MENU
Administración Pública

by • 16 diciembre, 2016 • Derecho y Política, GeneralComments (0)4903

¿Qué puede aportar la ética a la gestión pública?

Por Mgter. Jaime Rodríguez Alba, Investigador. Director de la Tecnicatura Universitaria en Administración y Gestión de Políticas Públicas y de la Licenciatura en Administración Pública de la Universidad Siglo 21.

Entre el 8 y 11 de noviembre de 2016 participé del XXI Congreso del CLAD -Consejo Latinoamericano de Administración para el Desarrollo- celebrado en Santiago de Chile. Allí se presentaron los trabajos realizados por un equipo internacional –con investigadores de España y México- en el que colaboró nuestra universidad en el marco de un panel de trabajo titulado Mejorando las capacidades participativas de la ciudadanía en la gestión pública: ética pública, transparencia y profesionalización de la función pública.

El trabajo que representó a la Universidad Siglo 21 aportó reflexiones –fruto del equipo de investigación que dirijo- sobre la situación actual de la Ética de la Administración Pública en la Argentina. Tanto este trabajo como los del resto de los componentes de la mesa fueron muy bien recibidos, por la originalidad y perspectivas que abren para intervenciones en este terreno. El panel contó con elevada asistencia y al final del mismo se celebró un interesante debate, además de quedar abiertas las puertas a colaboración con instituciones de servicio público y organismos de investigación internacionales.

Quizá el interés que despertó el panel venga de aquello que señala reiteradamente el especialista B. Klikgsberg: en el mundo hay hambre de ética.

¿Qué queremos decir con esto? Primero que nada que asistimos a un creciente interés por las temáticas éticas. Tanto que el CLAD planea, según sabemos de modo extraoficial pues aún no se ha convocado, que el próximo congreso versará sobre ética pública.

El interés por la ética no es original de nuestros tiempos, pero quizá se incremente a la luz de los alarmantes niveles de corrupción y sus nefastos efectos a escalas tanto nacionales como internacionales. Y es que el cultivo de la ética es una herramienta eficaz en el combate a la hidra de la corrupción. Tal como han incorporado organismos internacionales como la OCDE -Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico-, la gestión pública ha de encaminarse hacia el modelo de las cuatro E: Eficiencia, Eficacia, Economía y Ética.

Es usual concebir la ética en un sentido meramente normativo y prescriptivo. Ciertamente esta dimensión es necesaria: es preciso castigar las conductas indebidas.

Pero se nos abre un profundo interrogante: ¿sirven las normas y los organismos de control en exclusiva?

Vivimos en las últimas décadas una proliferación de infraestructura institucional y de normativas en temáticas de ética realmente asombrosa, lo que sin embargo no ha arrojado una mejora sustantiva en los niveles de corrupción. Sin embargo los países menos corruptos del mundo –según indicadores como los de la ONG Transparencia Internacional-, los escandinavos, se caracterizan por no tener una profusión alarmante de normas.

La línea de investigación que se presentó apuesta por incorporar elementos institucionales y normativos, pero también por avanzar hacia una visión más proactiva de la ética pública: no sólo la punición o castigo de las conductas indebidas, sino el cultivo y refuerzo de las virtuosas. En sintonía con el espíritu que se alienta en la formación de nuestros estudiantes en la Tecnicatura Universitaria en Administración y Gestión de Políticas Públicas, y en la Licenciatura en Administración Pública, precisamos gestores de lo público formados en las últimas tendencias en la gestión pública avaladas por los organismos internacionales, pero también profesionales que cultiven la excelencia, tanto profesional como ética.

La idea que guía nuestro accionar –tanto en nuestras investigaciones como en nuestro diseño instruccional para los estudios de Administración Pública- es en sí misma ética: toda técnica (legislativa, de gestión, etc.) tiene un sentido ético -conforme a valores-. Así como formamos en el desarrollo de nuevas herramientas tecnológicas y de gestión para un gobierno abierto, una administración relacional, formas de democracia digital, prácticas de transparencia como el open data, etc., también estamos interesados en indagar cuáles son las formas de razonamiento ético, así como los elementos psicológicos integrantes de las competencias éticas, para así poder orientar acciones concretas destinadas a buenas prácticas de gestión en la administración pública.

En el trabajo que se realiza se avanza sobre un programa de investigación-acción que nuestra universidad desarrolla en colaboración con el INFOSSEP -Instituto de Formación y Selección de Servidores Públicos- de la Municipalidad de Córdoba. Es destacable que dicho programa ha sido celebrado por importantes cargos de la Administración Pública de Costa Rica y México. Además pudimos constatar el interés en esta línea de investigación-acción por parte de un equipo internacional de científicos –compuesto por investigadores de Costa Rica, Venezuela y Colombia- que apuesta por poder generar líneas de acción concretas en investigación sobre valores (tanto ciudadanos como de servicio público), siempre con la mira puesta a diseñar estrategias de intervención que permitan, citamos otra vez a Kliksgberg, abandonar la cultura de la queja y “encender una vela en la oscuridad”.

 

Compartí en:Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Share on LinkedInPin on PinterestEmail this to someone

Artículos Relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>