El COVID-19 renovó el interés por la calidad de vida de los grupos de riesgo, en especial por las personas de 60 años o más. En este marco, la Gerontología se impone como disciplina indispensable para su cuidado. La adecuada formación de personal de la salud como respuesta a la crisis sanitaria.

La actual pandemia por Coronavirus dejó al descubierto las falencias del sistema de salud nacional en relación al tratamiento y cuidado de nuestros adultos mayores. Los brotes producidos en geriátricos y la alta tasa de letalidad en personas de 60 años o más, da cuenta de la necesidad de desarrollar estrategias de atención integral en este sector de la población.

Teniendo en cuenta que para 2050, los adultos mayores representarán más del 20 por ciento de la población mundial, ¿estamos preparados médica, social y económicamente para proporcionarles una vejez saludable y de calidad?, ¿cómo podemos proteger a este sector de la sociedad en situaciones como las que atravesamos actualmente?

Resulta entonces, indispensable e inmediato, formar a diferentes actores de la sociedad en los aspectos sociales, culturales, económicos, psicológicos y biológicos del envejecimiento.

En este sentido, la Dra. Graciela Gallo, asesora disciplinar de la Licenciatura en Gerontología de Universidad Siglo 21, sostiene que “el Estado deberá jugar un rol preponderante diseñando, implementando y controlando políticas públicas intersectoriales de salud, articulando con el sector privado, que estén orientadas a una atención integral del adulto mayor”.

En el marco del estado de excepción iniciado en diciembre del año pasado, Gallo sostiene que tanto el alto nivel de contagio como el envejecimiento global de la población provocaron la emergencia sanitaria geriátrica que estamos atravesando. “La Organización Mundial de la Salud publicó recientemente que la mitad de las más de 100.000 muertes que ocurrieron en Europa corresponden a ancianos que estaban institucionalizados o en geriátricos”, gráfica la Doctora.

Hacia un bienestar en la vejez

La Organización Mundial de la Salud (OMS) designó el periodo 2020-2030 como la Década del Envejecimiento Saludable con el objetivo de mejorar la vida de los adultos mayores, sus familias y la comunidad en la que viven. Se trata de “prolongar su autonomía, integrándose a la sociedad y que se promuevan conscientemente las relaciones intergeneracionales”, destaca Gallo.

En la misma línea, la Doctora precisa que es sumamente necesario “fortalecer y diversificar las competencias y las capacidades de los trabajadores socio comunitarios del sector de la salud, en relación a la atención del adulto mayor para que estén preparados adecuadamente para asistirlos”.

En este sentido, el objetivo será “extremar controles y mejorar las condiciones actuales y futuras en las que se encuentran los ancianos y los trabajadores sanitarios” al tiempo que será necesario “aplicar recursos para la educación de los adultos mayores para lograr hábitos de vida saludable y medidas de prevención en la higiene, alimentación y recreación”.

Se busca entonces que la salud de los adultos mayores sea considerada desde una perspectiva integral, perfil que es compartido por la gerontología, ciencia que busca promover hábitos saludables que permitan alcanzar una vejez activa y de calidad.

En esta misma dirección se inscribe también Siglo 21 Salud, una oferta académica pensada para la formación de profesionales de la salud.

“El aislamiento no significa soledad”

La nueva normalidad que genera la crisis del Coronavirus conduce a un replanteamiento de todas las actividades y de los medios para estrechar y mantener los lazos sociales. En este sentido, Gallo resalta que la actualidad nos exige ser más creativos para que los adultos mayores puedan mantener sus conexiones sociales.

“El aislamiento no significa soledad, debemos tender nuevos puentes de comunicación”, asegura.

Nada volverá a ser igual después de esta crisis y como sucedió con otras pandemias, Gallo afirma que las políticas sociosanitarias que se apliquen van a permitir sensibles mejoras en el área de la salud. Estamos ante el desafío “de evolucionar en nuevas maneras de pensar y nuevas maneras de actuar, con nuevas lógicas en el futuro para no cometer los mismos errores”, teniendo como guía la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores ratificada en nuestro país a través de la ley 27360.

“Desde el aislamiento debemos hacer un viaje hacia el interior nuestro y poner en valor la solidaridad, la colaboración, la corresponsabilidad, el bien común y revalorizar y resignificar la vejez, rescatando la capacidad que tienen nuestros adultos mayores para transmitir vivencias y valores que en realidad conforman nuestra historia, la historia de todos”, añade.