecciones presidenciales primarias. A diferencia de su primera implementación en el año 2011, cuando se presentó una Cristina Fernández de Kirchner con altos índices de aprobación, en esta oportunidad el panorama está mucho menos definido, con los principales candidatos Sergio Massa (Frente Renovador, ex kirchnerista, el gran ganador de las elecciones legislativas de 2013), Daniel Scioli (kirchnerista, gobernador del principal distrito del país) y Mauricio Macri (alcalde de la ciudad capital, opositor) distanciándose poco en las encuestas. Hasta acá, la fragmentación en la intención de voto hace presuponer que esto se definiría en la segunda vuelta.

Sin embargo, como ya sucedió en 2013, es probable que las primarias actúen como una primera vuelta, dándole información a los electores sobre la posición de las distintas fuerzas. Eso podría disparar una polarización en la primera vuelta propiamente dicha entre los 2 principales actores de las primarias. Por eso será muy importante monitorear quién es el opositor que cuente con más apoyo, porque ese podría ser el próximo presidente.

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2 Responses to Perspectivas y escenario político y electoral 2015

  1. ELENA MENTASTI dice:

    Me parece que esta columna fue escrita antes de la muerte del Fiscal Nisman. La Argentina es impredecible y ese hecho puntualmente generó un nuevo “humor” social que obliga a barajar y dar de nuevo en materia de análisis político. Sí coincido con la fuerza del relato oficial (guste o no) y con la incapacidad de la oposición para marcar los temas de la agenda política presente. Por momentos resulta patético el paisaje opositor y eso es lamentable porque genera mayor desequilibrio de poder.

    • Leonardo dice:

      El fiscal Nisman se suicidó por motivos que poco tienen que ver con la situación politica actual, ese nuevo “humor” social que nombras es un invento de los medios opositores que pintaban la noticia como si fuera responsabilidad directa de la presidenta Cristina Fernandez cuando quedó ampliamente demostrado que no fue así. (guste o no)

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