Nota del Dr. Christian Plebst. Psiquiatra de adultos e Infanto-Juvenil. Se desempeñó como director del Centro Educativo Terapéutico para Niños y Adolescentes de FLENI. Consultor de la Unidad de Coordinación para el desarrollo de Capital Humano del Gobierno de la Prov. de Bs. As., Miembro del Consejo Directivo de Human Camp, Miembro del Consejo Directivo de Vivir Agradecidos, Co-fundador de PANAACEA; director para Latinoamérica de la Academia de Enseñanza Consciente (Holanda) – Método Eline Snel. Se presentará en el 4° Congreso de Inteligencia Emocional, Mindfulness y Coaching 2019.

Somos seres extraordinarios, diseñados para evolucionar, viviendo en un mundo y en una naturaleza asombrosamente abundante… ¿Por qué entonces nos pasa lo que nos pasa? Violencia, sufrimiento, desigualdad, depresión, soledad…. En parte existe una sobre difusión en los medios de las malas noticias, pero también es clara evidencia de que estamos llegando al límite de nuestra actual capacidad mental de resolver nuestros actuales problemas.

Einstein alguna vez dijo que no podíamos solucionar los problemas con la misma mente o el mismo nivel de consciencia que los creó.

“Actualmente existe una fuerte tendencia, de la cual quizás estemos saliendo, de querer solucionar justamente los problemas que hemos creado en el mundo haciendo más, controlando más, especulando y acumulando. Una escalada sin fin que, a pesar de las buenas intenciones, muchas veces genera mayor desigualdad, pobreza y violencia”, reflexiona Christian Plebst, psiquiatra que estará disertando en el 4° Congreso de Inteligencia Emocional, Mindfulness y Coaching 2019. 

Estamos aprendiendo que la alegría, felicidad y paz duradera justamente no provienen de la acumulación, control, éxito o poder externo sino del despertar y desarrollo de capacidades y estados internos.

“Es decir, el desaprender, auto-aprender, desarrollo y práctica de una manera de ver y ser, que nos pone a salvo de los inevitables vaivenes que le suceden a todos a lo largo de la vida”, agrega convencido.

Las ciencias han evolucionado del estudio de las formas y mecánica de nuestro cuerpo y cerebro hacia la comprensión de procesos sistémicos más sutiles en relación a la mente, el pensar, los pensamientos, los sentimientos y las emociones. Plebst destaca que poseemos habilidades innatas hacia el bien y el bienestar. “Estas habilidades requieren de una práctica cotidiana para su desarrollo, tal cual hemos aprendido a leer y escribir en la escuela”, propone el especialista. Las prácticas contemplativas, y en particular, las prácticas de Atención Consciente, han recibido mucha atención en este contexto.

Plebst fundamenta que este diálogo sobre nuestro potencial humano hoy está firmemente basado en las investigaciones de las neurociencias. “La evolución del hombre no culminó con nosotros, con el Homo sapiens sapiens. La evolución prosigue, el gran cambio es que hoy depende de lo que priorizamos, de que decidamos aprender y practicar a través de las generaciones. Es decir, un pensar únicamente centrado y dirigido por la mente…o el despertar y complemento de las habilidades del corazón.

Nuestro mundo hoy es un reflejo de haber sido muy buenos en educar la mente, pero sin el corazón”, refiere Plebst.

Estamos en plena transición evolutiva. De nuestra etapa pasada en la cual nuestro diseño y pensar era perfecto para sobrevivir nos dirigimos hacia el florecer de nuestra próxima etapa evolutiva. El despertar y florecimiento de habilidades y capacidades para “Súper-vivir”.

Desde nuestras tendencias mentales automáticas de juzgar, comparar y competir estamos comprendiendo que nosotros mismos y el planeta entero, optimiza su diseño y capacidades conectando, cooperando y compartiendo.  Más que tener defectos o debilidades, bajo esta mirada, todos estamos en un camino de completar nuestro desarrollo y potencial humano.

“Existen señales esperanzadoras de que la humanidad está evolucionando desde un paradigma de individualidad, poder, dominación, competencia y acumulación hacia el despertar de capacidades innatas para sentirnos bien con mayor libertad de factores externos”, enumera Plebst.

