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Objetos

by • 5 abril, 2016 • Diseño y ModaComments (1)1619

Psicólogos de los Objetos: intervenir fuera de las tareas convencionales de la profesión

Por Diego Tachella. Mgter en Psicología Clínica. Docente en la Lic. en Psicología de la Universidad Siglo 21.

A todos nos ha pasado alguna vez, al ingresar o salir de un edificio, que al intentar abrir una puerta no sabemos si tirar o empujar. También nos ha pasado al menos a muchos, de sentirnos torpes alguna vez al manipular algún artefacto doméstico, como una licuadora o cafetera, ni hablar de cambiar algunos cartuchos de tinta de la impresora!

Terminamos pensando que somos toscos, o brutos y seguimos adelante, luego de chocarnos la puerta que había que tirar, o  barriendo el café del piso, luego de intentar infructuosamente preparar una taza de expresso en la cafetera eléctrica italiana, o llamando al informático de turno que nos salve con la compu.

Por lo general, y debido a fenómenos atribucionales psicológicos, que son esos en los que damos características humanas a los objetos, como voluntad o intencionalidad, terminamos odiando a la malvada cafetera, a la vengativa impresora, o asumiendo la culpa de nuestra torpeza.

Eso es porque no hemos dedicado un tiempo a las reglas básicas del diseño, entre las que figuran las de una simple interpretación para su uso desde la forma. Esto requiere que los diseñadores sepan cómo funcionamos los seres humanos a la hora de interactuar con los objetos, cómo vamos a interpretar las formas y los colores, cuales son los movimientos más naturales que hacemos y los que vamos incorporando culturalmente.

Así, los psicólogos nos hemos dedicado a buscar enfermedades y a tratar de curarlas y dejamos de lado aspectos diarios, cotidianos, en los que podemos participar más activamente haciendo un mundo mejor para todos!

Los objetos se comunican con nosotros, nos dicen cómo debemos interactuar con ellos a través de su diseño, una manija de sartén pide que se la agarre con la mano de cierta manera, la muñeca flexionada de manera muy diferente a una taza, o a una regadera.

Los tres aspectos principales, para la psicología, que están implicados en esta relación objeto – usuario, son las respuestas visceral, conductual y reflexiva.

Visceral: la impresión inicial, subconsciente de la forma, el peso y la textura;

Conductual: el uso que daremos al objeto y la experiencia como usuario; y

Reflexivo: es el mensaje que nos da el diseño, y el significado, es el aspecto cultural.

Donald Norman, a quién pueden ver y escuchar en una presentación en TED, plantea éste y otros temas del diseño orientado a las personas, pensando que la relación con los objetos es básicamente emocional.

Muchas veces pensamos o creemos que la mayoría de nuestras decisiones son racionales, valoramos las opciones, pensamos puntos a favor y en contra, y finalmente tomamos una de las alternativas como la mejor y actuamos en consecuencia. Recientemente se está investigando y demostrando que no es tan así, que si bien existen elecciones racionales, la mayoría son emocionales, impulsadas por razones que son ajenas a la racionalidad, son más inconscientes. La construcción racional posterior explica la decisión para nuestra consciencia y nuestro entorno.

Es entonces que la relación con objetos que consideramos bellos resulta crucial al momento de decidir por cual nos vamos a inclinar.

Existe, además de nuestra apreciación de la belleza en el diseño, de nuestro cerebro decodificando los mensajes de los objetos según pautas preestablecidas, una serie de intereses de la industria.

Obsolescencia Programada: Es la limitación temporal en la vida útil de un objeto, planeada desde su fabricación, con el fin de mantener en movimiento la rueda del consumo. Está en los elementos físicos del objeto.

Cuenta la leyenda que las primeras lámparas eléctricas que se fabricaron a partir de Edison con filamentos de carbono tenía una durabilidad cercana a la eternidad, pero en 1929 la gran depresión impuso nuevas normas de fabricación, apuntando a una aceleración del consumo, y se comenzó a fabricar lámparas que duraban sólo unos años, de hecho se pasó de una duración estimada en 2500 a un standard mundial de 1000 horas como máximo. A este fenómeno, de calcular una vida útil acotada para que sea necesario renovar los objetos, se lo llama Obsolescencia Programada u Obsolescencia Planeada. Hoy es muy habitual en impresoras, fotocopiadoras, lámparas, monitores y pantallas LCD y LED. Es una parte importante de la Sociedad de Consumo. El objetivo es que compremos nuestro próximo elemento un poco antes de que sea necesario.

