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cristina human camp cba

by • 19 mayo, 2015 • Destacados, Management y EmprendedurismoComments (2)1459

Un coach por aquí, por favor.

FUENTE: CRONISTA.COM

Cada vez más, los responsables del sector asegurador recurren a procesos y técnicas introspectivas que les permiten optimizar su gestión y la empatía con sus equipos de trabajo. En qué beneficia a los máximos ejecutivos y cómo puede ayudar a los productores.

Una clienta, directora General de una aseguradora, pasó por un proceso de coaching. Su marido habló de la mayor transformación en su mujer en 25 años: recuperó la capacidad de dar y recibir afecto. Ella dijo que aumentó la cantidad de personas que van a su oficina a pedirle consejos y que el mayor cambio lo ve en las juntas: hace un año duraban tres horas, de las cuales ella hablaba el 90% del tiempo. Ahora, duran una hora y ella escucha debates de sus gerentes. Esto aumentó la productividad, la integración del equipo y el bienestar general”, comenta la consultora mexicana Laura Fierro Evans, fundadora de Hagakure, que brinda certificaciones internas en competencias de coaching para ejecutivos y, hoy, trabaja en un proyecto con una aseguradora con ejecutivos de toda la región.
El mundo empresarial, del que el rubro asegurador no está exento, vive un cambio de paradigma y plantea la necesidad de desarrollar una nueva generación de líderes. “El coaching y la inteligencia emocional se centran en formar líderes con capacidades de identificarse en el otro y de propulsar la eficiencia de un equipo de alto desempeño”, dice Cristina Schwander, cofundadora de Universidad Siglo 21 y directora de la Diplomatura en Liderazgo Coach e Inteligencia Emocional.
“Una empresa es una red de conversaciones, una red nerviosa emocional y una red de personas. Su sistema respecto a la vinculación humana incide en sus resultados”, agrega Schwander. En este sentido, en la formación de un líder, intervienen cuatro factores que intervienen: el autoconocimiento, la autogestión, la conciencia social y la gestión de relaciones.
Aunque el asegurador es tradicionalmente más rígido, como cualquier negocio, está formado por personas. “Estas llevan adelante las relaciones entre colegas, con clientes, los proveedores y el mundo exterior. No importa qué tan variable, mutable o rígida es la actividad, está en juego la posibilidad de que las personas traigan su mejor expresión para su beneficio y el de otros”, explica Martín Shaw, socio fundador de Despertando líderes y coach ontológico.
“Según Manchester Inc., el retorno de inversión por el coaching es de casi seis veces la inversión realizada. A su vez, la revista Public Personnel Management cita un informe que indica que la formación sola contribuía a incrementar la productividad un 22%, mientras que la combinada con coaching incrementaba dicha productividad un 88%”, refiere Schwander. Y hay más: “Un estudio sobre las firmas del Fortune 500 señala que entre el 21% y el 40% usaba executive coaching para desarrollar el liderazgo de sus ejecutivos”, agrega.

Encontrarse a uno mismo

Es importante diferenciar el coaching de una consultoría (no va a recibir consejos) y de una terapia (no se centrará en el pasado). “El coaching parte de que el cliente se haga responsable de su vida y sus resultados y se comprometa consigo mismo”, dice Fierro Evans.
El coaching se trabaja según la necesidad de cada cliente. En general, los grandes problemas están en la comunicación, la resolución de conflictos, la confianza y el trabajo en equipo. Pero esto es solo la superficie del problema. Si bien se puede operar y brindar técnicas para mejorar eso, el cambio está escalones más abajo, en el interior de cada persona: sus creencias, modelos mentales, sus intereses, valores, en cómo se relaciona con sus propias emociones. “En el caso de productores y vendedores de pólizas se trabaja más la escucha profunda, la empatía. Es clave entender a otro ser humano para saber qué necesita y no venderle lo que nosotros queremos que compre (sea porque tiene más comisión o porque es un producto nuevo). Satisfacer necesidades, estar al servicio, esos son espacios perdidos entre los vendedores que en general van al cliente a sacar algo de él y no tanto a darle lo que necesita”, comenta Shaw.
A medida que el cliente va dándose cuenta de qué tipo de jugador, “va siendo más consciente de qué fuerza, impulso o energía interna quiere usar para ganar en cualquier batalla sin tener que combatir”, explica Fierro Evans.
“El coaching y la inteligencia emocional permiten tener una visión más amplia de la firma, mejorar las conversaciones y lograr más bienestar. Ayuda a que las organizaciones sean más autónomas, emponderando a los colaboradores para que puedan ser más eficientes”, reconoce Schwander.
Shaw agrega: “Mejoran los niveles de comunicación, resultados, calidad de vida, relación con los otros y aprendizaje. También, las habilidades de liderazgo para gerenciar, disolver y destrabar conflictos humanos, se aprende a escuchar y a entender al otro. Aprenden a cerrar acuerdos efectivos, construyen y generan confianza en las competencias interpersonales para expandir la motivación necesaria en los empleados”.
L.M.

 

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2 Responses to Un coach por aquí, por favor.

  1. ricardo dice:

    quisiera tener informacion de coaching.

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