Carr Brugnoli es estudiante de Psicología y oficializó su cambio de género en la Universidad. “Quiero que mis compañeros tengan una buena transición como la que yo estoy teniendo”, dice.

Desde su infancia en Chaco, Carr Brugnoli supo que no se identificaba con lo impuesto como “femenino”: ropa rosa, juguetes de niña, y todo el universo simbólico históricamente asignado a las mujeres, que hoy está en pleno debate gracias a las luchas de género y diversidad. Mientras tramita su cambio de DNI, Carr fue el primer estudiante en oficializar su identidad autopercibida en Universidad Siglo 21. Ahora, figura en las listas de asistencia y en las plataformas virtuales con su verdadero nombre, tal como lo contempla el derecho a la identidad de género en nuestro país.

“El año pasado participé de una charla de género y diversidad en la Universidad, donde fue un chico trans a hablar de su vida. Me empecé a cuestionar un montón de cosas. Sentí que algo me estaba pasando por dentro”, recuerda.

“También hace dos años había participado de un encuentro en la facultad de subjetividad y género, donde cuestionamos el binarismo y la experiencia de las personas trans. Esas charlas me llegaron tanto que me cuestioné, me empecé a preguntar qué quería, y a probar otro pronombre con mis amigos más cercanos, hasta que me di cuenta de que ese era yo”, explica.

Actualmente Carr cursa materias de cuarto y quinto año de la Licenciatura en Psicología, carrera que le permitió “deconstruirse”, asegura, y desde la cual se imagina trabajando en un futuro temáticas relacionadas al género y diversidad.

A través del Área de Género y Diversidad Sexual de Siglo 21, Carr tramitó su cambio de nombre en las plataformas virtuales y las listas de asistencia de la universidad. “Todavía no tengo el DNI, pero eso no fue un problema. Hicieron el cambio en unas pocas semanas y me ayudaron con todo lo que necesité”, explica. “También tuve la posibilidad de tener profesores re copados, a quienes les pude contar del DNI, de mi operación y de todo este proceso”, agrega.

Para el joven, es importante que desde las universidades se impulsen espacios de contención y respeto a la identidad de género. “En Córdoba veo cada vez más gente que se anima a preguntar. Y tener espacios en la facultad que te permitan cambiar tu nombre sin la obligación de cambiar el DNI, me parece necesario”, dice.

“Hoy todo está cambiando. Siendo chico veía cómo lo vestían a mi hermano, y a mi no me gustaba la ropa de chicas o lo femenino, que obviamente hoy se está cuestionando. Por eso desde mi adolescencia empecé a autopercibirme como Carr”, relata el joven.

Además del respeto y acompañamiento de las instituciones, para Carr es importante el vínculo con personas que atravesaron la misma experiencia. “Tuve la suerte de conocer compañeros trans a quienes les pasó lo mismo. Para mi es importante compartir con ellos porque si no estás perdido”, dice.

El verano pasado, Carr viajó a su provincia natal y dialogó con sus papás sobre el tema. “Yo entiendo las cosas desde el lado de la paternidad y el deseo de los padres, pero la realidad es que no me pusieron barreras. Mi mamá me acompañó curándome las heridas de la operación”, señala.

“El cambio tiene que ser social”

Como estudiante de Psicología, Carr se imagina un futuro acompañando desde su profesión a quienes transiten procesos personales como el cambio de identidad de género.

“Quiero que así como yo estoy teniendo una buena transición, las demás personas también tengan esta oportunidad. Ya sea en la investigación o acompañando a quienes atraviesen lo mismo”, dice.

“Me parece justo que mis compañeros trans, travestis, no binarios, o con la identidad que elijan, tengan el espacio de saber que no están solos. Es un proceso que te cambia para siempre y también cambia al entorno”.

Para el joven, lo importante es seguir cuestionando todos los espacios y entornos de la sociedad hasta que el cambio sea efectivo en todos lados. “Nos lo debemos como derecho”, dice. “Esto se ve mucho en ámbitos como la salud. Yo siento que soy un hombre con ovarios y no tengo un lugar para hacerme los estudios que tengo que hacerme”, cuestiona. Y agrega: “Pero repito, lo bueno es que si uno está cuestionando, todo se va construyendo de a poco. Yo necesito esto, mis compañeros también, entonces vamos a hacer todo lo posible para que suceda ya que se trata de nuestros derechos”.