Maestros multimediales, médicos tech y líderes colaborativos. El pulso de una generación que en el corto plazo será la fuerza laboral más importante del mundo. El Docente y Tutor de Siglo 21 Jorge Fantín opina sobre el proceso de aprendizaje en este artículo de Revista Nueva. 

En algún rincón del país, un docente esta subiendo a su iCloud los contenidos con que los alumnos trabajarán durante la semana. En apenas unos segundos, esos niños los descargan para visualizarlos en sus pantallas. Este auténtico ida y vuelta entre un profesor de la Generación T basta como instantánea para olfatear la etapa que se viene.

Los expertos en los pormenores de cada grupo etario anticipan un giro casi paradigmático: en el transcurso de la próxima década, los millennials serán quienes manejen el mundo… y lo pondrán de cabeza. Según los datos de la US Bureau of Labor Statistics, el departamento que recopila estadísticas laborales en Estados Unidos, en solo dos años, los nacidos entre principios de los ochenta y fines de los noventa representarán el 50% de la fuerza laboral. Y en 2030 esa cifra llegará al 75%.

“Los millennials compondrán la fuerza laboral más numerosa hasta el momento. Serán noventa millones de personas que trabajaran en diversos rubros, superando en un 50% a su antecesora, la Generación X.”

Así lo asegura Juliana Rodríguez, el frente de Talent Strategy de Mercer, consultora internacional especializada en recursos humanos.

En este escenario renovado, el “monopolio” se quedará en manos de una camada que creció al ritmo de la tecnología, que valora los contextos colaborativos, que es escéptica frente a las jerarquías y que persigue un mayor equilibrio entre la vida personal y la profesional. De allí, de su casualidad resolutiva y de su culto a la sustentabilidad, nacerán las trazas del nuevo mapa social. “Los millennials plantean un cambio definitivo en el modo de trabajar, pero, paralelamente, en la mentalidad de la sociedad completa. O sea, en cómo se piensa y en cómo se buscan resultados”  sentencia el mexicano Ignacio Vizcaíno, director de la firma de soluciones tecnológicas CresCloud.

El flamante modelo se avizora firme y sostenido en el tiempo, dado que estamos frente a hombres y mujeres que anhelan timonear el barco a largo plazo: de acuerdo con el estudio Healthy, Wealthy & Work-Wise, realizado por doce países por la firma Mercer, el 71 % de estos jóvenes espera seguir trabajando en su vejez. ¿El motivo? Mantener intacta su preciada calidad de vida. No diga que no se lo advertimos: habrá millennials para rato.

Maestros y médicos milénicos

Hojear los matutinos y las revistas sería suficiente para hacer una rápida radiografía de quienes hoy ostentan aproximadamente entre 18 y 38 años. Mucho se escribió sobre la cuadrilla que trocará el horario de oficina por las tareas remotas, apostando por prácticas como el crowdfunding y el crowdsourcing (mecanismos colaborativos de financiación y trabajo, respectivamente), dando a luz a empresas más creativas, y surfeando una rotación laboral sin antecedentes. Pero poco se reflexiono sobre lo que pasará, por ejemplo, con áreas tan influyentes como la docencia o la salud.

“Veo con optimismo la inserción laboral de esta generación en las escuelas y universidades. Se trata de una enorme oportunidad para potenciar a un alumnado que, hasta ahora, se vinculó con docentes que no podían entenderlos– opina Jorge Fantín, director de la maestría Administración de Negocios y Aplicaciones Tecnológicas en la Empresa, en la Universidad Siglo 21. Si consideramos que el proceso de aprendizaje es mejor cuanto menor es la brecha cultural y generacional entre quienes participan de él, un docente criado en un entorno digital funcionará muy bien frente a alumnos post millennials”

En cuanto a su futuro perfil como educadores, Gonzalo Rossi, CEO de la consultora Whalecom, intuye que los maestros de esta época serán mucho menos dogmáticos: “Como nativos digitales, asimilaron desde muy pequeños no creer ni escuchar una sola campana. Y, en muchos casos, la fórmula de aprender del siglo XX les terminó resultando incómoda. Por eso, serán más facilitadores que docentes, incentivando al alumnado a discernir entre toda la información disponible, y alentando a la discusión y la interpretación. Y tendrán una gran aliada: las  neurociencias”.

Desde el Proyecto Educación y Nuevas Tecnologias (PENT) de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), ponen el foco en el original esquema de enseñanza que asumirán los millennials. “Trasladaran sus aprendizajes empíricos a través de materiales hipermediales, con narrativas transmedia, intercambio por redes y estrategias de trabajo colaborativo”, dice Fabio Tarasow, uno de los coordinadores del PENT. Para ser efectivas,estas mecánicas requerirán una capacitación exhaustiva y el uso de la gamificación.

Estudios recientes arrojaron que la tecnología interviene en un 75% en el quehacer docente. “Esto nos conduce a reconfigurar los formatos tradicionales para completarlos con otros y fomentar habilidades como los ‘multiroles’, el networking, el pensamiento crítico y el espíritu emprendedor”, afirma Rodríguez, desde Mercer.

Adictos al feedback

El verbo fidelizar es una de las cartas de presentación de los millennials. En su era, es casi inviable comprar, vender o publicitar sin tener en cuenta las valoraciones de los usuarios. “En algunos ámbitos ,como el turismo, la opinión del otro de volvió fundamental para elegir un producto. Las marcas ya no están consiguiendo llegar al cliente con publicidad tradicional, sino a través de influencers”, dice Mónica Trech, coordinadora del PENT de FLACSO.

Juliana Rodríguez, líder de Talent Strategy de Mercer, se suma al debate: “Hay un giro en los modos de consumo, ya que los jóvenes rechazan los  hábitos masivos y se sumergen en una filosofía de economías compartidas. La plataforma Airbnb es una clara demostración de este auge”.

*Por Revista Nueva