Por Roberto Benedetti. Tutor de la Licenciatura en Diseño y Animación Digital de la Universidad Siglo 21.

A diferencia del cine de acción real, el cine de animación ofrece libertades visuales que de otra manera sería imposible de alcanzar. Esto también representa una gran responsabilidad para el realizador, porque pocas cosas son más aterradoras para un artista que la capacidad de crear sin límites. Es sabido que las limitaciones creativas son estimulantes reglas de juego al momento de crear una obra. Pero, ¿quién pone las reglas del juego cuando se trata de cine de animación? El cine en sí mismo se rige por algo llamado “lenguaje audiovisual”.

En los círculos académicos, habitualmente nos referimos a la expresión “lenguaje audiovisual” como un conjunto de normas que hacen posible la comunicación a través de imágenes y sonidos. Y aunque esto es correcto, enfocarnos exclusivamente en esta definición puede conducirnos a cometer el grave error de olvidar la otra cara del lenguaje audiovisual: su potencial semiótico.

La semiología es la ciencia que estudia el fenómeno de la semiosis, es decir, aquella instancia donde una determinada cosa tiene un determinado significado para una determinada persona. Esto convierte a cada persona en un portador de sentido, lo que algunos autores denominan intérprete. De esta manera podemos estudiar la poesía, por ejemplo, una expresión artística en la que la palabra “queso” puede utilizarse para referirse a la luna, generando en el lector una percepción mucho más profunda del astro.

Es por eso que podríamos considerar el cine de animación como la posibilidad de hacer poesía visual en su máxima expresión, alejándonos por completo de cualquier limitación que nos pueda representar una cámara cinematográfica.

¿Y en donde podríamos encontrar cine de animación con semejante profundidad? Sería fácil buscarlo en muestras de cine, galerías de arte, exposiciones itinerantes. Pero, ¿qué tal si se encuentra en las grandes películas de animación que todos conocemos? ¿será que “Wall-E” refleja un aspecto de la humanidad que ningún estudio antropológico nos pudo demostrar? ¿o “Intensamente” puede enseñarnos algo sobre psicología que Freud jamás pudo escribir en sus libros?