Estas capacidades están íntimamente ligadas a como usamos nuestra atención: como prestamos atención, a que prestamos atención y desde donde prestamos atención. A mayor bienestar libre de factores externos, más capacidades disponibles para colaborar con el mundo y menos necesidades de utilizar el mundo para encontrar sentido. Las prácticas de atención plena despiertan estados de comprensión, conexión, confianza y pertenencia que nos generan grados crecientes de calma y claridad ligados a estados cada vez más estables de bienestar interno. “Un bienestar interno que crece cuando es compartido con otros y/o cuando buscamos ayudar a otros a encontrarlo”, dice Plebst.

Todo ser humano posee esta potencialidad innata hacia el lograr estados internos de bienestar, claridad y paz independientemente de variables externas. Esto no implica una neutralidad afectiva sino justamente lo contrario: una mayor plenitud al vivir todos los estados emocionales, pudiendo aprender de todos ellos.

Recorrer y comprender verdades y mitos sobre las prácticas de Atención Plena, Atención Consciente y otras prácticas de autoconocimiento y auto-educación.

Relacionar como las prácticas de auto-conocimiento, introspección, contemplación y actitud de auto-aprendizaje permanente son la piedra fundamental de nuestra evolución espiritual, próximo salto evolutivo y cambio de paradigma.

Relacionar cómo el desarrollo de nuestros estados internos de atención, escucha, conexión, calma, claridad, coherencia, lucidez, amor, paz, gratitud, simpleza, humildad, frescura y alegría en nuestra vida de relación son quizás las variables más importantes en la práctica docente con niños. Adultos dignos de imitar.

Prácticas para aprender a pausar y observar nuestra atención, sentidos, y respiración. Practicar observar y sentir las sensaciones, sentimientos, pensamientos y emociones. Aprender eventualmente a cultivar estados de mayor claridad y calma que habilitan las prácticas de confianza, amor, gratitud, paz, asombro y alegría. “Aprender a obrar desde el sentir-pensar-hacer conectado, que siente la interdependencia en tiempo real. Confianza plena es lo que emerge y se siente cuando hay conexión y sincronía entre pensar y sentir. Esto permite practicar un obrar fresco, genuino y atento que produce confianza y sensación de pertenencia”, explica Christian Plebst.

Las sensaciones de bienestar interno que provienen de sintonizar y sincronizar nuestra mente y cuerpo (mente-corazón) generan un sentir de confianza plena. Un sentir y confianza orgánico y respetuoso que sigue los ritmos naturales de los procesos, generando un sentir conectado con algo más. Este transitar nos permite comprender y sentir cuando obramos desde un pensar que necesita y depende de resultados vs. un obrar atento y conectado con los procesos. Los mejores resultados provendrán y son una consecuencia de estar atento y conectado con el proceso en vez de una preocupación por los resultados. Esto significa claramente un cambio de paradigma, tanto biológico como social.

Nuestro estar y obrar siempre es interdependiente. El desafío es darnos cuenta cada instante del día de que lo somos. Darnos cuenta cuando nos olvidamos de todo nuestro potencial y qué hacemos y cómo hacemos para volver a conectarnos. Una y otra vez. Somos seres permanentemente interconectados yo-otros-planeta/naturaleza. Una cosa es saberlo y reconocerlo y otra es verdaderamente encontrarlo, sentirlo, serlo y permanecer.

Una práctica humilde, amable y amorosa con nosotros mismos, ya que es un camino para toda la vida, pero que da sus frutos como proceso vivo paso a paso.

Estas cualidades y fortalezas surgen de poder ser permanentemente aprendices de la vida. Igual que los niños, un aprendiz está dispuesto desde su frescura, curiosidad y alegría a aprender de todo. Hoy quizás debemos hacer un esfuerzo extra para comprender que, así como la oscuridad es la falta de luz, la mayoría de nuestros “males” no se deben al “mal” sino a la ausencia de y a la falta de compresión del amor.  Quizás no dependamos tanto como pensamos de desarrollos tecnológicos para resolver nuestros grandes dilemas, sino principalmente de poner un énfasis radical, serio y sincero, y a la vez fresco y alegre en aprender a AMAR, en comunidad y especialmente desde las instituciones educativas.