El emprendedorismo es una oportunidad para responder a las posibilidades de negocio del presente y el futuro. En este sentido, se vuelve fundamental crear proyectos que generen ganancias y sean sostenibles en el tiempo. Para ello hace falta contar con conocimientos que ayuden a quienes emprenden a presupuestar sus trabajos.

Jorge Piazza, Diseñador Industrial con amplia trayectoria, brindó una charla en nuestra Universidad sobre cómo presupuestar Diseño.

Piazza hace 15 años se dedica a esta profesión. En este tiempo afirma que vio más de 3000 presupuestos, pero que muy pocas personas saben responder a la pregunta “¿por qué pusiste estos números?”. Señala que es un problema muy común el no poder justificar y explicar bien “porqué se pone tal precio”.

En la charla que realizó en Siglo 21 remarcó que para presupuestar el trabajo es necesario hacer el cálculo anticipado el costo de un servicio, hay que comprender el concepto de gasto y ganancia.

“La ganancia viene luego de los gastos, entonces hay que cubrir los primeros para acceder a la segunda”, afirmó.

Al respecto de algunos métodos para presupuestar que circulan, se refirió a la idea de “presupuestar por precio de mercado”. Pero, ¿cómo calcular ese precio? En relación a esto Piazza respondió: “Un método me debería decir cómo averiguarlo. Pero no es averiguable, no es metódico, ni tampoco una seguridad de que si me pasan un precio esté bien”.

Por otro lado, habló sobre los inconvenientes de presupuestar en base al aporte que podría hacer el cliente y la magnitud del trabajo. “Poner un precio por la cara del cliente es algo muy usado. Ahí se puede errar”, afirmó el diseñador y luego agregó: “¿Cómo mido la cara de un cliente? Uno supone que no es lo mismo hacerle una pieza gráfica a Coca Cola, que a una banda folclórica local. Se hipotetiza que la primera va a pagar más que la segunda. Pero, ¿cuál es el problema? En las empresas grandes te pueden desplazar fácilmente, porque hay mucha gente queriendo ocupar esos trabajos. Entonces, cuando accedés a una gran empresa seguramente vas a cobrar una buena cantidad de dinero, pero vas a sentir que no tenés el trabajo asegurado”.

Los tarifarios” son otra de las sugerencias que circulan a la hora de presupuestar. Según Piazza, “técnicamente son un promedio de la confusión general”. Luego explicó: “se hace un promedio de las posibilidades de diseño y una clasificación entre tipos de clientes. Acá el problema está en que nuevamente estamos recayendo en fijar un precio en base a la cara del cliente”.

En general la salida laboral del diseñador es la del trabajo independiente. Según un estudio que realizó el disertante, un 95% de quienes estudian carreras de este tipo proyectan su vida laboral de manera independiente.

“Esto quiere decir que todos somos potenciales emprendedores y que vamos a tener que afrontar los problemas de un empresario. A pesar de saberlo, seguimos dejando estas cuestiones a la deriva”, afirmó Piazza.

Para presupuestar afirma que siempre el diseñador tiene que tener en claro que vende soluciones. “No vendemos estética, no vendemos inspiración lisa y llana. Vendemos soluciones en concreto. Nos llaman para eso, aunque el cliente no lo entienda. Somos nosotros los que tenemos que hacerlo entender que tiene un problema y nosotros una solución”.

Sumado a esto Piazza destacó un factor importante a tener en cuenta a la hora de fijar un precio: el tiempo. En este sentido, aseveró: “Vendemos soluciones que valen tiempo. Toda empresa de diseño vende tiempo”.

Pero, ¿cómo se estima la cantidad de pasos que va a llevar el trabajo? A eso debe calcularlo el diseñador, según el experto. “Los tiempos deben ser categorizados y no todos generan rentabilidad. Es decir, hay que atender el estudio y seguimos siendo seres humanos y debemos atender a nuestra vida por fuera del estudio”, aseveró Piazza.

Para finalizar, dejó una reflexión respecto a hablar de los precios que se fijan entre colegas. “No hay que tapar los números y hay que hablar abiertamente. Hay que hacerlo para que el mercado entienda y se hable de una competencia sana y se valore la profesión. Hay que cobrar, no ejercer el ‘después vemos’”.