Por Lic. Gastón Utrera. Profesor de la Maestría en Administración de Empresas (MBA) de la Universidad Siglo 21.

En algunos países, como Suecia, el dinero en efectivo es cada vez menos utilizado para las transacciones habituales. En otros, como Estados Unidos, se discute si tiene sentido reducir la denominación de sus billetes para reducir la economía en negro.

En todo el mundo, empresas tecnológicas encuentran oportunidades de negocios en el mercado bancario, sector al que perciben demasiado regulado, demasiado lento para adoptar innovaciones disruptivas y demasiado caro.

Y BITCOIN llama la atención de todo el mundo.

¿Cómo analizar qué impactos económicos pueden tener las innovaciones tecnológicas aplicadas a las finanzas? Algunas claves para el análisis:

CLAVE 1. El dinero en efectivo puede desaparecer.

El dinero en efectivo todavía no está desapareciendo en la mayor parte del mundo, pero ya comenzó a desaparecer en algunos países.

Suecia es interesante. El gráfico 1 muestra cómo redujo en más del 40%, entre 2012 y 2016, el número de extracciones de dinero en efectivo de cajeros automáticos, así como el monto de dichas extracciones. El dinero en efectivo comienza a ser utilizado cada vez menos para las transacciones habituales: en 2010, casi el 100% de las personas había utilizado durante el último mes dinero en efectivo; en 2016, el porcentaje se había reducido al 80%. Una aplicación desarrollada por los bancos suecos, App Swish, que no existía en 2012, fue utilizada durante el mes previo a la encuesta (2016) por más del 50% de las personas para realizar pagos electrónicos en lugar de utilizar dinero en efectivo.

 

Gráfico 1

Lo que ocurre en Suecia puede ser una especie de muestra sobre el futuro del dinero en el mundo.

 

CLAVE 2. Reducir el uso de efectivo puede contribuir a reducir la economía en negro.

La economía en negro es un fenómeno universal, impulsado en algunos países por elevados niveles de presión tributaria, y en otros por el peso de actividades ilegales, incluyendo actividades terroristas. El gráfico 2 muestra estimaciones recientes sobre evolución de la economía en negro en un grupo de países desde 1991.

Dificultar el uso de dinero en efectivo es una de las estrategias para luchar contra la economía en negro, por la necesidad de las actividades en negro de usar dinero en efectivo para no dejar rastros. Reducir la denominación de los billetes es entonces una forma de hacerlo. Kenneth Rogoff hace una rigurosa argumentación a favor de esta estrategia. Implica, complementariamente, promover el uso de medios de pago electrónicos[1].

 

Gráfico 2

 

Esto último viene intentando el CRA, promoviendo la innovación en medios electrónicos de pagos, y hasta la creación de bancos 100% digitales.

 

CLAVE 3. El dinero digital podría ayudar a resolver el problema de la “trampa de liquidez”.

Cuando las tasas de interés son altas, como durante 2006 en Estados Unidos (ver gráfico 3), la política monetaria expansiva funciona de la siguiente manera: el Banco Central emite dinero; se genera un exceso de dinero que incentiva a las personas a buscar alternativas financieras más rentables; se utiliza entonces el dinero sobrante para comprar activos financieros, como títulos públicos; los precios de los títulos públicos suben, y por lo tanto sus rendimientos bajan; bajan entonces las tasas de interés; y con menores tasas de interés, aumentan el consumo y la inversión.

Pero cuando las tasas de interés son bajas, como entre 2009 y 2015 (ver nuevamente el gráfico 3), la política monetaria ya no funciona: el Banco Central emite dinero; se genera un exceso de dinero que incentiva a las personas a buscar alternativas financieras más rentables; con tasas de interés prácticamente nulas, ningún activo financiero resulta más atractivo que guardarse el dinero en efectivo (a igualdad de interés, en este caso nulo, mejor tener liquidez); si las personas se quedan con el excedente de dinero guardado en sus bolsillos, no baja ninguna tasa de interés, y por lo tanto no aumentan ni el consumo ni la inversión.

 

Gráfico 3

Con esta “trampa de liquidez”, que generalmente ocurre en contextos recesivos, los bancos centrales se quedan sin “municiones”. A menos que pudieran lograr tasas de interés negativas.

Con dinero en efectivo, las tasas de interés negativas no son posibles, porque todo el mundo preferiría el dinero en efectivo (genera una tasa de interés nula). Pero con dinero digital, podría establecerse una remuneración negativa (es decir, un descuento) en cada cuenta que tenga saldo de moneda digital. Esta tasa de interés negativa estimularía el consumo y la inversión, escapando así de la trampa de liquidez.