El delicado equilibrio entre vender productos menos durables y la necesidad de continuar fabricando para un crecimiento económico sostenido, se encuentra en años recientes con la consciencia de los consumidores respecto al cuidado del medio ambiente, ya que todo lo que desechamos porque está roto y no puede repararse, termina en un basurero, contaminando de alguna manera el medio ambiente. Los recursos del planeta son limitados, por lo que es inviable un crecimiento ilimitado de la economía por esta vía.

Así, volvemos al inicio de esta idea, los objetos son bellos para que los compremos, para que queramos llevarlos a casa, pero si el componente racional de nuestra decisión aparece diciendo “ya tengo un celular, y funciona” (excepto que sus sistema operativo deje de soportar al software de mensajería más empleado) en realidad no necesitamos el nuevo modelo 7 u 8, o la nueva generación que sale a la venta en un mes y cuesta el doble que el que ya tenemos.

Pero la belleza está en la novedad, en la mejora del diseño que hace que un equipo de un año y medio parezca obsoleto y anticuado, al punto de que nos avergüenza mostrarlo en público. Aquí se introduce la noción de Obsolescencia Percibida, donde el objeto aún funciona correctamente y le queda vida útil, pero lo vemos y entendemos como viejo, anticuado y obsoleto. Desde aquí surge la necesidad de cambiar el auto o el celular, incluso la heladera o el televisor…

Obsolescencia Percibida: Es la parte subjetiva, de los sutiles mensajes del medio que nos informan que nuestro objeto ya es viejo, aún cuando sigue funcionando, con la intención de que lo renovemos un poco antes de lo necesario. Está en los aspectos psicológicos de los usuarios y de la cultura.

Y es en este punto del diseño, el consumo y el cuidado del medio ambiente, que los psicólogos tenemos un rol que puede ser determinante de cómo continuemos de aquí en más.

Entender que los objetos nos dan información sobre cómo usarlos, y cómo emplearlos, que esa información no necesariamente pasa por nuestro filtro consciente y que las motivaciones detrás de la rueda del consumo pueden ser entendidas y redirigidas a su verdadera meta de satisfacción y felicidad cuidando el medio ambiente a su vez.

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One Response to Psicólogos de los Objetos: intervenir fuera de las tareas convencionales de la profesión

  1. Gustavo Bora dice:

    “Muchas veces pensamos o creemos que la mayoría de nuestras decisiones son racionales…. Recientemente se está investigando y demostrando que no es tan así, que si bien existen elecciones racionales, la mayoría son emocionales, impulsadas por razones que son ajenas a la racionalidad, son más inconscientes. La construcción racional posterior explica la decisión para nuestra consciencia y nuestro entorno.” Me quedo con esta parte del artículo y agregaría una cita de Peter Senge de su libro “La quinta disciplina”: “La mente con sus pensamientos es dirigida por los sentimientos….”, y también me gustaría recordar a Rafael Echeverría en “Ontología del Lenguaje”, que dice: “….sostenemos que por 25 siglos nuestras interpretaciones sobre el sentido
    de lo humano se han desarrollado dentro de los parámetros establecidos por el pensamiento metafísico que naciera en la Grecia antigua. Los diferentes cambios en nuestras interpretaciones, y las consiguientes modificaciones de nuestro sentido común, que se han registrado durante este largo período, han acontecido al interior de determinados presupuestos que hoy en día exigen ser puestos en tela de juicio”.
    El éxito, el bienestar y las posibilidades de progreso hoy, están íntimamente ligadas al funcionamiento de esta dualidad razón-emoción, que tal como lo muestra el artículo opera en la industria del marketing pero también opera en nuestra cotidianeidad; en nuestros vínculos, en la intencionalidad de las propagandas, de los discursos políticos, en la educación de los niños, etc. Reconfigurar el significado, la implicancia y la profundidad del problema de la emoción es el desafío del conocimiento.

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