*Por Lic. Teresita Jalin, docente de la Lic. en Educación de Universidad Siglo 21.

Enseñamos para crecer… para proyectarnos, para aprender a aprender y enseñamos para tomar decisiones que nos permitan construir saberes y contribuir a la sociedad.

En nuestras enseñanzas los contextos plurales, el respeto por la diferencia y el diálogo constante debe ser la prioridad, el alumno como centro de la escena, es el que constituye el sentido y el que permite planificar y seleccionar los recursos necesarios que sirvan como andamiaje para lograr aprendizajes.

Hacer memoria de ciertos acontecimientos de nuestra historia, no es solo volver al pasado para recordar con melancolía, sino es tener conocimiento de qué hechos marcaron nuestra humanidad, y en ese paso ser conscientes de qué cosas nos ayudaron y cuáles estamos seguros de que no pueden volver a suceder, comprendiendo cuáles son nuestros derechos no solo individuales sino sociales.

La didáctica como disciplina es la que nos permite seleccionar las técnicas y los métodos adecuados para lograr los procesos de enseñanza y aprendizaje. Es así como no solo planificamos el cómo, sino con qué y para quién educamos.

Las tecnologías de la información y la comunicación, nos ofrecen hoy un sinfín de elementos con los que podemos trabajar. La selección de los mismos tendrá relación con el grupo de trabajo, sus edades, sus contextos y sus intereses.

Para tener conocimiento de la realidad en la que enseñamos, es necesario conocer las características y el contexto que rodea a nuestros alumnos. Esto nos ubica como educadores en la tarea de centralmente vincularnos con ellos, conocer sus realidades, sus necesidades y sus intereses.

Un recurso frecuentemente usado en nuestras aulas es el cine, es una forma de hacer gráficas las experiencias y por excelencia cautiva a los espectadores motivándolos a conocer sobre historias que nos atraviesan.

Contamos con obras que ponen en juego emociones y nos muestran los más crudos escenarios vividos en el Holocausto, una de las experiencias más deshumanizantes de la historia.

Podríamos realizar una selección de películas teniendo en cuenta características propias de nuestro grupo de clase, es decir tener en cuenta por ejemplo sus edades, o el nivel de complejidad que pretendemos según la etapa de estudio, esto sería si trabajamos con niños en educación primaria, podríamos abordar la temática con la obra de “La Vida es bella” (escrita, dirigida y protagonizada por Roberto Benigni 1997). Esta es una historia mágica y esperanzadora en donde por medio de un juego Guido, un papá distrae a su pequeño con el que comparte la esclavitud en un campo de concentración, e intenta persuadirlo para que no sea consciente del horror que les toca vivir. Aquí se presenta un guion donde se mezcla la dulzura, las lágrimas y el humor.

En el mundo adolescente trabajar desde lo emocional puede propiciar la motivación con propuestas que contemplen tanto instancias de trabajo individual como grupal, es así como muchos docentes toman obras literarias como “El diario de Ana Frank” (también en formato cinematográfico) cuenta la historia escrita en primera persona de una joven niña que relata los hechos del cautiverio vivido con su familia en tiempos de Guerra.

“El niño con Pijama a Rayas”, también es una de las historias utilizadas para esta etapa, la misma muestra la tierna relación de dos niños Bruno (hijo de militar nazi) y Smul un niño judío encerrado en un campo de contracción, ambos son sumidos por la tragedia propiciada por adultos, la historia se aproxima a la realidad que muchos niños tuvieron que vivir con el nazismo… (dirigida por Mark Herman 2008. Su primera versión está en formato escrito, es una novela correspondiente al género de drama publicada en 2007 por el autor irlandés John Boyne en 2007).

Contamos con otros recursos cinematográficos como “La lista de Schindler”, considerada por la gran mayoría la mejor película sobre el holocausto, la misma muestra tanto la visión de un nazi como la de los judíos que sufrieron el genocidio. Con formato en blanco y negro tiene detalles acontecidos de la época que podrían ser analizadas por estudiantes en edades escolares tanto de nivel terciario como universitario (dirigido y coproducido por Steven Spielberg, con guion de Steven Zaillian – 1993).

“El Pianista” es otra obra que como tantas pone el acento en un joven pianista que debe abandonar una cómoda vida para sumirse a la persecución nazista (dirigida por Roman Polanski – 2002).

En portales de educación como por ejemplo el Portal https://www.educ.ar/ hay diversos recursos y herramientas con los que se puede trabajar como, por ejemplo: secuencias didácticas, obras teatrales, documentos escritos, testimonios y entrevistas grabadas en la que se detallan experiencias en voz propia de hombres y mujeres que fueron parte del holocausto.

Las bibliotecas de nuestros centros educativos cuentan con material de trabajo que pueden ser usados por las diversas asignaturas y que en muchas ocasiones se convirtieron en clásicos de la literatura de nuestras aulas.
Abordar el contenido y adaptarlo para que este se convierta en enseñanza (transposición didáctica, concepto acuñado por Yves Chevallard) es la especialidad del que toma la decisión a conciencia de la importancia de la tarea de educar. Las herramientas, los recursos y los andamiajes permiten la construcción de saberes significativos que perduran y se ponen en práctica en situaciones de nuestra vida.

Ser docentes hoy requiere proyectarnos al futuro, contextualizando nuestras prácticas en tiempos presentes con la experiencia de lo vivido en el pasado.

Construir desde la experiencia es el baluarte más significativo en la vida de un docente, aprendiendo sobre aciertos y desaciertos como parte del recorrido.

Pensar en escenarios plurales que respeten la diferencia, donde el intercambio se convierta en un instrumento fundamental que permita dar el puntapié a la construcción de saberes fundados y fundamentados en fuentes seguras y certeras, que nos permitan formar opiniones respetuosas y acreditadas, pero por sobre todo saberes que nos humanicen, que nos ayuden a crecer con otros.

El éxito en la vida del docente es lograr que sus estudiantes trabajen autónomamente y la colaboración con otros, esto debe ir de la mano de un ambiente en donde además los alumnos trabajen motivados y según su interés personal, contribuyendo a un bien común, despertando espíritus investigativos, emprendedores y críticos.

Los docentes tenemos la responsabilidad de trabajar con nuestros estudiantes temas que atraviesan y han modificado nuestra historia. El holocausto es uno de ellos, y es central reivindicar la vida de miles de inocentes que padecieron ese momento oscuro de la humanidad. Hacer memoria nos permite saber lo que nunca más nos puede suceder.