Por Esp. Ing. Agustín Fernandez, docente de Ingeniería en Software en la Universidad Siglo 21.

Cuando se me pidió que escribiera una breve reseña sobre como la robótica y la inteligencia artificial pueden ayudar en la educación, primero pensé en escribir todo un extenso documento con información técnica y estadística con cosas que demostraran, de alguna forma, por qué es vital que estos tópicos se agreguen en el contenido de las materias que los alumnos cursan en nuestra Universidad. Pero luego me di cuenta que quizás es más valioso contar o describir mis experiencias al respecto.

Por un lado debemos tener en cuenta que la inteligencia artificial y la robótica están presentes en nuestro día a día, con esto quiero decir que la mayoría de nosotros, seguramente, se ha cruzado con algún tipo de dispositivo inteligente que nos ayuda en nuestro “quehacer” diario, ya sea en el trabajo o en nuestro hogar. De hecho nuestros teléfonos móviles se parecen más a un robot que a un teléfono propiamente dicho. Es más, éstos “bichitos” hasta nos sugieren rutas y nos ayudan a tomar decisiones todos los días casi sin darnos cuenta.

Teniendo en cuenta lo anterior ¿Por qué, entonces, deberíamos dejar exenta a la educación de la robótica y la inteligencia artificial?

La respuesta a esta pregunta es y será siempre que la educación no puede quedarse fuera de estos temas. Es más, la robótica y la inteligencia artificial, de alguna manera, atraviesan transversalmente a casi todas las materias y carreras. De hecho la inteligencia artificial, en sus comienzos, se apoyó fuertemente en la filosofía, la psicología, la matemática, la economía, la neurociencia, la lingüística, la teoría de control, la cibernética y por supuesto la ingeniería computacional. Cada campo desarrolló desde su perspectiva diversos trabajos al respecto que ayudaron a que esta ciencia creciera rápidamente.

Por otro lado podríamos considerar a la inteligencia artificial y robótica como grandes motivadoras para los alumnos.

Está demostrado que sus usos y aplicaciones ayudan a mejorar nuestras capacidades para: la resolución de problemas, el pensamiento lógico, el trabajo en equipo y por supuesto el pensamiento lateral. Al menos yo no conozco otras herramientas que permitan tan fácilmente lograr una motivación similar en las personas. Me ha tocado dar y participar de capacitaciones en donde el público era muy variado y diverso, y siempre he observado las mismas reacciones: aprendizaje, diversión, compañerismo y sana competencia. Hasta suena raro (para algunos) escribir en la misma oración las palabras aprendizaje y diversión.

Otro aspecto muy importante es que debemos recordar que estamos preparando personas para los trabajos del mañana y estoy más que seguro que la inteligencia artificial y la robótica van a rozar todos los campos del desarrollo humano, desde la medicina hasta la atención al público.

De hecho esto ya está sucediendo de la mano de la computación cognitiva utilizada por super-computadoras como Watson de IBM.

Por supuesto no vamos a esperar que todos los alumnos sean especialistas en estos campos, pero sí es cierto que el conocimiento sobre estos temas les ayudará a desempeñarse en su futuro profesional.

Finalmente les dejo una frase del padre de la inteligencia artificial llamado Marvin Minsky*:

“¿Heredarán los robots la Tierra? Sí, pero serán nuestros hijos”.

Experimenta 21 trae de la mano un proyecto de innovación integral. Implica desafíos para estudiantes y profesores, en pos de un nuevo modo de abordar la educación superior. Un edicicio en el que se concentran tecnologías al servicio del desarrollo de estrategias para la formación de los alumnos y la generación de proyectos que los preparen para la realidad profesional.

 

*Marvin Lee Minsky (Nueva York, 9 de agosto de 1927 – Boston, 24 de enero de 2016) fue un científico estadounidense. Es considerado uno de los padres de las ciencias de la computación y cofundador del laboratorio de inteligencia artificial del Instituto Tecnológico de Massachusetts o MIT. Frase publicada en la revista Scientific American (octubre de 1994).