Retrocletta es un novedoso proyecto que está desarrollando Agustín Freytes, un egresado de la Universidad Siglo 21. Restaura bicicletas antiguas para recuperar su valor y fomentar el uso de este medio de transporte.

Agustín Freytes siempre fue un amante de las bicicletas. Hace unos años atrás, después de un viaje al “viejo continente”, decidió empezar a usarlas como su medio de transporte.

En ese entonces restauró una bicicleta antigua. “Vi buenos resultados y descubrí unas de mis pasiones”, afirma Agustín. Así nació un proyecto innovador: “Retrocletta”, una tienda y taller de bicicletas antiguas, clásicas, plegables, vintage y de colección. Su trabajo consiste en restaurarlas, venderlas o alquilarlas (fundamentalmente para publicidades), y también diseñar repuestos vintage y productos para abastecer a restauradores de todo el país.

Esta iniciativa tiene como objetivo concientizar a la sociedad y fomentar el uso de la bicicleta como modo alternativo de circulación por la Ciudad de Córdoba, menos contaminante y más saludable. Pero además, intenta recuperar y conservar el valor simbólico de los objetos. “Restauramos bicicletas antiguas que pertenecían a un ser querido o recuperamos algo de antaño a pedido de los clientes. Buscamos la recuperación de la historia rescatando las bicicletas”, expresa Freytes.

Agustín es egresado de la Licenciatura en Diseño Industrial de nuestra Universidad y asegura que -además del impulso que tuvo por su pasión por las bicicletas-, su carrera le dio muchas herramientas para desarrollar su proyecto. Él destaca que aprendió “desde maquetería para saber cómo trabajar los materiales, hasta contaduría, marketing, diseño del logo, etc”.

El valor de emprender

El espíritu emprendedor de su creador fue uno de los motores de Retrocletta: “En mi caso particular quería vivir de lo que me gustaba y apostar a algo diferente en Córdoba”.

Lo que comenzó en un quincho como hobby, en 3 años se transformó en un negocio exitoso. Actualmente trabaja en un local ubicado en una de las avenidas principales del barrio Cerro de las Rosas que, desde un primer momento, tuvo repercusiones favorables en la comunidad. “Con pasión y objetivos claros, no hay limitaciones para llevar a cabo cualquier proyecto”, concluye Agustín.