El titular de la cátedra Drogadependencia e Intervención Criminológica de la Licenciatura en Criminología y Seguridad, Juan Carlos Mansilla, asegura que “cuanto más temprano es el inicio de consumo de sustancias, más posibilidad hay de que esa persona desarrolle dependencia al alcohol o la droga”.

“Es necesario profundizar las respuestas en las escuelas y en la familia, porque el consumo de alcohol y otras drogas primero es un problema de educación, que a veces se transforma en un problema de salud”, asegura Juan Carlos Mansilla, quien además se desempeña como director de desarrollo territorial en la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas (Sedronar).

Ante la problemática del consumo de drogas, el especialista asegura: “Es necesario generar políticas públicas que estén cerca de la gente y que ayuden a dar respuesta a dos grandes vertientes del problema: por un lado el narcotráfico y por otro, el consumo de sustancias,. Hay que diferenciar claramente el problema de la oferta del de  la demanda”.

“Muchas veces la gente confunde y cree que la respuesta represiva, de control social, que es efectiva y está en las agendas internacionales de lucha contra el narcotráfico, se necesita para ambos lados. Sin embargo, cuando hablamos del consumidor, hablamos de otro tipo de situación que requiere ayuda, prevención, asistencia, y reducción del daño. Hay una necesidad de equilibrar las respuestas desde el Estado hacia ambos problemas”, explica.

El organismo nacional, Sedronar,  que desarrolla políticas sobre drogas, dispone de un teléfono de asistencia al público las 24 horas, que es la línea 144. “Cualquier persona puede llamar pidiendo referencia de cuáles son los centros de tratamiento o las unidades de orientación que hay más cerca de su domicilio”, cuenta Mansilla.

“A diferencia de cualquier otro problema de salud, las adicciones tiene un comportamiento diferente. Cuando tengo dolor de muela o estómago, voy a demandar que me atiendan por ese síntoma de manera urgente. Sin embargo en el problema de consumo de sustancias no suele pasar eso, ya que lo que no quiero es dejar de consumir, aunque esta conducta me genere daños. La persona está “enamorada” de su consumo y tiende a defender aquello por mas que sepa que le hace daño, así se define técnicamente la adicción”, define el psicólogo.

“Por eso, es importante ayudar a través de la comunicación a que se baje ese umbral que dice ‘no voy a consultar’, ‘tengo miedo’, ‘ya a va a pasar’, ‘se va a curar solo’, ‘es la adolescencia’”, enumerando las situaciones que a veces limitan a la hora de buscar ayuda.

Adolescencia e iniciación

La adolescencia aparece vinculada a la etapa de iniciación en el consumo de alcohol y otras sustancias, lo cual es un tema central ya que “desde el campo de la ciencia la única droga que podemos decir conduce a otras es el alcohol”, dice Mansilla. “Ni siquiera de la marihuana se puede aseverar eso”, aclara.

“El alcohol es una vía regia para el ingreso al consumo de otro tipo de sustancias porque hace que las personas bajen sus mecanismos de defensa y todo aquello que parecía que estaba mal, a lo mejor ya no está tan mal con un par de copas arribas. Los padres tienen una mirada bastante permisiva, pero cuanto más temprano es el inicio de consumo de sustancias más probabilidad hay de que la persona desarrolle dependencia al alcohol u otra droga”, advierte.

“Hay casos en que los padres comenten un error común, ya que prefieren que sus hijos comiencen a tomar con ellos, pensando que así los podrían orientar, o se justifican con ‘yo también me fumaba un porrito a su edad’”, señala.

En el caso del consumo de marihuana, “necesitamos tener un mensaje claro de los daños y lo desaconsejable que es  sobre todo cuando hablamos de adolescentes, porque acá pasa como el tabaco, cuanto más edad tiene la persona que experimenta con marihuana, seguirá teniendo riesgos, pero tiene mucho más riesgos a edad temprana”. Además, Mansilla aclara que no debe confundirse el consumo de cannabis medicinal  del de marihuana que persigue un fin “recreativo” pero no por ello ajeno a riesgos.

Ayuda

El psicólogo y docente asegura que en casos de consumo problemático de sustancia es fundamental la ayuda del entorno de la persona. “Me gusta utilizar esta imagen sobre el consumo de sustancias: imaginemos un andinista que está subiendo la montaña, y ya está por llegar, pero no tiene fuerzas para los últimos 500 metros. Pero el problema es que tampoco tiene fuerzas para bajar, solamente se va a salvar si alguien lo ayuda. El consumidor de drogas a veces está en esa situación, ya no puede seguir, porque está exponiéndose a situaciones extremas y ya no sabe volver solo. Necesitamos que otro pida ayuda por él: un amigo, un compañero de trabajo, una mamá, un papá, un hermano, una novia sean el que se anime a dar el primer paso y llamar a la línea 141”, explica.

Además, destaca que hay muchas instituciones que están trabajando en este campo, y que no se deben relativizar los riesgos implicados en los consumos “porque están trayendo muchos problemas en la sociedad”.

“No hay que hacer énfasis sólo en el caso extremo de la adicción, el que se hace más visible. Y olvidamos de toda la gente, la cantidad de personas que está consumiendo sustancias sin haber llegado al grado de la dependencia, pero que sin embargo pierde calidad en relaciones afectivas, no puede sostener un trabajo mucho tiempo, fracasa en el estudio, o tiene accidentes automovilísticos”, señala.