Como parte del Congreso Innova Educa 2019, el Dr. Claudio Waisburg compartió algunas de las claves sobre la neuroplasticidad y la importancia de la motivación y el estímulo cerebral a la hora de la enseñanza en las aulas.

¿Qué es la neuroplasticidad y cómo se relaciona con el proceso de aprendizaje?

Para el doctor Claudio Waisburg, jefe de Neurología Infantojuvenil de INECO y del Instituto de Neurociencias de Fundación Favaloro, entender cómo funciona el cerebro es importante para comprender el crecimiento de los seres humanos y la motivación que se necesita al momento de adquirir conocimiento.

El especialista formó parte del Congreso Innova Educa 2019 de Universidad Siglo 21, donde compartió algunas de las premisas más importantes para repensar el desafío que enfrentan los docentes frente a las generaciones de hoy y del futuro, en un contexto de cambio en las dinámicas de comunicación relacionadas a la tecnología.

De la jornada también participaron expertos y referentes de la educación que compartieron miradas, experiencias y didácticas innovadoras, favoreciendo un espacio de reflexión y construcción en torno a los desafíos que enfrenta el rol docente del siglo XXI.

“Cada docente tiene un rol importante en la neuroarquitectura y en la conformación del cerebro que las personas tendrán a lo largo del tiempo. Y para esto, hay que entender al cerebro como un músculo”, dice Waisburg.

Para el experto, entender el neurodesarrollo es importante para comprender que cuando nacemos nuestro cerebro se encuentra inmaduro, por lo que todo el crecimiento, la conformación de la corteza cerebral y los zurcos son etapas que se forman a lo largo de la vida, donde todo depende del afuera. “Cuando nacemos estamos vacíos”, advierte.

Para el especialista, se necesita genética, estímulo y la combinación adecuada de un entorno enriquecido para que cuando “uno viene de fábrica” pueda sacar la mejor versión posible en el contexto en el que se encuentre. “También las personas más grandes necesitan de un estímulo constante y cotidiano”, y ahí radica la importancia
del rol del docente primario, secundario y universitario.

Aunque es evidente que en nuestra actualidad los modos de comunicación se vieron profundamente atravesados por la irrupción de la tecnología y la difusión de las barreras entre lo virtual y lo real, “estar frente a otra persona es un estímulo muy importante que no reemplaza a la tecnología”, dice Waisburg, y este punto –para el especialista- es importante al momento de pensar el aprendizaje en las aulas.

Entonces, ¿a qué hace alusión la neuroplasticidad? Al crecimiento de interconexiones neuronales, algo que depende de la experiencia y los estímulos, factores que modifican la conciencia.

“Neuroplasticidad es la expresión del entorno y de la experiencia en nuestra corteza cerebral”, explica Waisburg. De acuerdo a la mirada del experto, en la última década la neurociencia evolucionó mucho y crecieron sustancialmente los estudios que hoy permiten ver cómo funciona nuestro cerebro.

“No hay aprendizaje sin motivación y hoy los paradigmas cambiaron, hay más horizontalidad. Tiene que estar motivado quien enseña, para que esté motivado quien aprende. La motivación es quien ayuda a la consolidación de la memoria”, explica.

“Los paradigmas de aprendizaje cambiaron”

Para Claudio Waisburg, tener en cuenta esta mirada médica del cuerpo humano es importante para comprender cómo opera nuestro cerebro en el momento del aprendizaje. Que los docentes estén al tanto de cómo funciona la educación emocional es un punto clave dentro de los desafíos en las formas de aprender de hoy.

Según el especialista, los docentes deben comprender que “lo que se transmite a lo largo de la educación es cómo  no forma seres que puedan ser autónomos e independientes y puedan valerse por sí mismos en la vida diaria. Cuando un profesor genera un estímulo adecuado, estamos generando un cambio para la educación”.

En este marco, tener en cuenta que el cerebro se interconecta con las emociones y con el espacio físico es importante, ya que no todos aprehenden el afuera de manera idéntica.

“Si tenemos un grupo de 30 alumnos, debemos pensar que a algunos tendremos que hacerles un doble clic y que a veces necesitamos ayuda para despertar la atención”, explica el neurólogo.

Según su postura, que también coincide con uno de los valores más importantes de Siglo 21, los paradigmas del aprendizaje cambiaron: hoy la información está al alcance de todos y tenemos que utilizar la tecnología para motivar la búsqueda de cierta información y redirigirla. “Necesitamos crear un marco de creatividad para que el otro se enganche”, señala.

Para Waisburg, las nuevas generaciones tienen otras formas e intereses sobre los que los docentes deben estimular esa neuroplasticidad: “El aprendizaje se optimiza cuando el estudiante es un protagonista activo y se aprende actuando. Debemos pensar en cómo formamos entonces a los futuros ciudadanos y a las personas fuera de las escuelas y universidades”.