Por Ing. Carlos Savi. Tutor de la Licenciatura en Comercio Internacional de la Universidad Siglo 21.

La restricción de limones que Estados Unidos le impuso a Argentina asustó a todos. Sin embargo, tuvo y tiene más trascendencia periodística que económica, ya que por el momento la autorización para el ingreso sólo se postergó hasta el 25 de marzo.

Además, la importancia que se le dio es desmedida considerando que nuestro país reinició las relaciones en este rubro luego de 15 años y los ingresos que representan no son significativos para la balanza. Más bien el principal comercio del cítrico es con los Países Bajos, España, Italia, Rusia. Lo preocupante sería si aparecen restricciones al ingreso de biodiesel y aluminio, pero de esto por suerte no se habla.

El asunto de los cítricos amarillos puso a todos en alerta, pero en realidad aún no se conoce en detalle la nueva política de importación de Norteamérica.

Las noticias marcan que el flamante presidente Trump procura cumplir con los compromisos de campaña, entre ellas mejorar la ocupación de trabajo dentro de su país, lo que conllevaría a dejar de importar productos de otros países, por ejemplo, México. También, debe romper acuerdos como NAFTA y las grandes empresas deben hacer una reingeniería de sus inversiones y negocios. Por ejemplo, Ford Motor estaba a punto de instalar una planta de última generación en México y ya fue inducida a hacerlo dentro de Estados Unidos.

Para Argentina, el impacto inicial de las posibles medidas restrictivas no resultará muy representativo, porque las principales exportaciones son de biodiesel y aluminio y en eso no se esperan cambios. El desafío será sostener el ingreso de carne vacuna sin aranceles, mercado que permanecía cerrado desde hace más de 15 años. Este año se negocian 20.000 toneladas anuales de cortes especiales para hamburguesas con alto potencial de crecimiento.

En este contexto, la actitud de nuestro país debe ser de gran movilidad. Hoy no existen mercados cautivos, todo está en movimiento.

En ese sentido, hasta hace poco el mercado de la Unión Europea era tentador y ahora está en plena indefinición, ya que el Brexit en Inglaterra y los resultados de las elecciones en Francia y Alemania, pueden cambiar todo el escenario o, por otro lado, un acuerdo del Mercosur con la Unión Europea que parecía muy bueno hace un año ahora está en plena discusión. Se trata de entender que los negocios internacionales demandan años para que maduren y se consoliden.

Por este motivo, es fundamental que el Estado Nacional defina los objetivos comerciales a mediano plazo y busque fortalecer mercados no tradicionales. Una posibilidad es reiniciar negocios con México, ya que si EE.UU. bloquea el ingreso de sus productos, quizás México abra el ingreso de productos agroindustriales a Brasil y Argentina. En esta coyuntura, otra opción posible es la generación de estrategias para el ingreso a mercados “cerrados” e intentar relaciones con países de Asia y África. Del mismo modo, puede servir fortalecer acuerdos dentro del Mercosur y con Chile, y no olvidarse de insistir con China para al menos equilibrar la balanza comercial, hoy deficitaria.

Habrá que esperar para ver cómo se acomodan las fichas en el nuevo tablero mundial. Mientras tanto, no hay que dormirse en los laureles.