Matías Sebely es director de “Comida por un dólar”, un emprendimiento de comidas nutritivas en paquetes sellados que duran hasta 20 años. Desde los 23 dirige el hospital público Samic en Misiones, hecho por el cual fue distinguido con el récord Guinness.  

La historia de Matías Sebely es inspiradora para todo aquel que lo conoce. Desde los 23 años se desempeña en el hospital público Samic, en Misiones, a donde llegó por la mera vocación de ayudar a los demás, un deseo que lo acompaña desde toda su vida. Por ser el director más joven de un hospital recibió el récord Guinness. Además, es director del proyecto “Comida por un dólar” -donde produce comidas empaquetadas bajo el mismo proceso de producción de la comida de los astronautas- y abogado por la Universidad Siglo 21. Su trabajo final de grado se trató sobre la salud pública de los inmigrantes.

Siempre me gustó poder colaborar y ayudar a los demás. Me parece que la salud es importante y creo que he podido aportar algunas cosas para mejorar el sistema”, dice.

Matías es de Misiones y su acercamiento al hospital Samic, en Leandro Alem, comenzó a través de la Asociación Cooperadora. Matías era un vecino con muchas ganas de colaborar y hacer algo para mejorar la grave situación sanitaria del lugar, hecho por el cual fue designado presidente. Junto a la comunidad del hospital, Matías se propuso un objetivo muy grande: culminar el pabellón materno- infantil, que era la principal queja de los vecinos ya que la obra había iniciado en 1990 y en 1991 ya había sido abandonada. Se trataba de un ala neonatal, pediátrica y de ginecología absolutamente nueva. “Era un elefante blanco de tres pisos y más de 200 mts2”, explica Matías. Al casi culminarlo con éxito, el gobierno le propuso coadministrar el hospital con la cooperadora, por lo que Matías fue designado Director Ejecutivo de la institución.

Para el joven trabajar en un hospital de estas características es una tarea compleja.

“Siempre hay cuestiones a resolver, hay que coordinar en equipo muchísimas cosas. Vemos el dolor y la ansiedad de los pacientes y familiares, y eso hay que tenerlo como parte de uno. No es una tarea fácil la administración”.

Récord Guinness por su juventud al frente de un hospital

Matías fue distinguido con este récord mundial casi de casualidad. Sucedió en 2015, cuando dialogaba junto a sus amigos en una peña sobre cómo conseguir fondos y herramientas para el hospital Samic. Se les había ocurrido realizar un evento para recaudar fondos, cuando uno de ellos se percató de que Matías podía ser récord Guinness por su corta edad y su responsabilidad al frente del hospital. Rápidamente, su amigo se contactó con la organización, quienes no tardaron en responderle que aún no tenían registro de una persona tan joven con semejante responsabilidad. Con esta noticia histórica, los jóvenes siguieron trabajando en la obtención de fondos y llegaron a conseguir un millón de pesos en donaciones, lo que les permitió acceder a reformas edilicias y nuevas maquinarias médicas para la institución.

 

Una carrera profesional con foco en la salud pública

Matías estudió Abogacía en la Universidad Siglo 21 desde Misiones. En 2012 era uno de los primeros inscriptos a la carrera, la cual recuerda haber cursado con mucho sacrificio.

“Al principio me costó mucho hasta que le pude agarrar la mano con las actividades, la familia, el trabajo en el hospital y mis emprendimientos. Se hizo complejo pero la dedicación y el esfuerzo tienen sus frutos y pude culminar la carrera, cosa que me enorgullece mucho” señala el joven.

Su trabajo final de grado fue sobre el derecho a la salud pública de los inmigrantes, una población que Matías conoce por su experiencia en el hospital. “Misiones está en una zona de frontera con Brasil y Paraguay y es muy normal ver extranjeros en nuestros hospitales”, señala. Este conocimiento sobre el tema lo llevó a elegir trabajar en un proyecto de investigación sobre la salud pública argentina comparada con legislaciones de países como España, México, Colombia, entre otros.

Con el mismo objetivo de pensar en los demás, Matías fue uno de los creadores del proyecto “Comida por un dólar”, un emprendimiento que nació en 2015 junto a un agricultor.

Los jóvenes comenzaron a evaluar la idea de hacer comida que pudiera satisfacer de manera urgente y permanente las grandes necesidades alimenticias y nutricionales que existen en el mundo, y que -al mismo tiempo- se pudiera mantener en el tiempo conservando sus nutrientes.

“Comida por un dólar” es hoy un proyecto decomidas nutritivas de sabor casero, que pueden durar hasta 20 años y mantienen sus nutrientes, sabor y aroma a través de la liofilización, el mismo proceso de producción que requiere la comida para los astronautas. Actualmente, Matías se desempeña como director de la empresa y se dedica a la comercialización de estos productos que se venden en pequeños paquetes individuales por el precio de un dólar.

Matías recuerda su experiencia profesional y universitaria y destaca a la disciplina como algo necesario para el logro de sus metas.

“La facultad me dio mucho de eso. La disciplina y la constancia son lo único que te van a permitir lograr el objetivo y aunque salga mal hay que volver a intentar, estudiar, mejorar, dedicar más tiempo y avanzar”.