La cátedra de la Licenciatura en Diseño y Animación Digital de Universidad Siglo 21 comparte un interesante decálogo de animación para los profesionales que ingresan al mundo laboral, propuesto inicialmente por la prestigiosa Asociación Profesional de Ilustradores de Madrid.

La tecnología llegó para quedarse y los cambios que introdujo en los medios tradicionales de comunicación ya no tienen vuelta atrás. También aparecen nuevas áreas de trabajo, como el diseño digital, que debido a este contexto de permanente movimiento requiere de profesionales con capacidad de adaptación.

Sin embargo aquellos dedicados a esta disciplina, tanto los que cuentan con antigüedad en el campo como los que recién empiezan o buscan estudiar la carrera, comparten ciertos temores sobre el futuro laboral.

Universidad Siglo 21 tiene entre su oferta la Licenciatura en Diseño y Animación Digital, la cual está totalmente orientada a recoger el constante desarrollo y evolución tanto de internet como de las herramientas que vienen de la mano de los avances tecnologías. Se trata de una propuesta académica que busca formar profesionales que cuenten con las competencias adecuadas para manejar este nuevo lenguaje y sus afines. Por ejemplo, durante el cursado se brindan conocimientos para combinar sonido, textos, gráficos, imágenes en 3D y secuencias de audio y video. Esto siempre considerando la utilización de los programas líderes del mercado de manera que el egresado pueda incorporase al mercado laboral con una visión general basada en aspectos teóricos de la comunicación social, de la producción audiovisual y de la animación.

Si bien la animación es un sector que abarca grandes producciones de cine, videojuegos, publicidad y televisión, entre otros medios, a la hora del desempeño hay algunas cuestiones que pueden ser olvidadas o no conocidas, ya sea por el trabajador o por el empleador. Por esta razón, es necesario que ambas partes tomen conciencia sobre el crecimiento que se está viviendo en el rubro y de lo fundamental de mantener un alto nivel de competitividad.

En este sentido, Roberto Benedetti, tutor de la carrera, pone a disposición un “Decálogo de animación para no morir en el intento”, elaborado por la Asociación Profesional de Ilustradores de Madrid, con los mejores consejos para poder sobrevivir en el campo profesional.

En primer lugar hay que asumir que Las pruebas gratis son injustas, porque vivimos de nuestro trabajo y como tal debe ser remunerado. Además, tenemos portafolios y currículums que son el material del profesional disponible para guiar a la empresa, así como las pruebas de empresa o “pitches” para clientes deben ser pagadas.

Como punto número dos hay que comprender que Los presupuestos son fundamentales. Para esto hace falta pedir toda la información necesaria y tómate el tiempo suficiente para elaborarlo. Un paso clave es perder el miedo a negociar, y por tanto se convierte en la tercera recomendación: Hay que negociar. Se trata de un aspecto más del trabajo, ya que la calidad de vida tiene un precio, entonces  si cambian las condiciones previas hay que renegociar.

Los pagos son esenciales, es el cuarto ítem y se refiere a que cobrar bien es más que importante. Esto incluye un adelanto en el presupuesto y asegurarse que los pagos sean ágiles. Si esto no sucediera, no hay que tener reparos a la hora de reclamar el dinero. Si no estás cobrando, una opción válida es pensar en las asociaciones, recurrir a los colegas para pedir consejos o colectivizar la demanda.  

En quinto lugar: Trabaja a un ritmo saludable, el trabajo no debe ser una tortura. En ese sentido, puede resultar anticiparte a los problemas y tu rapidez debe favorecerte. En ese sentido, Las horas extra no son la solución. Éstas no son obligatorias, perjudican al colectivo, pues evitan la contratación de los colaboradores necesarios, y son un precedente peligroso respecto de los derechos laborales. También, hay que reconocer que menos horas extras puede ser sinónimo de más contrataciones.

El punto siete dice: Ser falso autónomo no es lo ideal. Si bien, viene siendo la figura más recurrente para conseguir un empleo, no es la mejor situación, por eso hay que ser conscientes de esto. Esta figura implica que tienes que asumir todas las obligaciones de ser un asalariado de un empresa, pero sin serlo, entonces no puedes gozar de tus derechos como tal, por ejemplo baja por enfermedad o vacaciones pagas. Encima, en caso de conflictos, como autónomos, se tienen todas las de perder.

Seamos estrictamente profesionales es el octavo puesto de esta lista e implica que cuando nos encargan un trabajo, procurar no hacerse cargo de más tareas que las correspondientes ni reglar ideas creativas para caerle mejor a los clientes.

Además, Huye de los clientes tóxicos, ya que trabajar no es un juego y si el cliente entiende esta premisa será respetuoso de tú labor. Un mal empleador te dirá frases como: “Ahora mismo no tenemos muchos dinero para este pedido, pero para adelante tendremos mucho presupuesto”. De ser así, que te llamen para los siguientes.  Y si has tenido malas experiencias, trata de avisarles a tus compañeros para intentar evitarles el mal trago.

Por último, cierra este decálogo la premisa: Asóciate, colabora y participa, ya que en el campo creativo somos compañeras, no competidoras. Por eso, cuando tienes alguna inquietud no dudes en preguntar, y al mismo tiempo, si alguien te consulta algo, no escatimes tus consejos. En esta línea, sólo trabajando juntos mejoramos las cosas y cualquier colaboración es mejor que quedarte en la individualidad.

Fuente: APIM