Muy discutible desde el punto de vistos ético y político, pero muy estimulante para pensar la macroeconomía con monedas digitales, abriendo posibilidades impensadas hasta ahora[2]. No es casualidad que importantes bancos centrales, como el Banco de Inglaterra, estén evaluando la emisión de sus propias monedas digitales[3].

 

CLAVE 4. La intermediación financiera es ineficiente en el mundo, y más en Argentina.

Existe cierta percepción de que los bancos son entidades que no han innovado todo lo que podrían, en parte por tratarse de un sector muy regulado, y tal vez en parte por cierto conservadurismo propio del sector[4].

De cualquier manera, lo cierto es que la irrupción de las fintech está mostrando que es posible bajar costos de intermediación financiera, lo que podría beneficiar a ahorristas, que podrían recibir mayores tasas de interés por sus ahorros, y a tomadores de créditos, que podrían pagar tasas de interés más bajas, aunque no necesariamente a los bancos tradicionales, porque la mayor competencia los obligaría a innovar para no perder participación de mercado.

La oportunidad para nuevos jugadores es tal vez más marcada en Argentina, ya que aquí los costos de intermediación son más altos que en el resto de la región. Mientras en Chile, Colombia y Perú, los gastos de administración de los bancos comerciales equivalen al 5.3% del stock de préstamos, en Argentina equivalen al 14.2% de los préstamos.

No es causalidad que estén apareciendo cada vez más competidores, algunos provenientes de otros sectores (Mercado Libre) y otros provenientes del mismo sector, pero con un formato y modelo de negocios 100% digital (Wanap).

 

CLAVE 5. BITCOIN y otras criptomonedas.

La gran innovación de la última década han sido las criptomonedas como BITCOIN, la más famosa de todas, aunque no la única.

BITCOIN ha sido muy exitosa, durante los últimos años, como activo financiero, pero no como moneda, por su elevada volatilidad (el gráfico 4, compara los porcentajes de variación diaria de la cotización en dólares de BITCOIN versus la cotización en dólares del euro).

 

Gráfico 4

Pero lo más importante de BITCOIN es su plataforma tecnológica, la Blockchain. Se trata de una especie de base de registros contables totalmente abierta, replicada en cada una de las computadoras involucradas en la resolución de algoritmos matemáticos que encadenan en bloques toda la información histórica de un modo tal que no es posible modificar nada hacia atrás. Implica una innovación disruptiva, que permite operaciones financieras sin que existan entidades que centralicen la información[5].

Podría dar lugar a la creación de monedas digitales soberanas, a la drástica reducción del uso de dinero en efectivo, y hasta la resolución de problemas de política económica como los implícitos en la “trampa de liquidez”. También podría bajar drásticamente los costos y los tiempos de ejecución de operaciones financieras, incluso entre países, entre otros efectos.

Para los emprendedores argentinos estas tendencias pueden implicar grandes oportunidades.

A fin de cuentas, una economía relativamente pequeña, pero con personas muy atentas a las cuestiones financieras, puede resultar un buen laboratorio para explorar innovaciones financieras escalables luego al resto del mundo.

 

 


[1] Rogoff, Kenneth (2016): The Curse of Cash. How large-denomination bills aid crime and tax evasion and constrain monetary policy. Princeton University Press.

[2] Para más detalles sobre los impactos macroeconómicos de las monedas digitales, ver:

Bordo, Michael D. and Andrew T. Levin (2017): “Central Bank digital currency and the future of monetary policy”, Working Paper 23711, National Bureau of Economic Research.

Goldfarb, Avi and Catherine Tucker (2017): “Digital Economics”, Working Paper 23684, National Bureau of Economic Research.

Raskin, Max and David Yermack (2016): “Digital currencies, decentralized ledgers, and the future of Central Banking”, Working Paper 22238, National Bureau of Economic Research.

[3] Barrdear, John and Michael Kumhof (2016): “The macroeconomics of central bank issued digital currencies”, Staff Working Paper No.605, Bank of England.

[4] Para más detalles, ver: Philippon, Thomas (2016): “The Fintech opportunity”, Working Paper 22476, National Bureau of Economic Research.

[5] Para más detalles, ver:

Antonopoulos, Andreas M. (2017): Mastering Bitcoin. Programming the open Blockchain, O’Reilly Media.

Narayanan, Arvind, Joseph Bonneau, Edward Felten, Andrew Miller and Steven Goldfeder (2016): Bitcoin and Cryptocurrency Technologies, Princeton University Press, first draft.

Tapscott, Don and Alex Tapscott (2016): Blockchain Revolution. How the Technology behind Bitcoin is changing money, business, and the world. Penguin Random House.