El impacto de las Tecnologías de la Información y la Comunicación en nuestras vidas cotidianas trae consigo la necesidad de reconfigurar las prácticas educativas, que hoy ya no pueden pensarse por fuera de la era digital. Los simuladores son una de las herramientas más vanguardistas para los procesos de enseñanza-aprendizaje.

Los simuladores son dispositivos, por lo general informáticos, que permiten la reproducción de un sistema. Muchos de ellos recrean sensaciones y/o experiencias que pueden llegar a ocurrir en la realidad. Aplicados a la educación, son una de las herramientas de mayor vanguardia y actualización académica acorde al avance de la tecnología.

La era digital a la que todos asistimos, donde las nuevas tecnologías forman parte de nuestras vidas desde el momento en que despertamos hasta que finalizamos el día, repercute necesariamente en lo que ocurre dentro de las aulas.

Todos los indicadores dejan en evidencia que las formas tradicionales de enseñanza ya no se corresponden al 100% con las necesidades de los estudiantes de hoy.

En el ámbito educativo, los simuladores permiten la formación de conceptos y la construcción de conocimientos, así como su aplicación a contextos a los que los estudiantes generalmente no pueden acceder desde un aula. Esta sustitución de situaciones reales por otras creadas artificialmente, permite generar habilidades y conocimientos que luego se pueden trasladar a la vida real.

Con los simuladores educativos, la teoría y la práctica se convierten en realidad, y la evolución de la educación en términos tecnológicos se hace posible.

Para la investigadora estadounidense Sherry Turkle, la “cultura” de la simulación es inherente al uso de las computadoras y de Internet, donde la relación que las personas mantenemos con los objetos simulados en la pantalla de la computadora o el celular es cada vez más parecida a la que mantenemos con los objetos de la vida real. “Esto nos lleva a que no tengamos el más mínimo sentido de irrealidad en nuestras relaciones con los objetos y personas, pues en la cultura de la simulación, lo real y lo virtual dejan de funcionar como simples dicotomías para articularse y mezclarse de forma compleja”, señala la especialista.

Entre algunas de las ventajas de la aplicación de simuladores a la educación, se destaca el aprendizaje por descubrimiento, la demostración de la teoría a través de realidades virtuales, la ejercitación de los alumnos dando prioridad a los procesos individuales de aprendizaje, y la reproducción de experiencias una cantidad ilimitada de veces, permitiendo que los estudiantes reaccionen con los simuladores como lo harían en la vida real. Además, estos dispositivos fomentan la creatividad, el trabajo en equipo, ahorran tiempo y dinero, y facilitan la autoevaluación[i].

En la mayoría de las universidades argentinas la educación aún no cuenta con los últimos avances en tecnología como puede ocurrir en instituciones de otros países. Aún así, el mundo viaja en esta dirección y la aplicación de simuladores es un norte a seguir para el contexto de la educación.

 

Algunas de las investigaciones sobre el tema recuperan experiencias donde los simuladores son aplicados a ámbitos como la ingeniería, medicina y el diseño. Los laboratorios de física, por ejemplo, toman en cuenta las limitaciones reales de los laboratorios, como el aprovechamiento del tiempo, los costos de instrumentación y los gastos de operación, la falta de personal y la disponibilidad del laboratorio en horarios diferentes al de las oficinas. En el ámbito de la medicina, los últimos avances han puesto a disposición tecnologías que permiten la reproducción de eventos clínicos con gran fidelidad y la participación de alumnos de forma realista y significativa[ii].

 

Experimenta 21: el primer edificio con la tecnología al servicio de la educación

La creación de Experimenta 21 en el Campus Universitario de la Universidad Siglo 21 marcó un hito en cuanto a la aplicación de ciencia, innovación y tecnología en materia de educación superior. Nacido como un centro de vanguardia para el aprendizaje experiencial, a través de sus once pisos equipados con infraestructura tecnológica este edificio permite que miles de estudiantes aprendan a través de equipos de realidad virtual, aulas 3D y 4D, simuladores de negocios y bolsa de valores, salas de audiencias y espacios donde se desarrollan dinámicas interactivas para aprender a través de la tecnología.

El mundo requiere profesionales innovadores, preparados para los desafíos de hoy, y para eso una educación innovadora y mediada por la tecnología se vuelve clave.

Por eso es necesario cuestionar los modos tradicionales de la educación que funcionaban a la perfección hace treinta años, pero que ya no se corresponden con la realidad de hoy. La evolución tecnológica llegó para reinventarnos.

 

[i] Cavero, J; Costas, J (2016) La utilización de simuladores para la formación de los alumnos. Prisma Social.

[ii] Gelves, C (2010). Uso de simuladores como recurso digital para la transferencia de conocimiento.