Por María Laura Moreno. Bióloga, Doctora en Ciencias Biológicas y docente de la Licenciatura en Ambiente y Energías Renovables.

A lo largo del año existen distintas fechas conmemorativas que resultan ser una buena oportunidad para reflexionar. Precisamente, este 29 de agosto se celebra en nuestro país el Día del Árbol. Esta fecha fue originalmente propuesta por el Dr. Estanislao Zeballos, gran intelectual de la década del 80, que tenía como objetivo concientizar a la población acerca de la necesidad de proteger superficies arboladas, así como también diseñar distintas estrategias a fin de plantar árboles en diferentes lugares de las ciudades.

Cuándo pensamos en la ciudad de Córdoba ¿qué sensaciones percibimos? ¿Estrés? ¿Contaminación? Sí en cambio imaginamos estar paseando en las sierras de Córdoba, ¿qué sensaciones percibiríamos? ¿Tranquilidad? Estas reflexiones nos llevan preguntarnos: ¿Es posible pensar a la ciudad de Córdoba más sostenible? ¿Qué estrategias podemos llevar a cabo para aumentar el arbolado urbano?

Recientemente un estudio encargado por la Municipalidad de Córdoba, y llevada a cabo por la Facultad de Ciencias Agropecuarias (UNC) en el centro y 6 barrios de la ciudad, detectó que falta un cuarto de árboles en las veredas y en los espacios verdes (La Voz del Interior, 2018).

Esta falta de árboles en las veredas puede ser síntomas de una ciudad poco saludable. Tener un buen arbolado en la ciudad ayudaría a enfriar el aire, reduciendo así el efecto de “isla de calor” urbano.  A su vez, los árboles pueden ayudar a disminuir la contaminación al absorber CO2 y otras partículas contaminantes. Este estudio también se detectó que algunas de las especies censadas son poco favorables para el arbolado urbano. Entre ellas, podemos mencionar el Olmo (Ulmus minor) y el Siempreverde (Ligustrum lucidum), la primera debido a que ocasiona muchos problemas fitosanitarios y la segunda debido a que es una especie muy invasora. Resultados de este censo, también evidencian la falta de especies nativas en el arbolado urbano.

Por ese motivo, la Municipalidad de Córdoba desarrolló un Plan Forestal Urbano, con el objetivo de recuperar la calidad ambiental y lograr una ciudad más sustentable. La incorporación de especies nativas en el arbolado urbano tiene múltiples beneficios. En general, son especies que se adaptan mejor a las condiciones climáticas (soportando más eficientemente vientos y tormentas), además de poseer un sistema de raíces que provocan menos daños a las veredas.

A su vez, muchas de las especies nativas ofrecen distintos recursos, atrayendo de esta manera, a diversas especies de insectos o aves nativas, permitiendo así sostener la biodiversidad original que la urbanización reemplazó. Por ejemplo, el molle de beber (Lithraea molleoides) es una especie recomendada para veredas muy grandes (4, 50 m), cuyos frutos son dispersados por algunas especies de aves silvestres como el carpintero real, el benteveo, entre otras. Por otra parte, el manzano del campo (Ruprechtia apetala), es una especie recomendada para veredas pequeñas (hasta 2,50 m), y sus flores pueden ser visitadas por una variedad de insectos.

Es evidente que lograr una ciudad más sostenible y con mayor calidad ambiental es posible. Pero para lograr esto, como ciudadanos debemos tomar un rol más activo y comprometido. Con pequeñas acciones, como la rápida detección cuando faltan árboles en nuestras veredas y la elección de especies de árboles nativos para veredas y jardines, nos acercamos a lograr este objetivo.